Aguantar las ganas de ir orinar puede ser algo difícil o desagradable. Pero si no tienes un lugar aceptable, la privacidad, el tiempo, la oportunidad o si no tienes permiso para utilizar el baño, aun así podrás hacerle frente a esta incómoda situación sin sufrir accidentes ni dejar que acapare tus pensamientos. Solo te recomendamos no aguantar la orina demasiado tiempo, pues no vaciar la vejiga puede ser particularmente agotador.
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Cierra tu uretra. La mayoría de las personas lo hace automáticamente la primera vez que siente un leve impulso por orinar. A medida que el impulso por orinar crece, tensar los músculos innecesarios puede desperdiciar esfuerzos y puede empeorar el problema. Así que mejor concéntrate en aislar y contraer los músculos que rodean la uretra y deja que los demás músculos se relajen solos. Utiliza los músculos genitourinarios para ejercer presión y cerrar la salida de orina. Relaja la pelvis y el abdomen para evitar la presión interna sobre la vejiga.
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Cambia la posición de tu cuerpo. La forma en la que posicionas tu cuerpo te puede ayudar a contraer los músculos alrededor de la vejiga y te hará sentir que aguantar las ganas de ir al baño es algo posible. Considera lo siguiente:
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Mantente caliente. Mantente lo más abrigado que puedas, cúbrete con mantas, enciende el calentador o acurrúcate. La razón es la siguiente: el cuerpo tiene que gastar energía para mantener la orina en la vejiga a temperatura corporal. Si estás en un área fría, tu cuerpo querrá conservar el calor que pueda generar en lugar de gastarlo en la vejiga.
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Evita sacudirte o agitarte.
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Cierra tu uretra. La mayoría de las personas lo hace automáticamente la primera vez que siente un leve impulso por orinar. A medida que el impulso por orinar crece, tensar los músculos innecesarios puede desperdiciar esfuerzos y puede empeorar el problema. Así que mejor concéntrate en aislar y contraer los músculos que rodean la uretra y deja que los demás músculos se relajen solos. Utiliza los músculos genitourinarios para ejercer presión y cerrar la salida de orina. Relaja la pelvis y el abdomen para evitar la presión interna sobre la vejiga.
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Cambia la posición de tu cuerpo. La forma en la que posicionas tu cuerpo te puede ayudar a contraer los músculos alrededor de la vejiga y te hará sentir que aguantar las ganas de ir al baño es algo posible. Considera lo siguiente:
- No presiones la parte baja del vientre, en lo absoluto, sino ejercerás más presión sobre tu vejiga.
- Cruza tus piernas cuando estés de pie. No te cruces de piernas si estás sentado. Hacerlo puede causar dolor o posible pérdida de control sobre la vejiga. Si estás de pie, cruzar las piernas te ayudará a aguantar la orina, porque estarás comprimiendo la uretra, los tejidos cercanos y (en las mujeres) la abertura genitourinaria. Sin embargo, al estar sentado, cualquier posición en la que se levanta una o ambas piernas por encima del abdomen ejerce presión sobre la vejiga, lo cual dificulta la tarea de aguantar.
- Abrir las piernas al máximo ayuda a que se aguante la orina por más tiempo. Puedes sentir como si estuvieras a punto de perder el control, pero si dejas pasar esa sensación (lo cual generalmente tarda unos 20 segundos), podrás aguantar las ganas por mucho más tiempo.
- Ponte de pie y utiliza tus piernas para cerrar las estructuras urinarias, ya sea ejerciendo presión o tensionando los músculos. Escoge posiciones en las que puedas mantener tu equilibrio de forma natural, sin necesidad de tensar el cuerpo. Relaja el resto de la parte baja de tu abdomen. Cambia la posición de tus piernas y muslos conforme lo necesites.
- Siéntate derecho pero relajado. No te encorves. Levanta el torso y deja que tu espalda se arquee, quitando presión de tu vejiga, pero no estires el abdomen, sino añadirás más presión. Relaja tu abdomen.
- No te inclines hacia adelante, no levantes la parte frontal de la pelvis ni contraigas el abdomen.
- Deja que tu abdomen bajo se incline ligeramente hacia adelante, si lo hace de forma natural. Hacerlo puede reducir la tensión sobre la vejiga. Deja que la parte baja de la espalda se arquee para que el pecho y la cabeza permanezcan en posición vertical. Deja que el abdomen se expanda y que la parte frontal de la pelvis apunte hacia abajo (levantando los glúteos) (no hagas esta posición a menos que suceda de forma natural, porque pararse de este modo deliberadamente puede ser algo incómodo y crear tensión).
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Mantente caliente. Mantente lo más abrigado que puedas, cúbrete con mantas, enciende el calentador o acurrúcate. La razón es la siguiente: el cuerpo tiene que gastar energía para mantener la orina en la vejiga a temperatura corporal. Si estás en un área fría, tu cuerpo querrá conservar el calor que pueda generar en lugar de gastarlo en la vejiga.
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Evita sacudirte o agitarte.
- Si estás sentado, permanece así.
- Evita los cambios de posiciones bruscos y los movimientos rígidos, abruptos o repentinos. Permanece relajado y actúa con naturalidad. Correr al baño cuando puedas hacerlo solo empeora la situación. Camina con pasos fuertes, pero no corras.
- Procura que tus movimientos sean lo más fluidos y naturales que puedas cuando camines o hagas otras actividades.
- Si notas que tus caderas tienden a moverse más mientras caminas, deja que lo hagan. Esto permite que la base del músculo pélvico permanezca contraída, pero no exageres este movimiento si agita tu vejiga.