Toca. Generalmente, las zonas eróticas son las más acariciadas cuando se busca excitar a una mujer, sin embargo, tocar partes de su cuerpo que normalmente pasan desapercibidos puede ser un punto extra para ti.
Bésala. ¿Sabías que los hombres considerados como “buenos besadores” tienen 30% más de posibilidades de tener sexo? Bésala lentamente y por todo el cuerpo, seguramente será de mucha ayuda.
Crea expectación. Recordemos que la excitación proviene de la mente, y al crearla en una chica lo que lograrás será llevar su deseo al máximo. Deja que los juegos previos sean lentos y no vayas directo al grano.
Venda sus ojos. Este punto va muy ligado con el anterior, pues al vendar sus ojos creas expectación y agudizas sus sentidos, de manera que cada caricia y cada beso sean más importantes para el juego previo.
Palabras sucias. ¿Quieres decirle lo más sucio que se te venga a la mente? Entonces hazlo, pero al oído. ¿Por qué? El oído está conectado a la parte del cerebro responsable de la actividad, por lo tanto, la pondrá mucho más activa.
Adiós rutina. Siempre lo hemos dicho, la rutina es el peor enemigo de las relaciones, por eso te recomendamos que hagas uso de accesorios, juegos, videos o cualquier otra práctica, eso sí, nunca pierdas de vista que ambas partes deben sentirse cómodas.
Apaga las luces. Suena a cliché pero es cierto y la ciencia lo corrobora: Cuando una mujer está excitada, se le dilatan las pupilas, por eso el atenuar la luz o apagarla completamente, puede ayudar a prolongar este estado.
Hazla sentir especial. Este es uno de los puntos más importantes para lograrlo. Hazle ver que es única y especial para ti, que tiene algo que nadie más tiene y que se sienta deseada.
Alimentos. ¡Olvídate de los “afrodisiacos”! Se ha comprobado que uno o dos vasos de vino tinto al día aumentan los deseos sexuales femeninos; además, el pollo a la parrilla con un poco de chili marinado es conocido por aumentar el pulso cardiaco de las mujeres.
