Bueno esto es copy paste por que no lo voy a ecribir todo yo
pero es de un informe que tambien vi en el colegio secundario
Los Hombres topo
Si sois seguidores de la serie de animación “Futurama”, recordaréis que en la serie, ambientada en la ciudad de Nueva York en el año 3000, existe una raza de mutantes que vive bajo el subsuelo de la ciudad.
Pues bien, seguramente os sorpenderá saber que toda esta historia tiene algo de realidad, ya que realmente existen personas que viven en estaciones abandonadas de la extensa red de metro de la ciudad, aunque, por supuesto, no se trata de mutantes, sino de homeless o vagabundos sin hogar.
La fantasía y la realidad se entremezclan, y aunque su existencia está confirmada, existe mucha parte de leyenda alrededor de su organización y de como subsisten en el subsuelo de una de las mayores capitales del mundo. A estos habitantes se les conoce como “los hombres topo” y hay quien asegura que muchos de ellos, nacidos en los túneles subterráneos, nunca han visto la luz del sol.
Una ciudad llena de tuneles
El duro suelo rocoso de Manhattan proporciona el asentamiento ideal para construir una intrincada red subterránea, sin miedo a derrumbamientos ni corrimientos de tierra. Por ello, es comprensible que desde la inauguración del metro de Nueva York en 1904, la red no haya dejado de crecer. Por ello, se ha convertido en uno de los sistemas de túneles subterráneos más complejos del mundo, dando lugar a todo tipo de leyendas sobre los mismos.
Y es que paralelamente al desarrollo de la red y la construcción de nuevas estaciones, otras muchas fueron abandonadas. Dando lugar a la existencia de decenas de kilómetros de túneles y pasillos subterráneos que ya no se utilizan.
En algunas ocasiones, las estaciones abandonadas son usadas como almacen. En otras, el tren simplemente deja de detenerse en la misma, pasando de largo. Y en otros casos, los menos, todo un ramal de túneles se abandona, constituyendo un intrincado laberinto de pasillos oscuros en los que sólo unos pocos osan aventurarse.
Los Hombres topo
En este laberinto subterráneo, algunos vagabundos han encontrado el refugio ideal, tanto de las inclemencias del tiempo como de la violencia de algunos habitantes de la ciudad. Son los hombres topo o mole people, que han establecido su vivienda de forma permanente en las entrañas de la ciudad de Nueva York.
La mayor autoridad en esta materia es la reportera Jennifer Toth, que en 1993 publicó un libro sobre la materia titulado “The Mole People: Life in the Tunnels Beneath New York City”. En él se afirma que estos marginados sociales han llegado a desarrollar su propia cultura en el subsuelo de la ciudad, con formas avanzadas de organización tribal.
La población de homeless que vive en dicho hábitat se estima en unas 5.000 personas y son, con diferencia, los habitantes más peligrosos e inestables, dado su caracter asocial y su condición de marginados. Han elegido vivir en la intrincada red de túneles de la ciudad, y obtienen de ella todo lo que necesitan. Según la autora, se concentran especialmente en el laberinto de túneles que emana de Riverside Park, Grand Central Terminal, Penn Station y Port Authority.
No les resulta difícil conseguir electricidad, tomándola directamente de las líneas eléctricas del metro. En cuanto al mobiliario que emplean: camas, alfombras, pinturas e incluso mascotas, la basura de la ciudad les proporciona todo lo necesario. Lo que más se echa en falta es el agua corriente, razón por la que la suciedad es una de sus características, lo cual, en la negrura de los túneles, los hace practicamente invisibles.
De hecho, más de una vez alguno de estos habitantes ha sido arrollado por un tren, en una de sus incursiones a la superficie cruzando por alguno de los túneles en uso, o ha muerto electrocutado por el raíl eléctrico de las vías de metro.
En otras ocasiones, la policía irrumpe en sus campamentos e intenta convencer a algunos de ellos para que salgan a la superficie y acepten ayudas sociales, pero la mayoría se resisten a ello. Al fin y al cabo, en los recovecos de los túneles abandonados pueden establecer lo más parecido a un hogar y estar a salvo del crimen del exterior.
Leyendas urbanas
En el imaginario colectivo de la ciudad, circulan todo tipo de historias sobre estos habitantes. Hay quien dice que tienen una estructura social completa, con familias cuyos hijos, albinos y de ojos rojos, nunca han visto la luz del sol. Su dieta estaría compuesta fundamentalmente de ratas, así como de otros animales que pululan por las alcantarillas de la ciudad, como los cocodrilos que muchos neoyorquinos tiran por el retrete (entroncando de este modo con otra famosa leyenda urbana).
egún la leyenda, cuanto más se desciende en los túneles que horadan la ciudad, y que llegan en ocasión a decenas de metros de profundidad, más salvajes y peligrosos son los habitantes que allí se encuentran.
De todas formas, aunque la existencia de comunidades organizadas es una mera leyenda urbana, si que es cierto que una cantidad significativa de los vagabundos de Nueva York han establecido su vivienda en los túneles subterráneos de la ciudad. Protegidos de las inclemencias climáticas y de la violencia del exterior, existe toda una raza de “hombres topo” que han hecho de este mundo subterráneo su medio de vida.
Sobre este tema existe un documental rodado en el año 2002, “In search of the mole people”. A pesar de la ínfima calidad del vídeo, quiero dejaros aquí este tráiler, que es lo único que he podido encontrar del mismo:
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=coA5FjJHRF4
La verdad pobre gente...me apena mucho..
pero es de un informe que tambien vi en el colegio secundario
Los Hombres topo
Si sois seguidores de la serie de animación “Futurama”, recordaréis que en la serie, ambientada en la ciudad de Nueva York en el año 3000, existe una raza de mutantes que vive bajo el subsuelo de la ciudad.
Pues bien, seguramente os sorpenderá saber que toda esta historia tiene algo de realidad, ya que realmente existen personas que viven en estaciones abandonadas de la extensa red de metro de la ciudad, aunque, por supuesto, no se trata de mutantes, sino de homeless o vagabundos sin hogar.
La fantasía y la realidad se entremezclan, y aunque su existencia está confirmada, existe mucha parte de leyenda alrededor de su organización y de como subsisten en el subsuelo de una de las mayores capitales del mundo. A estos habitantes se les conoce como “los hombres topo” y hay quien asegura que muchos de ellos, nacidos en los túneles subterráneos, nunca han visto la luz del sol.
Una ciudad llena de tuneles
El duro suelo rocoso de Manhattan proporciona el asentamiento ideal para construir una intrincada red subterránea, sin miedo a derrumbamientos ni corrimientos de tierra. Por ello, es comprensible que desde la inauguración del metro de Nueva York en 1904, la red no haya dejado de crecer. Por ello, se ha convertido en uno de los sistemas de túneles subterráneos más complejos del mundo, dando lugar a todo tipo de leyendas sobre los mismos.
Y es que paralelamente al desarrollo de la red y la construcción de nuevas estaciones, otras muchas fueron abandonadas. Dando lugar a la existencia de decenas de kilómetros de túneles y pasillos subterráneos que ya no se utilizan.
En algunas ocasiones, las estaciones abandonadas son usadas como almacen. En otras, el tren simplemente deja de detenerse en la misma, pasando de largo. Y en otros casos, los menos, todo un ramal de túneles se abandona, constituyendo un intrincado laberinto de pasillos oscuros en los que sólo unos pocos osan aventurarse.
Los Hombres topo
En este laberinto subterráneo, algunos vagabundos han encontrado el refugio ideal, tanto de las inclemencias del tiempo como de la violencia de algunos habitantes de la ciudad. Son los hombres topo o mole people, que han establecido su vivienda de forma permanente en las entrañas de la ciudad de Nueva York.
La mayor autoridad en esta materia es la reportera Jennifer Toth, que en 1993 publicó un libro sobre la materia titulado “The Mole People: Life in the Tunnels Beneath New York City”. En él se afirma que estos marginados sociales han llegado a desarrollar su propia cultura en el subsuelo de la ciudad, con formas avanzadas de organización tribal.
La población de homeless que vive en dicho hábitat se estima en unas 5.000 personas y son, con diferencia, los habitantes más peligrosos e inestables, dado su caracter asocial y su condición de marginados. Han elegido vivir en la intrincada red de túneles de la ciudad, y obtienen de ella todo lo que necesitan. Según la autora, se concentran especialmente en el laberinto de túneles que emana de Riverside Park, Grand Central Terminal, Penn Station y Port Authority.
No les resulta difícil conseguir electricidad, tomándola directamente de las líneas eléctricas del metro. En cuanto al mobiliario que emplean: camas, alfombras, pinturas e incluso mascotas, la basura de la ciudad les proporciona todo lo necesario. Lo que más se echa en falta es el agua corriente, razón por la que la suciedad es una de sus características, lo cual, en la negrura de los túneles, los hace practicamente invisibles.
De hecho, más de una vez alguno de estos habitantes ha sido arrollado por un tren, en una de sus incursiones a la superficie cruzando por alguno de los túneles en uso, o ha muerto electrocutado por el raíl eléctrico de las vías de metro.
En otras ocasiones, la policía irrumpe en sus campamentos e intenta convencer a algunos de ellos para que salgan a la superficie y acepten ayudas sociales, pero la mayoría se resisten a ello. Al fin y al cabo, en los recovecos de los túneles abandonados pueden establecer lo más parecido a un hogar y estar a salvo del crimen del exterior.
Leyendas urbanas
En el imaginario colectivo de la ciudad, circulan todo tipo de historias sobre estos habitantes. Hay quien dice que tienen una estructura social completa, con familias cuyos hijos, albinos y de ojos rojos, nunca han visto la luz del sol. Su dieta estaría compuesta fundamentalmente de ratas, así como de otros animales que pululan por las alcantarillas de la ciudad, como los cocodrilos que muchos neoyorquinos tiran por el retrete (entroncando de este modo con otra famosa leyenda urbana).
egún la leyenda, cuanto más se desciende en los túneles que horadan la ciudad, y que llegan en ocasión a decenas de metros de profundidad, más salvajes y peligrosos son los habitantes que allí se encuentran.
De todas formas, aunque la existencia de comunidades organizadas es una mera leyenda urbana, si que es cierto que una cantidad significativa de los vagabundos de Nueva York han establecido su vivienda en los túneles subterráneos de la ciudad. Protegidos de las inclemencias climáticas y de la violencia del exterior, existe toda una raza de “hombres topo” que han hecho de este mundo subterráneo su medio de vida.
Sobre este tema existe un documental rodado en el año 2002, “In search of the mole people”. A pesar de la ínfima calidad del vídeo, quiero dejaros aquí este tráiler, que es lo único que he podido encontrar del mismo:
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=coA5FjJHRF4
La verdad pobre gente...me apena mucho..