
Suárez: The Canibal Killer
Esta historia está basada en sucesos verídicos.
La intención de la historia es alertarlo y no herir su susceptibilidad
El campito de Tacuarembó lo vio crecer. Ahí dio sus primeros pininos en el mundo del fuchibol, gambeteandose a todos los pibes, metiendo rabonas a lo Marquitos Rojo, sacándole magia al balón, y de vez en cuando degustando el hombro de algún desprevenido en el área.
Y así el pequeño Luisito inició sus hazañas (anti)futbolísticas en pos de saciar sus ansias de carne humana, tal y como su abuelito le inculcó "nene, vos tenés que salir bueno, vos nos tenés que salvar, pero nunca te olvides tus raíces jurásicas, botija. Siempre que puedas comele el hombro a algún pibito en la cancha, bo, y si es descendiente de tanos, mejor che, y ahora, cebame otro mate y pasame un porrito, bo!"
Esa era la mayor aspiración del imberbe Luisito, su afán de gloria fútbolística, junto a su necesidad de satisfacer sus particulares gustos culinarios "me voy a morfar a algun tano abuelo, algún día, y vas a estar orgulloso de mi, bo"
Y así comienza la historia de Suarez, aquel que gambeteó con sus dientes, los más diversos hombros y cuellos masculinos, para intentar tranquilizar su instinto jurásico innato.
Cuidado, está suelto.
Continuará...
