InicioParanormalMarcos The Darkness ''Parte 11''
Me desperté y me fui al baño como siempre para lavarme los dientes y la cara, bajé de mi habitación para desayunar e ir a la escuela como siempre, me fui a la parada, cuando llegó el autobús me subí y me fui al fondo, sentí que alguien me observaba pero cuando me daba vuelta no había nadie así que lo ignoré, cuando llegué a la escuela, me deprimí un poco ya que siempre sería la misma rutina durante 6 años, cuando sonó la campana, todos fuimos a nuestros respectivos salones, cuando entré, vi que la chica que se sentaba al lado mío estaba callada, por lo general siempre hablaba o hacía ruido pero hoy se veía más calmada, cuando me senté no sentí nada más que un puñetazo en la cara proveniente de Janeth, la chica que se sentaba a mi lado, no fue un puñetazo fuerte, sino que era como para molestar, ella no sacó su puño de mi mejilla y algo molesto le pregunté:

-¿Qué haces?-

-La fiesta de bienvenida es en una semana.-

-¿Y qué quieres que haga? Después de todo, no voy a ir.-

-Quiero que me lleves.-

-Me niego, no me gustan mucho las fiestas.-

-Si no me llevas les diré a todos que te gusta Lucía.-

-¿Cómo te enteraste?- Le dije con un tono avergonzado.

-Vi como la mirabas, eres un libro abierto.-

-Está bien, te llevaré, te buscaré el viernes a las 21:00.-

El día pasó rápido, cuando volví a mi casa, me puse a navegar, estaba mirando algunos videos en YouTube sobre una parodia de Death Note y terminé viendo creepypastas, yo ya había leído algunas pero la que más me atraía era la de un demonio do 7 bocas el cual no podía recordar su nombre así que puse en el buscador: ``Demonio de 7 bocas´´ pero no encontré ningún link o algo relacionado con lo que quería buscar, era algo raro así que apagué mi computadora y me fui a dormir, la semana pasó rápida pero pasó algo bueno, unos chicos le quitaron el dinero al hermanito de Lucía, yo los golpeé y le devolví su dinero, el niño me dijo gracias, fue bueno escuchar eso, en fin, Janeth estaba emocionada y en un abrir y cerrar de ojos ya era viernes, ese día, Janeth estaba como loca, no dejaba de mandarme mensajes, fue un error haberle dado mi número, en fin, me puse una remera blanca manga corta, una camisa manga corta negra y abierta sobre la remera, unos jeans y unas zapatillas blancas deportivas y vestido de esa manera, me fui a buscar a Janeth a su casa, cuando llegué, toqué la puerta y la primera en atenderme no fue nada más y nada menos que ella, tenía puesto un conjunto que le quedaba muy bien, yo la miré y le dijo:

-Sabes, te ves linda vestida así.-

-Deja de mirarme.- Dijo ella con un tono avergonzado.

Empecé a mirarla de reojo, se notaba mucho ya que acercaba mi cabeza a las partes de su cuerpo que veía, me acerqué mucho a su cara, estaba más roja que un tomate, me reí, puse mi mano en su cabeza como cuando alguien te hace un cumplido o te trata de alguien tierno, en fin, luego de eso nos fuimos a la escuela, la bienvenida iba a ser en el gimnasio, cuando llegamos, me separé de ella y me fui directamente a la mesa de comida por un vaso con Fanta, estuve mucho tiempo sentado sin hacer nada, solo me levantaba para rellenar mi vaso con Fanta, de la nada, vi algo que me sorprendió, era Lucía, se veía muy linda, tomé lo que me quedaba en el vaso y me levanté a rellenarlo, cuando me di vuelta, me choqué con Lucía derramando parte del vaso en mi ropa, ella me dijo:

-Lo lamento, no era mi intención.-

-No te preocupes, no pasa nada.-

-Oye, ¿tú eres el chico que le devolvió el dinero a mi hermanito?-

-Si soy yo.- Le dije algo avergonzado.

-Muchas gracias, después de ese día, mi hermanito no paró de hablar sobre ti, de que le diste una
paliza a esos brabucones.-

-No fue nada.-

Ella me abrazó, yo me sonrojé pero como estaban las luces apagadas no se notó mucho, ella se fue y yo me fui a mi lugar de descanso, no pasó mucho para que Janeth invadiera mi momento de tranquilidad y me pida bailar, yo accedí con mucha facilidad ya que ella de seguro iba a amenazarme con decirle a Lucía que me gusta, después de ese desastroso momento me fui a sentar, saqué un chicle de menta ya que la gaseosa estaba tibia y bueno, ya saben lo que pasa con un chicle de menta y agua o alguna otra cosa para tomar, la chicle se le acabó el sabor así que fui a escupirlo, cuando llegué a mi asiento me sorprendí, ahí estaba Lucía sentada, traté de evitarla así que me fui afuero, estaba sentado en el piso mirando las estrellas, mirar las estrellas me llevaban a un mundo de paz, me olvidaba de todo, por eso me gustaba estar solo, sentado en la noche mirando las estrellas, de la nada, vi una luz con forma humana sentada a mi lado pero desapareció una décima de segundo después de haberlo visto, en fin, regresé a mi asiento, esta vez estaba desocupado así que me senté, no pasó mucho hasta que llegara Lucía, ella me dijo:

-Te encontré.-

-¿Qué?- Le dije sorprendido.

-Te estaba buscando, ¿por qué me evitabas?- Me contestó.

-Bueno… hay algo que te tengo que decir.-

-¿Qué cosa?-

-Tú… bueno tú… me… tú me…-

-Yo qué- Me dijo.

-Tú me gustas.-

Tomé su mano y me acerqué mucho a su rostro, estaba muy nervioso y sonrojado pero sentí algo en mis labios, eran los suyos, me había besado, no lo podía creer, me sentí muy feliz, cuando me di cuenta, ella ya se estaba marchando, el fin de semana había pasado como un rayo y para cuando me di cuenta, ya tenía la lapicera en la mano, sonó la campana y todos nos retiramos, Janeth me ignoró todo el día, luego pasaron a ser semanas y lograron ser meses, yo estaba mucho más unido con Lucía, nos hablábamos todos los días y de vez en cuando nos besábamos, era muy feliz hasta que un día, en la escuela, cuando sonó la campana, pude ver a Janeth marcharse muy rápido pero alcancé a ver una lágrima que caía por su mejilla, ella salió del salón, quise alcanzarla pero cuando salí del salón ella ya estaba en la puerta de la escuela, fui corriendo a donde estaba ella pero no pude verla, cuando estaba caminando hacia mi casa, escuché llantos, yo me estaba acercando y cuando vi quien estaba llorando, me sorprendí, era Janeth, yo le pregunté:

-¿Por qué estas llorando?-

-¡Vete de aquí!- Me dijo ella con un tono triste.

-Lo lamen…

No pude terminar de decir lo que quería ya que ella me besó, estaba muy confundido y sonrojado al mismo tiempo, no dejaba de preguntarme cosas pero cuando sentí sus labios, me olvidé de todo la abracé mientras nos besábamos, después de eso, sequé sus lágrimas y me despedí con un abrazo, al otro día le dije a Lucía que me había enamorado de otra persona, ella no lo tomó muy bien, se deprimió mucho pero se recuperó con el pasar del tiempo, pasaron algunos meses, yo ya salía con Janeth, lo sentía en el fondo, ella era la chica con la cual quería sentar cabeza, pasaron unos años, los dos estábamos a punto de terminar la secundaria, el tiempo pasó rápido, me sentía feliz de estar con la misma chica que me molestaba, me golpeaba y que tenía una personalidad muy extraña, me sentía muy feliz, yo ya conocía a sus padres y ella a los míos, había confianza entre nosotros así que decidí invitarla a cenar por nuestro aniversario, ese día fue estupendo pero no todo es color de rosa ya que cuando salimos del lugar, un ladrón le robó el bolso a Janeth, yo fui tras él, cuando lo alcancé, lo golpeé hasta dejarlo inconsciente pero cuando iba a devolverle el bolso a Janeth, el ladró recobró el conocimiento y le disparó a Janeth, yo corrí lo más rápido que pude y usé mi propio cuerpo de escudo, me estaba muriendo, la bala me había perforado un pulmón así que le dije a Janeth:

-Gracias y… adiós.-

Después de eso no recuerdo más, solo recuerdo estar suspendido en el aire en un mundo en donde todo estaba hecho de luz, también solo recuerdo que alguien me decía:

-Te están llamando hijo, espero que te haya gustado el paraíso que creé para ti y espero que la segunda vez que vengas aquí se para siempre.-

Al escuchar eso, me sentí muy feliz, no sé quién me hablaba, no sé en dónde estaba y no sé a qué se refería con quedarme para siempre pero esa voz, esa pequeña voz me llenaba de felicidad pero me desmallé y desperté en una cama, estaba tibia y vi a una mujer acostada a mi lado, no sabía quién era así que me levante de la cama e intenté irme pero ella tomó mi mano, cuando sentí el calor de su mano chocar contra el calor de mi mano recordé todo, ya sabía quién era, sabía todo lo que había pasado con ella, sabía el por qué ella estaba ahí y con una sonrisa y varias lágrimas me dijo:

-Marcos… volviste.-

Yo la besé con varias lágrimas en el rostro le dije:

-Te dije que volvería.-

De Repente, un llanto descontrolado empezó a salir de Janeth, ella me abrazó muy fuerte y no me soltó durante un largo tiempo, era temprano así que volví a dormir junto con ella, no podía creer todo por lo que había pasado, después de eso, me emocioné mucho pero me sentí muy débil así que me desmallé, estaba todo negro pero pude ver unas míseras imágenes cuando estaba dormido, podía ver una gran explosión de luz y un cuerpo con forma humana pero más grande corpulento y con grandes cuernos ser desintegrado con dicha explosión pero antes de poder ver bien su aspecto desperté, estaba en mi cama abrazando a Janeth, ella estaba dormida, me levanté con mucho sigilo para no despertarla, le di un beso en la frente, me alisté y partí al bosque, aún débil, pude caminar hacia el bosque pero lo raro era de que no podía hablar con Light o Dark o siquiera entrar en mi modo definitivo pero no le di importancia y seguí caminando, me dirigía a la tumba de Jessica, cuando llegué a la mitad del bosque, vi el árbol con la placa dorada la cual decía

``Jessica´´.

Me arrodillé en el piso, dejé un ramo de flores y un leve llanto empezó a salir de mis ojos, mis lágrimas cayeron a la tierra fría, me sentí un poco triste, intenté sonreír pero no pude mover mis labios, sentí una fría brisa recorrer mi espalda y cuando me di vuelta, vi algo que me sorprendió, detrás de mí, estaba ella, estaba la chica con la cual yo había vivido antes, no pude contener mi tristeza así que un llanto desconsolador salió de mis ojos, no podía creer lo que veía, frente a mí, estaba Jessica pero lucía diferente, su cabello había pasado de castaño a azul oscuro, sus ojos habían pasado de miel a un púrpura muy oscuro y parecía no tener pupilas pero sin importar su apariencia, la abracé lo más fuerte que pude, ella también lo hizo, yo caí de rodillas y ella empezó a acariciarme la cabeza intentando consolarme, yo desesperadamente le dije:

-Jessica ¡PERDÓNAME! No quise hacerte daño, lo lamento, por favor ¡PERDÓNAME! Yo te amo.-

-Calma, todo está bien, ahora tú eres el que está sufriendo y eso no me hace feliz…-

-Lo lamento, por favor ¡PERDÓNAME!-

-Está bien, no hay de qué preocuparse, solo quiero decirte que…-

-¿Qué? Dímelo.-

-Solo quiero decirte que… ¡TE ODIO!-

Cuando ella pronunció esas palabras, sentí como se me desgarró el corazón, luego de sentir esa tremenda tristeza en el alma, Jessica empezó a reírse de una manera perturbadora y luego de eso, una llama negra empezó a rodearla, cuando el fuego se disipó pude ver a Jessica convertida en una Succubus, me dio mucha pena ver eso, sentí como ella tomaba mi corazón y lo destrozaba con sus propias manos, de la nada, ella generó una especie de espada en su mano y con crueldad, atravesó mi pecho, antes de poder reaccionar, ella me besó y caí al piso, todo se estaba oscureciendo y lo último que vi, fue a Jessica, estaba confundido, no podía creer lo que estaba pasando, estaba a punto de morir pero con un último soplo de vida, saqué la espada de Jessica y le pregunté moribundo:

-¿Por qué?-

-¿Por qué?, es la misma pregunta que yo me hice el día en el que te vi con ella.-

-Pero, yo cumplí con lo que me pediste.-

-Pero tú, tú me traicionaste, maldito imbécil, te fuiste con ella, ahora viven juntos y sobre todo… ¡QUIERES PROPONERLE MATRIMONIO!-

-¿Cómo lo sabes?-

-Cuando reviviste, yo ya estaba viva así que fui a verte a escondidas y entré en tus sueños, vi que le proponías matrimonio a esa y a mí… se me rompió el corazón.- Me dijo con lágrimas en el rostro.

-Lo lamento mucho…-

-Cállate, ahora que morirás, la mataré a ella y al fin terminaré mi venganza.-

Ella se fue pero antes de perder la vida, tomé el frasco con agua y lo vacié en mi herida, cuando
me levanté del piso, ya la había perdido de vista así que desplegué mis alas pero algo raro pasó, mis alas de fuego eran de un color negro puro cuando sabía que por Light y Dark mis alas eran una mezcla de blanco y negro, también no podía volar, solo deslizarme por el aire como cuando tenía mi antiguo poder, era algo raro pero no me importó así que con todas mis fuerzas, fui a perseguir a Jessica, cuando llegué a nuestro hogar, vi algo horrible, vi a Janeth siendo atravesada por una espada la cual estaba en manos de Jessica, ella cerró sus ojos y cayó al piso, del cuerpo de Jessica empezaron a salir llamas negras y después de eso, ella desapareció, no dudé en ayudar a Janeth así que fui a donde estaba ella lo más rápido posible, intenté buscar mis frascos de agua pero al parecer Jessica los había roto a todos así que desesperadamente la cargué y la llevé a la cascada lo más rápido que pude, cuando llegamos, rápidamente la sumergí en el manantial para salvar su vida.

Le tomé el pulso y al parecer, ya era tarde, me puse muy triste al saber que la chica con la cual pensé en sentar cabeza había muerto pero cuando una lágrima que venía de mi ojo derecho entró en contacto con el rostro e Janeth, ella despertó, la abracé con mucha fuerza y le dije:

-Sabes… creo que ya es hora de retirarme.-

-¿Retirarte? ¿Por qué?-

-Porque quiero llevar una vida normal y… quiero pasar el resto de mis días contigo.- Le dije mientras me acercaba a ella.-

-Marcos…-

Me acerqué a ella lentamente y la besé, luego, nos fuimos de allí, cuando llegamos a casa, me desmallé. Recuerdo que tuve un sueño en el cual vi a un rubí con forma de diamante y el tamaño perfecto para un anillo sobre una plataforma dorada así que decidí llevármelo pero cuando toqué el rubí, me sentí débil y sentí como perdí algo muy valioso pero antes de perder todas mis fuerzas, desperté en mi cama junto a Janeth, ella estaba dormida así que me levanté sigilosamente para no molestarla, me fui a la cocina y noté que ella había comprado un reloj, me fijé la hora y al parecer ya eran las 3:25, bostecé pero después de eso, sentí algo punzante en el bolsillo, esta sensación fue algo incómoda así que metí mi mano en mi bolsillo y vi algo sorprendente, era un anillo con el mismo rubí que vi en mi sueño así que lo guardé y volví a dormir al lado de Janeth.

Cuando desperté, ella ya estaba en la cocina preparando el desayuno, yo me senté en la mesa a
esperar que ella trajera algo de comer para los dos, ella vino con el desayuno, estuvo delicioso, aunque… nunca tuve la oportunidad para hacerle el desayuno, me hundí en mis pensamientos pero regresé cuando un cuerpo borroso parecido al de un demonio se cruzó por mi cabeza, era una imagen un poco familiar pero desperté de mis pensamientos cuando Janeth me dijo:

-Marcos, ve a lavar las tazas y los platos.-

-Pero no quiero.-

-¡Lávalos ahora!-

-Pero…-

-Dije… ¡AHORA!-

-¡Sí!- Le dije mientras iba a la cocina.

Me dio miedo ver a Janeth enojada, nunca conocí esa parte de ella, pero, se veía linda con el ceño fruncido así que sin más escusas, fui a lavar las tazas y los platos, ya en la cocina, me puse a pensar en Janeth y en lo intimidante que ella podría ser ya que no la conocía bien, tal vez podría ser de esas chicas que son mandonas y atemorizantes pero ella lo compensaba con su belleza, en fin, cuando terminé de lavar las tazas y los platos fui a donde estaba Janeth, ella estaba viendo televisión así que yo vine por detrás y le tapé los ojos, luego le di un beso en la mejilla y me senté al lado de ella, me dormí en su hombro como unos 10 minutos, cuando desperté ella también estaba dormida así que le traje una manta, también le dejé un sobre con el anillo, después de hacer todo eso, me fui al bosque, me encontré con Slenderman sentado en la orilla del río así que lo saludé, él parecía un poco más calmado de lo normal así que le pregunté:

-¿Qué pasa?-

-Nada, es solo que estoy tranquilo por los eventos.-

-¿Qué eventos? ¿De qué hablas?-

-No, nada, solo relájate.- Dijo Slenderman después de que se acostara en el piso.

Era confuso lo que dijo ¿a qué se refería con los eventos sucedidos? Dejé de pensar en el tema y me acosté y me dormí pero antes de dormirme, escuché a Slenderman decir:

-Es hora de que todos olvidemos quien mató Zalgo para vivir más despreocupados.-

Estaba muy cansado no sé por qué pero después de que él dijera eso, me dormí y desperté en el mismo lugar, estaba todo muy tranquilo, se podría decir demasiado así que fui a caminar por ahí hasta que me perdí en la niebla, recuerdo haber llegado a una cabaña, como hacía frío entré para refugiarme ya que solo llevaba una chaqueta negra, una remera blanca, mis jeans, mis zapatillas y una bufanda, cuando entré me llevé una gran sorpresa ya que dentro de la cabaña había un delicioso aroma, seguí dicho aroma hasta llegar a una cocina la cual no estaba muy iluminada, la única luz que había eran las del fuego el cual estaba cocinando lo que sea que hubiera en esa olla, se podían ver cosas tiradas en el piso pero no pude distinguir que eran, había un pequeño olor a putrefacción pero no se notaba por el delicioso aroma a comida que había, fui caminando hasta la olla y le quité la tapa, no podía ver muy bien lo que había pero para mi suerte, encontré un interruptor de luz.

Cuando lo encendí me llevé una gran sorpresa, en el piso habían partes de humanos, brazos, piernas, incluso cabezas, me dio asco ver lo que vi, luego vi la olla y noté que había una mano flotando en medio de la salsa, vomité un poco en el piso y cuando me levanté, había alguien observándome en la puerta, vi su rostro, no cabía duda de quién era, era él, el asesino el cual se nos había escapado de las manos hace dos años en aquella fábrica, al fin lo había encontrado, era Jeff, el muy bastardo estaba cocinando a sus víctimas para comérselas, yo le pregunté con rabia:

-¡¿Ahora también te comes a tus víctimas?!-

-Sí, sabes, la carne humana es jugosa, deliciosa y muy tierna, en especial si la carne es la de un
bebé que todavía no ha nacido.-

-Eso significa que…-

-Sí, maté a una mujer embarazada y me comí a su bebé de 7 meses. Estuvo delicioso, saben bien si lo cocinas a fuego lento y con vino.- Me dijo mientras lamía su cuchillo.

Cuando él dijo eso, saqué mi shuriken y se la lancé al estómago, él la esquivó pero se distrajo así que yo fui corriendo y le di una patada en la cara tan fuerte que lo mandé a volar pero Jeff me arrojó su cuchillo estando en el aire el cual dio en la parte tierna del brazo, me refiero a la parte opuesta al codo, eso fue muy inteligente de su parte ya que por ahí pasa una vena muy importante así que para no perder sangre, tiré la olla y cautericé mi herida manualmente, fue doloroso pero de un momento para otro, Jeff ya estaba corriendo hacia mi dirección, era más rápido que antes, más ágil y fuerte pero eso no significaba que no pudiera ganarle, en el momento que Jeff se acercó lo bastante cerca como para darme un golpe mortal, me agaché y golpeé su rodilla haciéndole una pequeña fisura, luego saqué mi espada y le hice un tajo desde su cadera hasta el hombro izquierdo, Jeff gritó pero tomó mi espada y me empujó hacia el para apuñalarme en el corazón, pude esquivarlo pero a costa de su ataque dé contra mi hombro izquierdo.

Los dos nos separamos pero yo estaba en desventaja ya que Jeff tenía mi espada y su cuchillo pero para colmo, vi con el rabillo del ojo que un Killer se acercaba desde un costado a toda velocidad pero saqué mis dos kunais, primero me acerqué al Killer y le enterré mis kunais en el pecho pero eso no fue todo, a un Kunai lo arrastré hasta la garganta y al otro lo arrastré hasta el vientre del Killer, Jeff tomó ventaja sobre esto e intentó hacerme un tajo con mi propia espada, lo esquivé pero él logró hacerme un corte en la mejilla y luego me apuñaló en un costado con su cuchillo, grité muy fuerte y le escupí en los ojos, él estaba con una visibilidad nula así que lancé uno de mis kunais a su mano derecha en donde estaba mi espada y otro a la rodilla, yo fui corriendo y le quité mis armas, guardé mis kunais y tomé mi espada, cuando iba a darle el golpe de gracia, algo me sorprendió, en un rincón estaba un sujeto con un control en la mano, el apretó un botón y Jeff y yo salimos volando de la cabaña por una gran explosión, estaba aturdido pero lo malo era que Jeff ya estaba parado otra vez.

Él se acercó a mí lentamente ya que la explosión también lo dañó, yo le dije:

-Aléjate.- Mientras me arrastraba por el piso intentando escapar.

-No, ahora… te mataré al igual que mataré a tus padres, a tu noviecita y… me comeré a tu hermano.-

Cuando dijo eso me enfurecí mucho, mis ojos pasaron de ser negros a rojos, tomé mi espada con fuerza y grité:

-¡GETSUGA TENSHOU!-

Cuando dije eso, la iris de mi ojo derecho pasó de ser roja a azul y un fuego negro rodeó mi espada, yo lancé el ataque pero Jeff lo esquivó aunque le dio en el brazo derecho el cual empezó a consumirse pero Jeff fue rápido y se quitó la sudadera dejando al descubierto su torso lleno de quemaduras y cicatrices, cuando estuvo frente a mí, tomó su cuchillo con mucha fuera e intentó apuñalarme pero fue interrumpido por un hombre con un rifle acompañado con un joven de al parecer tenía unos 15 años.
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