¿Enamorada de un pendejo?
Eit, comadre, si… tú...Pequeña ingenua… A ti que te enamoras de cualquier pene con patas que pasa por enfrente tuyo… A ti, que conociste al pendejo número 54,215 y aún sigues diciendo: “Este sí, creo que es el bueno!” …Te lo besuqueas esa misma noche y luego ¿qué haces? Dejas el celular prendido 29 horas al día, esperaaando que te llame, y si te dan ganas de ir a cagar, pues ni modo reina, te aguantas, por si se le ocurre llamarte al muy pendejo cuando estás pujando.
Durante una semana, te pones tus ropas más costosas y los zapatos más altos que tengas, y crees inútilmente que te va a llamar, y le sonríes a todas las cursilerías con cara de babosa. Y te pones perfumito todo el pinche día, y te peinas cada que pasas por un espejo, y te depilas tres veces al día, porque claro, TÚ SABES que te va a llamar ese pendejo.
Y por fin se digna a sonar el teléfono! Y no sabes cómo contestar… Y te suudaaa hasta la conciencia… Y sigue sonando! Te preparas y lo tomas con la sonrisota dibujada… Y miras la pantalla y ¡oh sorpresa! Seguirás esperando porque la llamada es de la gorrosa de tu prima.
Regresas a tu casa emocionada porque piensas que él habrá investigado tu dirección y estará allí afuera sentado, noo, mejor arrodillado en el piso pidiéndote que lo perdones y jurándote amor eterno. Cruzas la puerta y solo está tu padre, que te dice burlón que no ha llegado ni la revista del Sky.
Y como el muy pendejo no ha llamado, piensas inocente que perdió tu número, así que lo llamas tú, pero él no te contesta porque seguramente está cagando. Aún así no te conformas, y le mandas un mensaje. “Este a huevo que lo lee…” te quedas pensando, y ahí te quedas aplastada toda la tarde esperando a que le den ganas de contestarte al otro güey, y todo para que el hijo de puta no tenga saldo…
Pero tú lo entiendes, al fin y al cabo es el futuro padre de tus hijos, así que le das otra oportunidad. Eres tan buena… por no decirte pendeja. Seguramente te mandó un e-mail! Así que te vas hecha madre a prender la computadora, en donde seguramente estará en la bandeja una serenata virtual, en donde te explica que lo secuestraron y solo pensaba en ti en lo que pagaban su rescate… pero NO mi chula, ningún mensaje nuevo, ni siquiera una pinche cadenita donde te piden que la reenvíes a 200 contactos en 5 segundos. Ni pedo..
.
Te quedas sentada, suspiras tranquilamente y… ¡Te enojas! Más bien, ¡te emperras! Gritas y gruñes, ¡ese hijo de su pinche puta madre me las va a pagar!
¿Y luego mamita? Pues le llamas a todas tus amigas temblando del pinche coraje, y les gritas al teléfono contándoles lo que pasó, y ellas bien sinceras te dicen todas que ya te ha pasado eso con un montón de pendejos más. ¿y? Les re-mientas su madre y les cuelgas.
Te pones a fantasear, piensas que ojalá ese pendejo se caiga de la moto y pierda la memoria y solo te recuerde ¡a ti!
¡A ese bastardo nunca le vuelvo a contestar el teléfono, que se vaya a la mierda!
Y en eso… ¿qué crees? Suena el teléfono. ¿Y quién es? Pues es ese número que esperaste tooooda la pinche semana, ahí, para ti, parpadeando en la pantallita del celular.
¿Qué haces? No me digas que le vas a contestar…. ¡Nooooo! ¿Estás pendeja? ¿Eres masoquista?
Ya sabes lo que pasará, te va a decir que estuvo ocupado, que tenía mucho trabajo, que se le acabó la batería (¿Una semana?), que tenía exámen, y claro… Le vas a creer. ¿Sabes por qué? ¡Porque eres una pendeja!
Y lo “más pior”, es que vas a volver a salir con él, y todo lo que le echaste, y lo que tenías pensado decirle, te lo vas a meter por ese esbelto culito que te quedó después de una semana de no tragar por los pinches nervios… Y vas a terminar ¡en su cama! Durmiendo con el enemigo… Y después te subirá al coche (si no es que te pide un taxi porque no tiene para la gasolina el maldito avaro) y llegarás a tu casa, de donde nunca debiste haber salido.
¿Y qué haces? Tomas el teléfono para ver si te ha enviado un mensajito para decirte que la pasó genial… y esperas por un laaaaaaargo rato…
Hazme caso, sal, diviértete, deja que te busquen, que celebren sus goles, pero sácalos del juego antes de que se les suba la fama a la cabeza.
Llama a tus amigas, sal a bailar, ¿quién chingados dice que no anda ahí tu otra mitad?
Conoce gente, vete de fiesta, luga, fuma, no seas sana, pero ¡Cuidate!
Déjate de depresiones y de pendejadas, que todavía hay cabezas que cortar…
No pierdas el tiempo esperando por un hombre, cuando en el mundo hay muchos que esperan por ti! Muchos serán igual o más pendejos que ese otro, pero que en ese momento los tienes de reserva para darte cuenta que el mundo está lleno de pendejetes, pero recuerda que por ninguno de ellos debes sufrir.
¿Entiendes o te explico con manzanas, nena?
AUTOR ANÓNIMO.
Eit, comadre, si… tú...Pequeña ingenua… A ti que te enamoras de cualquier pene con patas que pasa por enfrente tuyo… A ti, que conociste al pendejo número 54,215 y aún sigues diciendo: “Este sí, creo que es el bueno!” …Te lo besuqueas esa misma noche y luego ¿qué haces? Dejas el celular prendido 29 horas al día, esperaaando que te llame, y si te dan ganas de ir a cagar, pues ni modo reina, te aguantas, por si se le ocurre llamarte al muy pendejo cuando estás pujando.
Durante una semana, te pones tus ropas más costosas y los zapatos más altos que tengas, y crees inútilmente que te va a llamar, y le sonríes a todas las cursilerías con cara de babosa. Y te pones perfumito todo el pinche día, y te peinas cada que pasas por un espejo, y te depilas tres veces al día, porque claro, TÚ SABES que te va a llamar ese pendejo.
Y por fin se digna a sonar el teléfono! Y no sabes cómo contestar… Y te suudaaa hasta la conciencia… Y sigue sonando! Te preparas y lo tomas con la sonrisota dibujada… Y miras la pantalla y ¡oh sorpresa! Seguirás esperando porque la llamada es de la gorrosa de tu prima.
Regresas a tu casa emocionada porque piensas que él habrá investigado tu dirección y estará allí afuera sentado, noo, mejor arrodillado en el piso pidiéndote que lo perdones y jurándote amor eterno. Cruzas la puerta y solo está tu padre, que te dice burlón que no ha llegado ni la revista del Sky.
Y como el muy pendejo no ha llamado, piensas inocente que perdió tu número, así que lo llamas tú, pero él no te contesta porque seguramente está cagando. Aún así no te conformas, y le mandas un mensaje. “Este a huevo que lo lee…” te quedas pensando, y ahí te quedas aplastada toda la tarde esperando a que le den ganas de contestarte al otro güey, y todo para que el hijo de puta no tenga saldo…
Pero tú lo entiendes, al fin y al cabo es el futuro padre de tus hijos, así que le das otra oportunidad. Eres tan buena… por no decirte pendeja. Seguramente te mandó un e-mail! Así que te vas hecha madre a prender la computadora, en donde seguramente estará en la bandeja una serenata virtual, en donde te explica que lo secuestraron y solo pensaba en ti en lo que pagaban su rescate… pero NO mi chula, ningún mensaje nuevo, ni siquiera una pinche cadenita donde te piden que la reenvíes a 200 contactos en 5 segundos. Ni pedo..
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Te quedas sentada, suspiras tranquilamente y… ¡Te enojas! Más bien, ¡te emperras! Gritas y gruñes, ¡ese hijo de su pinche puta madre me las va a pagar!
¿Y luego mamita? Pues le llamas a todas tus amigas temblando del pinche coraje, y les gritas al teléfono contándoles lo que pasó, y ellas bien sinceras te dicen todas que ya te ha pasado eso con un montón de pendejos más. ¿y? Les re-mientas su madre y les cuelgas.
Te pones a fantasear, piensas que ojalá ese pendejo se caiga de la moto y pierda la memoria y solo te recuerde ¡a ti!
¡A ese bastardo nunca le vuelvo a contestar el teléfono, que se vaya a la mierda!
Y en eso… ¿qué crees? Suena el teléfono. ¿Y quién es? Pues es ese número que esperaste tooooda la pinche semana, ahí, para ti, parpadeando en la pantallita del celular.
¿Qué haces? No me digas que le vas a contestar…. ¡Nooooo! ¿Estás pendeja? ¿Eres masoquista?
Ya sabes lo que pasará, te va a decir que estuvo ocupado, que tenía mucho trabajo, que se le acabó la batería (¿Una semana?), que tenía exámen, y claro… Le vas a creer. ¿Sabes por qué? ¡Porque eres una pendeja!
Y lo “más pior”, es que vas a volver a salir con él, y todo lo que le echaste, y lo que tenías pensado decirle, te lo vas a meter por ese esbelto culito que te quedó después de una semana de no tragar por los pinches nervios… Y vas a terminar ¡en su cama! Durmiendo con el enemigo… Y después te subirá al coche (si no es que te pide un taxi porque no tiene para la gasolina el maldito avaro) y llegarás a tu casa, de donde nunca debiste haber salido.
¿Y qué haces? Tomas el teléfono para ver si te ha enviado un mensajito para decirte que la pasó genial… y esperas por un laaaaaaargo rato…
Hazme caso, sal, diviértete, deja que te busquen, que celebren sus goles, pero sácalos del juego antes de que se les suba la fama a la cabeza.
Llama a tus amigas, sal a bailar, ¿quién chingados dice que no anda ahí tu otra mitad?
Conoce gente, vete de fiesta, luga, fuma, no seas sana, pero ¡Cuidate!
Déjate de depresiones y de pendejadas, que todavía hay cabezas que cortar…
No pierdas el tiempo esperando por un hombre, cuando en el mundo hay muchos que esperan por ti! Muchos serán igual o más pendejos que ese otro, pero que en ese momento los tienes de reserva para darte cuenta que el mundo está lleno de pendejetes, pero recuerda que por ninguno de ellos debes sufrir.
¿Entiendes o te explico con manzanas, nena?
AUTOR ANÓNIMO.