JAPÓN, EL PAÍS DEL CUTIS PERFECTO
Japón está de moda, y no sólo por el cine. Su concepto de la belleza y la forma de conseguirla fascinan a los occidentales, que ven en la combinación de tradición milenaria y nuevas tecnologías un mundo por explorar y testar en propia piel. Y es que el culto a la estética en Japón es muy alto y hombres y mujeres se afanan en conseguir un cutis perfecto y blanco, libre de señales de envejecimiento.
El cruce de la estación Scramble Koutasen, en el barrio de Shibuya, en Tokio, impresiona. Pero no sólo por la gran cantidad de personas que atraviesa las calles en todas direcciones, sino por la variedad estética: en ese momento y lugar uno descubre que el manga no es sólo un cómic, sino el reflejo de la moda “real”, la que circula por la calle, en la que se confunden mujeres vestidas de colegiala, con coletas y faldas cortísimas, con otras estilo “Candy Candy” (sombrilla de tules y lacitos incluida), y otras con el look punk más rompedor o con el traje chaqueta más impecable. Obviamente, maquilladas y peinadas a juego. Y, aunque llaman la atención especialmente los grupos de muchachas adolescentes (y no tan jóvenes) que entran y salen del Centro Comercial 109, los hombres lucen también unos cortes de pelo y una ropa ultramodernos..
Según explica la socióloga Mitsue Otsubo, el culto a la belleza en Japón es muy alto y empieza a muy temprana edad: “Las niñas empiezan a maquillarse a los diez años de edad, con sombras de ojos y brillos de labios, porque los productos baratos no son de mala calidad”. Aunque añade que el precio no es una cuestión determinante: “las jóvenes gastan mucho dinero en cosmética aunque cobren poco y aunque tengan que gastar menos en comida” ya que “no existe una relación directa entre el gasto en piel y el poder económico”.
Siempre guapas
las japonesas se cubren del sol con paraguas
Las japonesas consideran que si usan cosméticos “están guapas” (84%) y “serán bellas aunque sean viejas” (77%). Conforme aumenta la edad, aumenta el sentimiento de que es imprescindible usar cosméticos para mantener la piel bella, pero también aumenta el placer de cuidar la piel. En este sentido, dan mucha importancia a la limpieza del rostro como base de la salud del cutis: el 90% de las japonesas usan limpiadora y tónico. Y, a diferencia de las españolas, consideran el tónico como uno de los cosméticos imprescindibles para limpiar y equilibrar el cutis. Según la socióloga, la razón es que tradicionalmente en Japón se utiliza el agua como acto de purificación, algo que forma parte de los rituales de la religión sintoísta. Esto explica también la forma en que se lavan a diario los japoneses: se duchan con agua y jabón y una vez están limpios, entran en la bañera, nunca se sumergen “sucios” en el agua.
Peluquería en Tokyo
Una de las características más relevantes del ideal de belleza japonés es la búsqueda de un cutis blanquísimo y perfecto. Algo difícil de conseguir, ya que su piel contiene más cantidad de melanina que la de los occidentales (de ahí el color amarillo) y se broncea con mayor facilidad, tal como se puede apreciar entre la población de las zonas agrícolas (por ello también sufren un menor índice de cáncer de piel). Como en muchas otras culturas, incluida la occidental hasta mediados del pasado siglo, la piel blanca ha sido durante cientos de años especialmente apreciada, ya que correspondía a las clases altas que no debían trabajar y, por tanto, no se exponían al sol. Por ello, en Japón las mujeres que podían maquillaban su cara de blanco, con los labios muy rojos y las cejas negras: la típica imagen de las geishas. Tradicionalmente, en Japón se asegura que “la piel blanca oculta siete problemas de la piel”, ya que “parece muy hermosa y oculta los defectos”, en palabras de Otsubo.
Baño de un Ryokan en Kyoto
Según explica la socióloga, “la percepción occidental de que la piel de las japonesas es muy blanca se debe al maquillaje y a que desde hace unos 30 años cuidan mucho su piel para no broncearse”. Ciertamente, recientes estudios demuestran que en los últimos diez años la piel de las japonesas es cada vez más blanca debido a los cuidados y a la protección solar, razón por la que es habitual ver por la calle mujeres que se cubren del sol con un paraguas. Es cierto, también, que tienen menos arrugas que las mujeres occidentales debido a la estructura ósea, pero también a la menor cantidad de rayos ultravioleta recibidos y que son los principales causantes del envejecimiento celular. Sin embargo, Otsubo asegura que según una encuesta realizada el pasado año “las japonesas tienen mucho miedo a envejecer porque tienen una percepción muy negativa del envejecimiento”, razón por la que es tan importante para ellas mantener la piel del rostro bonita.
El centro comercial Isetan de Shinjuku (Tokio) tiene la planta de cosmética que más factura del mundo
Esto se refleja, evidentemente, en las ventas. Del total de mercado de la belleza, es decir, higiene, tratamiento y fragancias, el cuidado de la piel del rostro representa en Europa el 26% de las ventas totales, mientras que en Japón es el 58’1% de éstas. Por el contrario, no existe tradición en el uso de perfumes, ya que se considera que la piel debe oler a “limpio”, con su propio aroma y no “ocultado” bajo una fragancia. Es por ello que la venta de perfumes supone menos del uno por ciento del total del mercado, mientras que en Europa es el 44%. A los japoneses, además, les suelen molestar los perfumes intensos que usamos los occidentales, y consideran que los utilizamos para “enmascarar” el “potente” olor corporal occidental. Esto no quiere decir que el aroma no sea importante. Al contrario, existe una fuerte tradición aromaterapéutica, es decir, se utilizan los aromas para influir en el estado de ánimo y restablecer o mantener la salud. La industria cosmética japonesa da una importancia extraordinaria a los aromas de sus productos y los utiliza para relajar, tonificar, inducir el sueño o incluso estimular la combustión de grasas y la reducción de la celulitis. Desde una visión “occidental” de la cosmética, puede sonar extraño y poco científico. No lo es. Una de las características de las empresas cosméticas japonesas en general, y de Shiseido en particular, es el alto grado de investigación de sus productos. De hecho, mi viaje a Japón es para asistir al último lanzamiento cosmético de esta empresa, que restaura la barrera protectora de la piel. La investigación llevada a cabo por la Dra. Chika Katagiri, científica de Shiseido, le valió en el año 2006 el premio de la Federación Internacional de Sociedades de Químicos Cosméticos (IFSCC), considerado el “Nobel” del sector (encontrarás más información sobre este tema en nuestra entrada El “Nobel” de la cosmética. Shiseido es la primera empresa cosmética de Japón y la cuarta del mundo. Cuenta con ocho centros de investigación repartidos por todo el mundo y es la empresa que ha recibido más premios “nobel” de la cosmética desde que éstos se instauraron.
Análisis de la piel en el Shiseido Salon&Spa de Tokio
Piel sana
Existe una diferencia fundamental entre el concepto de belleza oriental y el occidental. Mientras que en oriente se pretende mejorar la calidad del cuerpo en sí mismo, en occidente se mide cual es su estado y se actúa contra las situaciones concretas (arrugas, flacidez, celulitis, etc.). En Japón, el método para llegar a la belleza es “hacer sana” la piel. En occidente, intentamos “borrar” las arrugas. Insiste en esta idea Kayoko Nakajima, responsable de marketing de la nueva línea Future Solution LX de Shiseido: “Se tata de embellecer la piel sin maquillaje, éste es sólo un accesorio. Lo importante es hacer la piel bella por sí misma”. Es por ello que las investigaciones en el campo de la belleza se orientan más a conocer cómo restaurar la piel y hacer que funcione correctamente que a tratar los signos de envejecimiento en sí. En este sentido, por ejemplo, cuando se realizan estudios sobre los efectos de un cosmético sobre la piel también se estudia qué efectos tiene sobre la mente. Se mide el nivel de relajación, el pulso, el estado de cansancio o si la persona se siente con más energía.
Futuro: epidermis inteligente
La investigación más interesante que se realiza en estos momentos pretende conocer si la epidermis es un órgano inteligente, es decir, si “siente” por sí misma independientemente del cerebro. Las pruebas, llevadas a cabo por el Dr. Denda (investigador científico de Shiseido), han conseguido demostrar que la piel reacciona diferente según el color de la luz que se le aplique, tal como hace la retina del ojo. La luz roja recupera la función de barrera de la piel, mientras que la luz azul la retrasa. Y esto se ha podido demostrar con piel incubada en un medio de cultivo, es decir, no “pegada” a un cuerpo y, por tanto, sin cerebro. Tal como explica el doctor Jiro Kishimoto, científico del Centro de Investigación y Desarrollo de Ciencias Innovadoras de Shiseido, “aún no sabemos porqué lo hace, pero hemos podido entender que lo hace”. ¿Cuál sería su aplicación cosmética? Según el científico “podría ser una cosa sorprendente, un producto que produjese efectos tanto mentales como físicos. Un producto que ‘hiciese feliz'”. Kishimoto apunta líneas de investigación actuales que van aún más allá: “Por ejemplo, sabemos que aunque no se “toque” la piel, a menudo uno “siente” que alguien o algo se está acercando. Esta ‘energía no táctil’ es la que ahora queremos estudiar”.
Japón es un país realmente alucinante y uno se siente desde el primer momento un japonés, no porque uno se sienta integrado, al contrario: porque es difícil dejar de fotografiar todo lo que ve igual que si fuese un turista japonés. ¡Es tan diferente! Aunque volví con más de 500 fotografías, no voy a caer en el error de agobiar con imágenes (aunque si alguien quiere un bonito power-pointsólo tiene que insinuarlo).