Pregúntale a cualquier mujer que conozcas si alguna vez ha sido víctima de acoso en el transporte público. Si eres mujer, no necesitas preguntarlo, definitivamente sabrás la respuesta. Si eres hombre, te enterarás que seguro tu hermana, mamá, amiga o novia ha tenido alguna mala experiencia. El caso de Magaly Solier, al ser una actriz conocida, ha sido mediatizado, pero es apenas una muestra de un problema que ha sucedido más de una vez. Los buses o vagones exclusivos para mujeres, que ya se han puesto en marcha en otros países, asoman como una opción que al menos merece ser discutida. ¿Cuántas generaciones de mujeres tendrán que esperar a que los hombres no crean que tienen derecho a acosarlas?
LA LÍNEA ROSA DE MÉXICO
En un país como México, donde mueren seis mujeres al día y se estima que la mitad fallece a causa de feminicidios (es decir, que son asesinadas por misoginia o sexismo), no sorprende que sus mujeres hayan sido sistemáticamente víctimas del acoso callejero. Por ello, desde hace seis años, se creó la línea de buses Atenea, reconocida por su color rosa, que ofrece un servicio seguro para las mujeres. En ella solo pueden viajar personas de sexo femenino, además de niños y discapacitados. Se trata de un proyecto público promovido por el Instituto de las Mujeres de México y no una iniciativa privada –lo que tampoco estaría tan mal, ¿no? ¿Quién dijo yo?
JAPÓN CONTRA EL SAKUHARA
En Tokyo, dos tercios de jovencitas han sido víctimas de acoso callejero y aunque el sistema de buses solo para mujeres se instaló oficialmente la década pasada, los orígenes de esta medida se remontan a inicios del siglo XX, cuando se utilizó por primera vez para ahorrarles a las japonesas las miradas lascivas de los hombres (como señala de The Atlantic, en su artículo sobre el tema). En una sociedad históricamente conservadora y educada, las campañas contra el acoso parecen no haber calado del todo, por lo que Daniel Krieger, periodista de The Atlantic, concluye que "hasta que los hombres y mujeres japoneses –pero especialmente los hombres– aprendan a comportarse en compañía del sexo opuesto, los vehículos segregados por género pueden ser lamentablemente la forma más segura de movilizarse".
EL CALOR NO ES EXCUSA EN BRASIL
Esta iniciativa tuvo lugar por primera vez en Brasil en 1995, cuando se implementó en Sao Paulo un programa que implementó vagones de metro solo para mujeres. Lamentablemente, fue descontinuado dos años después debido a que podía atentar contra el principio constitucional de igualdad entre los ciudadanos. Pero las brasileñas de Río de Janeiro sí pueden disfrutar de esta medida desde hace ocho años, gracias a que se han habilitado espacios exclusivos en el subterráneo de la ciudad. El servicio funciona en horas punta y tiene resguardo policial adicional para asegurar que no se infiltren mañosos.
EGIPTO: DEL TAXI AL BUS
Aunque desde hace unos años existen taxis solo para mujeres en El Cairo, 68% de las mujeres de la capital egipcia afirmó el año pasado haber sido víctima de acoso físico y verbal en el transporte público. La impulsora de los taxis para mujeres, Fatma Badr, aseguró que "los buses exclusivos para mujeres ofrecen una alternativa a un sistema de transporte público que está fallando en proveer un método básico y respetable de movilización que cubra la necesidad de las mujeres". Y aunque ahí también se han alzado voces en contra de la medida por encontrarla segregacionista, las egipcias estan contentas, pues en esta ciudad, con buses tan llenos como en Lima y con un alto índice de feminicidios, es incómodo viajar siendo mujer.
LA PINKY DUBÁI
En Dubái, parte de los Emiratos Árabes Unidos, ya es común ver taxistas vestidas de rosa que realizan servicios exclusivos para mujeres. Pero la cosa no queda allí: en el transporte público de la ciudad se han implementado más asientos exclusivos para mujeres y niños. De esta forma, es más difícil que alguien intente frotarse en ellas. Y aunque definitivamente hace más cómodo el transporte para las mujeres, no está del todo claro si responde más a la afluencia de gente de negocios procedente de occidente, a quienes quieren dar un mejor servicio, o una real preocupación por la seguridad de las mujeres. Al final, como en todos los casos presentados, son primeros pasos para una verdadera convivencia entre géneros.