El Contouring ayuda a estilizar el rostro, armoniza las caras redondas, ovaladas y cuadradas, además de hacer magia en las zonas de la nariz y las mejillas. Básicamente, consiste en crear juegos de luces y sombras para beneficiar y resaltar las facciones.
En este post, te cuento cómo lo podés hacer por vos misma.
Algunos consejos fundamentales para perfeccionar esta nueva técnica de maquillaje son:
Utilizar bases cremosas de distintos tonos y esfumando muy bien.
La parte más oscura será aquella que queremos disimular: sobre los lados de la nariz, de manera de lograr un efecto de afinamiento; sobre los pómulos, para resaltarlos más y, además, sobre la zona del cuello.
Las zonas del rostro en los que se deben colocar los puntos de luz, es decir los tonos de base más claros, son las ojeras, la línea central de la nariz y debajo de los pómulos.

Luego de haber realizado el contouring, se coloca rubor y su color debe ser cálido y, más tarde, se aplica el maquillaje total. Se debe evitar que la piel se vea demasiado artificial o maquillada.

Si estás buscando un look para durante el día o la tarde, el contouring y el efecto debe ser suave para no quitar naturalidad al maquillaje y evitar que quede recargado.

Si estás buscando un look nocturno, se puede reforzar más el contouring para lucir más radiante en un evento especial.