No voy a aburrir con la historia de chico de 16 años común el cual estudiaba en segundo superior de estudio técnico ni uno prodigio de las olimpiadas de matemáticas, pero SI VOY A HABLAR DE UNO OBLIGADO POR SU MISMA SUERTE a trabajar de chico, lavar autos, vender helados, trabajar en talleres de zapatillas y tener horarios mayores a las 10 horas.
Solo sin amigos, con padres pobres los cuales amaba pero que no podían darle educación, era arrojado a la deriva de su dicha, obligado a sorprender a la misma muerte, en una lucha en cancha de lodo, sin fronteras, en un solo horizonte lleno de una luz incierta sin dejar de ser curiosa y sorprendente.
El pibito, mi amigo albañil era muy despierto e inteligente, nunca se conformaba con poco, siempre y de la sana forma, lograba lo que se proponia era como si su propio "yo" lo guiára.
NO FRECUENTABA LAS BIBLIOTECAS Y LAS DISCOS COMO UN PIBE NORMAL, porque el era distinto, era original y con mucha capacidad, ese pibe escuchaba cumbia, salsa, cantaba al ritmo de sergio torres y gustaba de las suaves romanticas de fredy y los solares,
las mas alegres canciones de mario luis, era un pibe de barrio, marginado por su propio destino, Su brazo era su única ley.
¡Cuanta independencia tenía el pibito albañil, que rápido corría! ¡servía 3 oficiales a la vez!. Con dolores en las piernas, callos en las manos y una gran sonrisa llegaba a su casa, su hogar, fuere cuál fuere, solo y con la espalda dolida, continuaba con su pesar, lleno de incertidumbre y desasociego, como si estubiera preso en una nube, como si tocara el sol con las manos, porque él era un grande, un grande entre los grandes, podía soportar todo, porque su sueño no tenia fin.
El gallo de la mañana proponía los primeros rayos del sol, las aves emprendían su primer vuelo razante para poder alimentar sus poyuelos, las nubes abarrotadas invitaban a un nuevo día donde mi amiguito despertaba solo, en medio de un somier enorme con las sabanas destapadas y lleno de olor a pata se disponía a su primer baño mañanero sabiendo en lo más profundo de la cucuza que tenía que trabajar, se tenía que ganar el pan, sabiendo que nadie se iva a ocupar de él. Triste pero no derrotado, cansado pero no frustrado, porque mi amiguito de 16 años no pensaba cosas comunes como los demás pibes de su edad, quizás no era un aspirante a abogacía, ni un futuro técnico en contabilidad, pero tenía un gran dominio de la pelota en sus juegos de potrero en el barrio, tampoco buzcaba la compañia en los amigos, jamás lo ví querer demostrar otra cosa más que sus piruetas con la pelota, nunca lo vi llorando por algo que quería tener, en cambio si lo ví llorar por no poder lograr lo que se proponía.
Porque este amiguito mío de 16 años a los 9 años empezó a vender angelitos artesanales, vendió helados en los colectivos, a los 12 años trabajo en clubes de limpia fondos de pileta, esto les gustó a los dueños del club y le cedieron hora de recreo en sus piletas en verano. de día limpiaba piletas y a la tarde era asistente de bañero, podía expulsar jovenes más grande que él y hasta tenía silvato. Aquellos eran días de gloria para mi amiguito de papás humildes que no le podían brindar educación como ellos querian. Sus nonos habian fallecido cuando hacía mucho. Todo aquello era muy confuso para mi pequeño amigo de futuro gris. a pesar de su posición de changarín que no le daba un mañana seguro, tenía muchas grandes ideas. Mi amiguito enpezaba a crecer, en soledad, era el sólo, nadie más, con velocidad desaparecía su infancia, como ser, a pasos agigantados, su sonreír se desvanecía de forma abrupta y en desasociego total, en un futuro incierto, lleno de sombras y desvaríos. -El ya no es como antes decían algunos, -cambió de la noche a la mañana murmuraban otros en estado de incertidumbre y desacierto, Era la gran y temída madurez decían los comerciantes de la zona. Asi es, -éste hace rato que ya no era un niño. A las 7 de la tarde sus manos ya estaban con astillas, llagas y ensangrentadas con tanta labor, porque este pequeño de 16 años tenía un gran sueño: laburar de lo que le guste.
Mi amiguito de 16 años, no era un HEROE, sino un olvidado del destino, una pieza de otro rompecabezas, el eslabón perdido de la cuadra, era algo más que una historia: un día de pibe había tanto hambre en su casa que tuvo que salir a buzcar trabajo lejos de su casa, es verdad, saltaba muros, pero lo hacía de intrépido nomás, porque sabía que podía hacerlo, durmío en tren carguero varias veces y otras tantas en obras en construccion, la verguenza del hambre lo hizo viajar por todos lados, tardes sombrías eran comunes para el pibito.
En obrero se convirtió, porque era su huella, su camino; pero no sucumbió, cansado si, pero no desganau, triste si, pero no abatido, su ardid era su destreza y su voluntad inquebrantable. Era seguro de sus dichos y certero de su sombra, la vida era su consejo y su refugio era su trabajo, nada de pobre tenía ese mocoso, pura maña era el pibe, solo quería a su patria, su gente y a su cuadro de futbol.
Mi amiguito, aunque no lo crean, pensante durante su trabajo, ansioso pero alegre, por saber que haga lo que haga, esta bien hecho. Nunca menospreciando al de al lado, siempre preocupandose por el otro, pocos gustos se daba y cuando se los daba, siempre trababa de compartirlos, ni era mesquino, ni era soberbio, era, tenía o daba aspecto de duro, pero por dentro, era todo un varón. Alguna vez vendió naranjas, y otras tantas veces vendió uvas por racimo, pero eso lo hizo sin deberle nada a nadie, porque era modesto, porque era reservado y no era de pedir favores, ese pibe, era autosuficiente. Nunca dijo: - "Pá dame plata que tengo que comprar tal cosa" El sabía muy bien que su pobre padre no podía darle lujos, entonces no lo atosigaba, más al contrario, el pibe juntaba chirola sobre chirola y en los peores momentos de necesidad en su casa, el pibe ayudaba, bendiciones solo decia su madre de él, y él amaba profundamente a su madre y la ayudaba, porque donde estaba la necesida, estaba el pibe presente, Su familia no sabía lo que era la "queja", pues él siempre tenía motivo para guardarse todo, nunca conocí alguien tan guapo como él. Conocí personas cultas, de toda calidad de estudio y credo, conocí pibes estudiosos de los cuales su familia estarán orgullosos, herederos de gran fortuna, pero con la franqueza y altura de este pibe nunca. - "¿Como es entonces que este pequeño gran pibe llego a ser albañil? ¿porque no siguió estudiando?. Porque Dios lo tenía preparado pá otra cosa, pá su designio, y este último le dió, gran envergadura.
Nada me va a hacer cambiar de opinión, era un pibe bueno, cuando tenía 9 años se la pasaba en la calle, no sabía como hacer para atraer la suerte, su papá en ese entonces no le daba dinero para la sala de juegos, gaseosa o jugos, entonces salía a explorar por sí solo, como si algo o alguién lo guiára, los pibes en la sala de juegos, no hacían otra cosa que codiciar los fichines de los ñiños más adinerados, porque compraban de a 20, 30 y más fichines para jugar a los juegos, he aqui que mi pequeño amigo no tenía ni un peso pa compra, solo se contentaba con ver jugar a esos fascinantes niños, jugaba al shinobi, al mario bros, al cadillac y dinosaurios, al wonder boy mosterland, al mortal kombar y muchos más. En esto, que mi amiguito no podía calmar su barriga vacía y se contentaba con ver como los otros niños se tomaban todas las gaseosas que querían, entonces mi querido amigo vió por la ventana, un otro niño, pero éste, estaba en la calle, mejor dicho, en la vereda de la calle, lavando, trapeando y mojando un auto con una velocidad que daba miedo, ese otro niño tenia unos 13 años, movía su trapo de aca para allá, con mucha armonía, fregaba, tiraba agua, levantaba valdes, chorreaba detergente y sus manos ocupadas, se comparában a tremendos martillos con la fuerza de 10 elefantes, con los cuales permitían un rápido enjuague.
el pibito de mi historia se acercó al pequeño lavaautos con disimulo y le preguntó cuál era su nombre, a lo cuál el pibe contestó que se llamaba ramoncito y enseguida se hicieron amigos, éste lo invito a su nuevo amigo a gozar de su trabajo y sus ingresos, mi pequeño amigo se puso muy orgulloso de su nuevo amigo y prometió no traicionarlo, muchos almuerzos y gaseosas heladas compartieron juntos....
El pibito, mi amigo y ramoncito eran amigos inseparables, lavaban autos por aqui, lavaban autos por aya, moneda que entraba a sus bolsillos, en coca cola se transformaba, moneda que tocaba sus bolsillos en sandwich de jamon y queso se transformaba, ellos eran muy felices.
Continuará....
Si te gustó, deja puntos.