Con la palabra
abalorios
se hace referencia a un número ingente de adminículos que gozan de formas y colores tan abundantes como su cantidad. De manera general, es de mayor popularidad una de sus particulares formas; las cuentas agujereadas. Estas son pequeñas esferas decorativas que se utilizan como ladrillos básicos para erigir sorprendentes creaciones. Solo la creatividad pondrá límites a sus posibilidades; es materia prima que se puede pulir y refinar tantas veces como se desee; descubriendo en cada nueva capa la maravillosa esencia artística de la humanidad.
Abalorio, falsedad sublime
El carácter mágico de los abalorios reside en que su verdadera naturaleza es la falsedad; dan la apariencia de ser objetos reales, comparables a primera vista con la belleza del más valioso de los diamantes. Pero, ¿es esta falsedad una cualidad negativa?
En principio, veamos de dónde le nace el valor comercial al diamante. Si viviéramos en un planeta donde lo más abundante fuera este material, hecho de carbono muy comprimido, que en realidad los hay, el diamante no tendría valor económico alguno. Entonces, luego de ver sin mayor profundidad que el valor de algo depende de su escasez; no podríamos asegurar que los abalorios baratos , por abundantes que sean, posean menor valor que el más caro de los diamantes.
Nuestros ojos sabrán juzgarlo, los abalorios pueden, en ocasiones, superar la fastuosidad y belleza del más bruñido y facetado diamante. Los expertos discreparán con esta opinión; pero, si confrontáramos sus aseveraciones con los de un experto certificado en abalorios, que poseyera argumentos tan sólidos como los de los primeros y que al mismo tiempo se fundara en verdades más profundas, ¿qué creen que podría ocurrir?
Creo sinceramente que la falsedad de un abalorio es lo más sublime que se puede hallar; porque pone al alcance de todos, la disposición de hacer creaciones únicas, tan divinas y majestuosas como las que más.
¿Son ilusorios los abalorios baratos?
El arte no tiene por qué crearse solo con objetos caros. La belleza no se puede alcanzar solo con artículos raros. Por el contrario, utilizar un objeto caro es comparable al facilismo de emplear para un video publicitario a un artista muy popular, porque no se tiene la creatividad para realizar algo realmente pegadizo que atraiga seguidores. Lo realmente valioso está, pues, no en el valor comercial de un objeto, sino en su valor intrínseco del que podemos servirnos para elaborar portentosos diseños originales.
Somos humanos, lo hermoso nos atrae
Si pasáramos por el tamiz de la verdadera belleza a todo objeto que tenga intenciones de ostentar dicho título, nos daríamos con la sorpresa de que un gran número de los artículos que teníamos en alta estima solo por su valor comercial no pasarían la prueba. Es cierto que la belleza se rige por parámetros culturales y especulativos, de modo que, no habrá consenso respecto a ella. Pero no cometamos el error de valorar algo tan solo por su precio de mercado; porque no hay nada más falso que esto.
Abalorio, falsedad sublime
El carácter mágico de los abalorios reside en que su verdadera naturaleza es la falsedad; dan la apariencia de ser objetos reales, comparables a primera vista con la belleza del más valioso de los diamantes. Pero, ¿es esta falsedad una cualidad negativa?
En principio, veamos de dónde le nace el valor comercial al diamante. Si viviéramos en un planeta donde lo más abundante fuera este material, hecho de carbono muy comprimido, que en realidad los hay, el diamante no tendría valor económico alguno. Entonces, luego de ver sin mayor profundidad que el valor de algo depende de su escasez; no podríamos asegurar que los abalorios baratos , por abundantes que sean, posean menor valor que el más caro de los diamantes.
Nuestros ojos sabrán juzgarlo, los abalorios pueden, en ocasiones, superar la fastuosidad y belleza del más bruñido y facetado diamante. Los expertos discreparán con esta opinión; pero, si confrontáramos sus aseveraciones con los de un experto certificado en abalorios, que poseyera argumentos tan sólidos como los de los primeros y que al mismo tiempo se fundara en verdades más profundas, ¿qué creen que podría ocurrir?
Creo sinceramente que la falsedad de un abalorio es lo más sublime que se puede hallar; porque pone al alcance de todos, la disposición de hacer creaciones únicas, tan divinas y majestuosas como las que más.
¿Son ilusorios los abalorios baratos?
El arte no tiene por qué crearse solo con objetos caros. La belleza no se puede alcanzar solo con artículos raros. Por el contrario, utilizar un objeto caro es comparable al facilismo de emplear para un video publicitario a un artista muy popular, porque no se tiene la creatividad para realizar algo realmente pegadizo que atraiga seguidores. Lo realmente valioso está, pues, no en el valor comercial de un objeto, sino en su valor intrínseco del que podemos servirnos para elaborar portentosos diseños originales.
Somos humanos, lo hermoso nos atrae
Si pasáramos por el tamiz de la verdadera belleza a todo objeto que tenga intenciones de ostentar dicho título, nos daríamos con la sorpresa de que un gran número de los artículos que teníamos en alta estima solo por su valor comercial no pasarían la prueba. Es cierto que la belleza se rige por parámetros culturales y especulativos, de modo que, no habrá consenso respecto a ella. Pero no cometamos el error de valorar algo tan solo por su precio de mercado; porque no hay nada más falso que esto.