¿Es idea tuya o ella le está tirando los galgos a tu novio? Te contamos qué hacer si los códigos de la amistad se rompen y tu romance entra en zona turbulenta.
Un triangulo es un polígono formado por tres ángulos y tres lados: eso es lo que te enseñaron en la escuela. Sin embargo, ni una sola maestra te explicó qué leyes rigen el único triángulo que puede arruinar tu vida. ¿A qué nos referimos? Al que forman vos, tu novio y tu mejor amiga. Por si no te queda claro: hablamos de esa situación que se establece cada vez que tu “amiga” se agacha y le muestra las lolas (“sin querer”, obvio) a tu chico, nos referimos a sus relatos sexuales en presencia de él (“el fin de semana me maté con un flaco en el asiento trasero de su auto: quiero probarlo todo”), a su buena voluntad para dar masajes (“te veo muy tenso, vení que te aflojo un poquito”), y a los cientos de anzuelos (palabras, miradas, escotes y chistes) que le tira a tu bombón cada vez que puede.
¿Por qué una amiga incurriría en semejante traición? Podés suponer que un acercamiento entre ella y tu hombre no siempre debe entenderse en clave de flirteo. Sin embargo, más allá de cualquier intento de racionalización, sentís que ella se está zarpando. ¿Qué hacer cuando el triángulo afila sus puntas y se vuelve insoportable? Lo más importante: saber qué es lo que realmente está pasando.
1. Exceso de confianza
¿Escuchaste hablar de las “propiedades transitivas”? Se trata de una lógica que afirma que si tu amiga (A) está cerca de vos (B), y vos (B) estás cerca de tu novio (C), entonces ella (A) está cerca de él (C). Pero, claro, una cosa es un planteo sacado de un manual escolar y otra muy distinta es ver a tu amiga con remera blanca y sin corpiño convidándole una cerveza a tu chico. ¿Será esta su forma peculiar de decirte: “Apruebo a tu chico, sigan adelante”?
Qué hacer: Si tenés alguna duda, hay confianza suficiente para sentarte a hablar con ella. Podés invitarla a tomar un café y charlar sobre las actitudes que te hacen daño. Pero si creés que no va a hacerse cargo de ninguna de tus observaciones, entonces intervení justo en el momento en que se desubica.
“Teniendo en cuenta que hubo casos en los que la ‘mejor amiga’ resultó ser la peor de todas, no está mal someter la actitud de ella a tela de juicio. Si la situación no amerita a que se sienten a hablar, quizá sea saludable que mantengas separados los espacios que compartís con tu novio y con ella”, dice la psicoanalista Iris Puglies.
2. Seducción compulsivaTu amiga no deja títere con cabeza. El sodero, el mejor amigo de su papá, los profesores de la facu, su vecino y tu novio son lo mismo para ella: todos forman parte del inmenso rebaño de machos que deberían caer a sus pies.Qué hacer: Aunque en este caso no se trata de una seducción personalizada sino de una actitud de vida, no tenés por qué bancarte su tendencia al levante maníaco. “Que tenga estas características de seducción compulsiva no la hace inimputable.Si está invadiendo un terreno porque necesita agradar, es insegura, le gustan los triángulos o lo que sea, es su problema y no el tuyo. Nada la habilita a meterse en la intimidad de otra relación”, afirma la psicoanalista Lidia Pensa.
¿Cómo resolver esta situación? No es muy complicado: o dejás de frecuentar a tu amiga en compañía de tu pareja o vas a tener que hablar claramente con ella. Pedile que, en nombre de la amistad que ustedes tienen y también del dolor que te provoca cuando le tira los galgos a tu novio, evite ese personaje de comehombres cuando está enfrente de él.
3. Le gusta, y punto
Se trata de algo que no admite dobles lecturas: a tu mejor amiga le gusta tu novio. Y, por lo visto, está decidida a demostrarlo cueste lo que cueste. ¿Por qué el triángulo tan doloroso justo se da con ella y no con una lejana compañera de trabajo (a la que podés eyectar sin mucho trámite)? El psicólogo Michael P. Nichols, autor del libro El arte perdido de la escucha: cómo aprender a escuchar puede mejorar las relaciones, tiene una explicación. Él sostiene que, de todas las relaciones que tenés en tu vida (con compañeros de trabajo, amigas, familia y novio), las amistades cercanas suelen ser las más difíciles porque acceden a tu universo más íntimo. Por eso, aunque se porten muy mal con vos, te resulta muy difícil cortar el lazo afectivo. “Si una amiga cercana se pasa de la raya, eso puede tener un efecto muy fuerte en tu vida. Te importa lo que le suceda a ella y a la relación que mantienen entre ambas”, explica Nichols.
Qué hacer: Por más dolor que esto te genere, si claramente se está levantando a tu chico vas a tener que sacarla de circulación. “Si alguien a quien vos considerás tu amiga es incapaz de abstenerse y renunciar a su interés por tu hombre (aun cuando él le guste), entonces es momento de revisar tu concepto de ‘amistad’. Entendé que alguien que compite consciente o inconcientemente con su amiga no tiene límites éticos y poco puede aportar al vínculo”, asegura Iris Pugliese.
4. Pura paranoiaTambién puede ser que el tan mentado “triángulo de seducción” entre tu chico y tu amiga no exista, y que el origen de todo esté en tu inseguridad (esto es: en tus infinitos temores a que alguien te quite a tu amor).
Qué hacer:“Es necesario que encuentres un espacio para preguntarte por qué atribuís tu fragilidad emocional a las iniciativas de los demás”, analiza Pensa. Sería conveniente que pudieras revisar esta actitud. Pugliese asegura: “Si todo el tiempo imaginás traiciones y eso te angustia y te impide disfrutar de la relación (a pesar de las muestras de afecto de tu novio), quizá sea conveniente hablarlo en el espacio de una terapia”.
Por supuesto: también es posible que, sin otra ayuda que la del raciocinio, puedas superar tus debilidades y entender que tu chico es tuyo. Y que, en todo caso, el que debería tener miedo de perderte es él.
5. El que seduce es élLa idea de una “amiga comenovios” seguramente te resulta más soportable que la idea de un “novio comeamigas”. Pero, ¿no pensaste que quizá ella intenta ser cortés y no dejarlo a él en off side? A lo mejor no le puso un límite para que tu pareja no quedara en evidencia, ya que algo así te haría daño. Deberías analizar estas variables: no hay peor ciego que el que no quiere ver. Siempre existe la posibilidad de que vos elijas, inconscientemente, una alternativa que no te lastime: te es más fácil tolerar una traición por parte de una amiga, que de un novio (la de ella no hiere tu autoestima). Por eso, lo primero que tenés que hacer es afilar tus sentidos y observar seriamente quién hace las jugadas. “Evaluá si son fantasías tuyas o si de veras a él le pasa algo con ella”, recomienda Pugliese.
Qué hacer: Si este fuera el caso (esto es: si las tendencias “triangulares” nacieran de tu chico) es probable que tu relación de pareja esté en un punto de no retorno. “Una vez que suponés que él podría estar seduciéndola, es muy difícil seguir con la relación. Todo lo que construyas de ahí en adelante se instalará sobre la base de que él coquetea con otras mujeres en tus narices. Si este fuera el caso, deberías plantearte por qué estarías dispuesta a tolerar una situación que te deja tan fuera de lugar”, advierte Pensa. Si te das cuenta de que él es el principal responsable, entonces es momento de irte, aunque esa actitud equivalga a dejarle el camino libre a tu “amiga”.
Revista Cosmopolitan
Un triangulo es un polígono formado por tres ángulos y tres lados: eso es lo que te enseñaron en la escuela. Sin embargo, ni una sola maestra te explicó qué leyes rigen el único triángulo que puede arruinar tu vida. ¿A qué nos referimos? Al que forman vos, tu novio y tu mejor amiga. Por si no te queda claro: hablamos de esa situación que se establece cada vez que tu “amiga” se agacha y le muestra las lolas (“sin querer”, obvio) a tu chico, nos referimos a sus relatos sexuales en presencia de él (“el fin de semana me maté con un flaco en el asiento trasero de su auto: quiero probarlo todo”), a su buena voluntad para dar masajes (“te veo muy tenso, vení que te aflojo un poquito”), y a los cientos de anzuelos (palabras, miradas, escotes y chistes) que le tira a tu bombón cada vez que puede.
¿Por qué una amiga incurriría en semejante traición? Podés suponer que un acercamiento entre ella y tu hombre no siempre debe entenderse en clave de flirteo. Sin embargo, más allá de cualquier intento de racionalización, sentís que ella se está zarpando. ¿Qué hacer cuando el triángulo afila sus puntas y se vuelve insoportable? Lo más importante: saber qué es lo que realmente está pasando.
1. Exceso de confianza
¿Escuchaste hablar de las “propiedades transitivas”? Se trata de una lógica que afirma que si tu amiga (A) está cerca de vos (B), y vos (B) estás cerca de tu novio (C), entonces ella (A) está cerca de él (C). Pero, claro, una cosa es un planteo sacado de un manual escolar y otra muy distinta es ver a tu amiga con remera blanca y sin corpiño convidándole una cerveza a tu chico. ¿Será esta su forma peculiar de decirte: “Apruebo a tu chico, sigan adelante”?
Qué hacer: Si tenés alguna duda, hay confianza suficiente para sentarte a hablar con ella. Podés invitarla a tomar un café y charlar sobre las actitudes que te hacen daño. Pero si creés que no va a hacerse cargo de ninguna de tus observaciones, entonces intervení justo en el momento en que se desubica.
“Teniendo en cuenta que hubo casos en los que la ‘mejor amiga’ resultó ser la peor de todas, no está mal someter la actitud de ella a tela de juicio. Si la situación no amerita a que se sienten a hablar, quizá sea saludable que mantengas separados los espacios que compartís con tu novio y con ella”, dice la psicoanalista Iris Puglies.
2. Seducción compulsivaTu amiga no deja títere con cabeza. El sodero, el mejor amigo de su papá, los profesores de la facu, su vecino y tu novio son lo mismo para ella: todos forman parte del inmenso rebaño de machos que deberían caer a sus pies.Qué hacer: Aunque en este caso no se trata de una seducción personalizada sino de una actitud de vida, no tenés por qué bancarte su tendencia al levante maníaco. “Que tenga estas características de seducción compulsiva no la hace inimputable.Si está invadiendo un terreno porque necesita agradar, es insegura, le gustan los triángulos o lo que sea, es su problema y no el tuyo. Nada la habilita a meterse en la intimidad de otra relación”, afirma la psicoanalista Lidia Pensa.
¿Cómo resolver esta situación? No es muy complicado: o dejás de frecuentar a tu amiga en compañía de tu pareja o vas a tener que hablar claramente con ella. Pedile que, en nombre de la amistad que ustedes tienen y también del dolor que te provoca cuando le tira los galgos a tu novio, evite ese personaje de comehombres cuando está enfrente de él.
3. Le gusta, y punto
Se trata de algo que no admite dobles lecturas: a tu mejor amiga le gusta tu novio. Y, por lo visto, está decidida a demostrarlo cueste lo que cueste. ¿Por qué el triángulo tan doloroso justo se da con ella y no con una lejana compañera de trabajo (a la que podés eyectar sin mucho trámite)? El psicólogo Michael P. Nichols, autor del libro El arte perdido de la escucha: cómo aprender a escuchar puede mejorar las relaciones, tiene una explicación. Él sostiene que, de todas las relaciones que tenés en tu vida (con compañeros de trabajo, amigas, familia y novio), las amistades cercanas suelen ser las más difíciles porque acceden a tu universo más íntimo. Por eso, aunque se porten muy mal con vos, te resulta muy difícil cortar el lazo afectivo. “Si una amiga cercana se pasa de la raya, eso puede tener un efecto muy fuerte en tu vida. Te importa lo que le suceda a ella y a la relación que mantienen entre ambas”, explica Nichols.
Qué hacer: Por más dolor que esto te genere, si claramente se está levantando a tu chico vas a tener que sacarla de circulación. “Si alguien a quien vos considerás tu amiga es incapaz de abstenerse y renunciar a su interés por tu hombre (aun cuando él le guste), entonces es momento de revisar tu concepto de ‘amistad’. Entendé que alguien que compite consciente o inconcientemente con su amiga no tiene límites éticos y poco puede aportar al vínculo”, asegura Iris Pugliese.
4. Pura paranoiaTambién puede ser que el tan mentado “triángulo de seducción” entre tu chico y tu amiga no exista, y que el origen de todo esté en tu inseguridad (esto es: en tus infinitos temores a que alguien te quite a tu amor).
Qué hacer:“Es necesario que encuentres un espacio para preguntarte por qué atribuís tu fragilidad emocional a las iniciativas de los demás”, analiza Pensa. Sería conveniente que pudieras revisar esta actitud. Pugliese asegura: “Si todo el tiempo imaginás traiciones y eso te angustia y te impide disfrutar de la relación (a pesar de las muestras de afecto de tu novio), quizá sea conveniente hablarlo en el espacio de una terapia”.
Por supuesto: también es posible que, sin otra ayuda que la del raciocinio, puedas superar tus debilidades y entender que tu chico es tuyo. Y que, en todo caso, el que debería tener miedo de perderte es él.
5. El que seduce es élLa idea de una “amiga comenovios” seguramente te resulta más soportable que la idea de un “novio comeamigas”. Pero, ¿no pensaste que quizá ella intenta ser cortés y no dejarlo a él en off side? A lo mejor no le puso un límite para que tu pareja no quedara en evidencia, ya que algo así te haría daño. Deberías analizar estas variables: no hay peor ciego que el que no quiere ver. Siempre existe la posibilidad de que vos elijas, inconscientemente, una alternativa que no te lastime: te es más fácil tolerar una traición por parte de una amiga, que de un novio (la de ella no hiere tu autoestima). Por eso, lo primero que tenés que hacer es afilar tus sentidos y observar seriamente quién hace las jugadas. “Evaluá si son fantasías tuyas o si de veras a él le pasa algo con ella”, recomienda Pugliese.
Qué hacer: Si este fuera el caso (esto es: si las tendencias “triangulares” nacieran de tu chico) es probable que tu relación de pareja esté en un punto de no retorno. “Una vez que suponés que él podría estar seduciéndola, es muy difícil seguir con la relación. Todo lo que construyas de ahí en adelante se instalará sobre la base de que él coquetea con otras mujeres en tus narices. Si este fuera el caso, deberías plantearte por qué estarías dispuesta a tolerar una situación que te deja tan fuera de lugar”, advierte Pensa. Si te das cuenta de que él es el principal responsable, entonces es momento de irte, aunque esa actitud equivalga a dejarle el camino libre a tu “amiga”.
Revista Cosmopolitan