


Este es Miguel Restrepo y vive feliz en mdellín en el interior de una alcantarilla, el techo de su casa es el piso; y el piso el subsuelo. Lleva 21 años viviendo en un espacio de tres por dos metros.
Vive con su mujer y un perro de mascota y según dice el “Si me van a regalar una casa, no la cambio por esto, porque los impuestos me comen y acá no pago nada”.
Miguel con sus 62 años, dice: “soy más feliz que el Presidente, porque él vive con problemas y yo no”.
De niño llegó a Medellín, probó las drogas y durmió en la calle, un buen día para él desocuparon una caja que tenía cables para teléfono y él se metió ahí, y este ha sido su hogar durante más de dos décadas.
Ahora con su compañera María Helena García, desde hace cinco año comparte este su hogar, el cual se compone de una pequeña estufa, una cama sencilla, un ventilador, un bidón de agua y hasta un televisor, este hombre tiene decorado su singular casa, a la cual hasta le metió baldosa al piso y le hizo una barrera de cemento para que la lluvia no se le entre.
En su casa no lo han robado “porque yo me hago respetar”, dice Miguel Restrepo con seriedad. Además, su mascota “Negra” ahuyenta a cualquiera que se les acerque. Incluso protege el jardín que sembró a un metro de la entrada a su casa, en el cual tiene flores, papaya, cebolla y orégano.
Vive con su mujer y un perro de mascota y según dice el “Si me van a regalar una casa, no la cambio por esto, porque los impuestos me comen y acá no pago nada”.
Miguel con sus 62 años, dice: “soy más feliz que el Presidente, porque él vive con problemas y yo no”.
De niño llegó a Medellín, probó las drogas y durmió en la calle, un buen día para él desocuparon una caja que tenía cables para teléfono y él se metió ahí, y este ha sido su hogar durante más de dos décadas.
Ahora con su compañera María Helena García, desde hace cinco año comparte este su hogar, el cual se compone de una pequeña estufa, una cama sencilla, un ventilador, un bidón de agua y hasta un televisor, este hombre tiene decorado su singular casa, a la cual hasta le metió baldosa al piso y le hizo una barrera de cemento para que la lluvia no se le entre.
En su casa no lo han robado “porque yo me hago respetar”, dice Miguel Restrepo con seriedad. Además, su mascota “Negra” ahuyenta a cualquiera que se les acerque. Incluso protege el jardín que sembró a un metro de la entrada a su casa, en el cual tiene flores, papaya, cebolla y orégano.


















