No menos importante que el rediseño de su carrocería es el trabajo realizado en el habitáculo, que muestra un aspecto de doble carlinga (como si cambiar el puesto de conductor fuera tan sencillo como mover el volante y la cúpula de instrumentos). El cuadro de instrumentos integra entre los relojes una gran pantalla LCD de 4,2 pulgadas, mientras que la consola central tiene otra de 8 pulgadas. A simple vista lo único criticable es el volante, de aspecto no del todo coherente con el resto de los elementos. En términos generales es agradable; no asombrará a nadie, pero... es que es un Chevrolet. Si es por abrir bocas, para eso ya están Buick y Cadillac.
De lanzamiento, tres serán las motorizaciones ofrecidas por Chevrolet. El escalón de entrada lo pondrá un 2.4 de cuatro cilindros de 182 caballos, el intermedio un 2.5 que entregará 195 caballos, y por último, la gama se cerrará con los 303 caballos del modelo 3.6 V6. Desde el más pequeño al más grande, solo habrá una caja de cambios disponible: un cambio automático de seis marchas que transmitirá la energía del motor a las ruedas delanteras.
Chevrolet, por ahora, no ha querido indicar el precio del nuevo Impala, aunque adelanta un equipamiento muy rico. Dependiendo del nivel de acabado podrá equipar luces HID con iluminación diurna LED, control de crucero adaptativo por radar y avisos de tráfico en ángulo muerto, cambio de carril involuntario, riesgo impacto frontal y frenada de emergencia con activación automática de frenos.