Argentina reestructuró su deuda externa con una gran aceptación por parte de la enorme mayoría de los bonistas.
En esa reestructuración, el país se comprometió a no ofrecer mejores condiciones a ningun bonista que no acepte las condiciones pactadas en dicho canje.
Por su parte, los canjistas se comprometieron a no ejercer futuros reclamos por dicha deuda.
Con esas condiciones, Argentina no sólo logró gran aceptación de la reestructuración, sino que también dejó completamente cerrada la vía de ofrecerle un mejor trato a los bonistas que no entraron al canje.
Si Argentina quebrantara el contrato con los canjistas, ofreciéndo un mejor trato a los bonistas que no entraron al canje, automáticamente los bonistas que sí entraron tendrían total derecho para reclamar que se les ofrezcan las mismas condiciones ya que Argentina incumplió el compromiso asumido con ellos de no ofrecerles mejores condiciones a los que no entren. En esas circunstancias, el default sería inevitable.
En este escenario, la única estrategia posible para evitar el default, consiste en continuar apelando, en no ofrecer NUNCA mejores condiciones, y que si los bonistas que no entraron finalmente se salen con la suya, sea porque ya no quedan recursos legales y la justicia OBLIGUE a Argentina a pagarles.
Aun cuando Argentina deba pagarles a los bonistas que no entraron al canje todo lo que reclaman, al no ser un ofrecimiento voluntario sino una obligación, Argentina no estaría quebrantando ningún contrato con los bonistas que sí entraron al canje y cualquier recurso legal que quieran imponer, se chocará contra la falta de voluntad de Argentina de pagarles a los buitres hasta agotar los recursos legales. No habría trato diferencial entre bonistas, ya que Argentina no cerraría ningún trato con los buitres, sino que directamente pagaría en forma obligada sin contrato alguno de por medio.
Por lo dicho, ya no se trata de ser justos o injustos con los bonistas que no entraron al canje, sino que se trata de la única estrategia posible para que no se caiga la reestructuración, ya que si la misma se cae, generará injusticias aun muchísimo mayores a la posible injusticia de que los buitres tengan que esperar mucho más para recibir el dinero que reclaman o incluso perderlo en el peor escenario para ellos.
Por eso, sin rencores, sé que no es lindo para nadie, pero no queda otra.
Como argentino, lo único que agradezco es que los que se encargaron de decidir la postura Argentina no fueron los que se pusieron a favor del reclamo de los buitres, pidiendo justicia para estos y generando de esa forma, un verdadero default, que significaría mucha injusticia para millones de argentinos que no tienen ninguna culpa, incluso niños que ni siquiera votaron nunca a quienes tomaron decisiones relacionadas con el endeudamiento ni su reestructuracion.
Salud
En esa reestructuración, el país se comprometió a no ofrecer mejores condiciones a ningun bonista que no acepte las condiciones pactadas en dicho canje.
Por su parte, los canjistas se comprometieron a no ejercer futuros reclamos por dicha deuda.
Con esas condiciones, Argentina no sólo logró gran aceptación de la reestructuración, sino que también dejó completamente cerrada la vía de ofrecerle un mejor trato a los bonistas que no entraron al canje.
Si Argentina quebrantara el contrato con los canjistas, ofreciéndo un mejor trato a los bonistas que no entraron al canje, automáticamente los bonistas que sí entraron tendrían total derecho para reclamar que se les ofrezcan las mismas condiciones ya que Argentina incumplió el compromiso asumido con ellos de no ofrecerles mejores condiciones a los que no entren. En esas circunstancias, el default sería inevitable.
En este escenario, la única estrategia posible para evitar el default, consiste en continuar apelando, en no ofrecer NUNCA mejores condiciones, y que si los bonistas que no entraron finalmente se salen con la suya, sea porque ya no quedan recursos legales y la justicia OBLIGUE a Argentina a pagarles.
Aun cuando Argentina deba pagarles a los bonistas que no entraron al canje todo lo que reclaman, al no ser un ofrecimiento voluntario sino una obligación, Argentina no estaría quebrantando ningún contrato con los bonistas que sí entraron al canje y cualquier recurso legal que quieran imponer, se chocará contra la falta de voluntad de Argentina de pagarles a los buitres hasta agotar los recursos legales. No habría trato diferencial entre bonistas, ya que Argentina no cerraría ningún trato con los buitres, sino que directamente pagaría en forma obligada sin contrato alguno de por medio.
Por lo dicho, ya no se trata de ser justos o injustos con los bonistas que no entraron al canje, sino que se trata de la única estrategia posible para que no se caiga la reestructuración, ya que si la misma se cae, generará injusticias aun muchísimo mayores a la posible injusticia de que los buitres tengan que esperar mucho más para recibir el dinero que reclaman o incluso perderlo en el peor escenario para ellos.
Por eso, sin rencores, sé que no es lindo para nadie, pero no queda otra.
Como argentino, lo único que agradezco es que los que se encargaron de decidir la postura Argentina no fueron los que se pusieron a favor del reclamo de los buitres, pidiendo justicia para estos y generando de esa forma, un verdadero default, que significaría mucha injusticia para millones de argentinos que no tienen ninguna culpa, incluso niños que ni siquiera votaron nunca a quienes tomaron decisiones relacionadas con el endeudamiento ni su reestructuracion.
Salud