
Mercedes SLS AMG Roadster: volando sin alas
El fabuloso SLS AMG llega ahora en su versión descapotada, que pierde las emblemáticas ‘alas de gaviota’ del coupé, pero que sigue manteniendo su encanto. Prestaciones y comportamiento se mantienen al mismo nivel, mientras que la estética logra ser igual de impactante que el tenebroso ronquido del motor. Lo cierto es que el V8 de 571 CV que monta, da para altos vuelos. Si tienes 226. 000 euros puedes hacerte con uno a partir de octubre.
Pocos coches en la historia han tenido el encanto del mítico 300 SL y solo ese antecedente fue suficiente hace dos años para generar una expectativa poco común en los tiempos que corren en la reedición de un modelo. El origen se mantenía: deportivo biplaza con increíbles prestaciones y puertas con apertura en ‘ala de gaviota’. El nuevo SLS se concibió a la altura de las exigencias, con una ingeniería de orfebre, una calidad global transcendente y un sentido estético avasallador, que ha hecho justicia al pasado glorioso del SL de los años 50, siendo el coche más importante en los 44 años de historia de AMG.
Era más que probable lanzamiento posterior de una versión descapotable, lo que hizo que nadie sostuviese la respiración, incluso porque ese roadster tendría de prescindir forzosamente de las famosas puertas de apertura vertical y pasaría a ser ‘solamente’ un descapotable de dos plazas de altas prestaciones, similar a otros rivales. Eso sí, en un nivel al que sólo algunos consiguen acceder, puesto que se necesitan más de 200.000 euros para hacerse con él.
El placer de conducir
Pero tras la experiencia de conducción de este SLS AMG Roadster en el idílico escenario sinuoso de la Corniche de la Riviera Francesa (donde se han grabado décadas de momentos únicos del Rally de Monte Carlo) regresamos con diferentes ideas. La culpa es de los ingenieros de Mercedes, que han rozado la perfección en apurar la sonoridad del motor – que revienta la escala de placer acústico al pasar por un túnel, por ejemplo –, en la notable rigidez de la carrocería y en los ya elogiados funcionamientos del chasis y del motor, que han convertido al SLS en el mejor deportivo jamás fabricado por Mercedes en sus 125 años de historia.










