En esto año, ha habido muchas muertes de muchas pérdidas de personas cercanas, personas queridas y de familiares. Ha sido un año lleno de evento de este tipo y por medio de estos sucesos, he podido ver como las familias resuelves de diferentes formas las situaciones que la partida de un familiar genera.
He podido ver familias que se unen a raíz de que su madre murió y familias que se han divido por cuestiones de la herencia. Hijos que han aparecido en los funerales de su padre y que la esposa no sabía que existían. La vida me ha enseñado que es mucho mas interesante que una buena novela y que vale la pena vivirla con todas sus altas y sus bajas.
Así que, después de ver todas estas cosas sucediendo en la vida real, decidí hablar con mi madre acerca de lo que me gustaría que me heredara. Claro que lo plantee de una forma amena y cordial. Aprovechando que ella se ha enterado de todas estas situaciones familiares y que algunas no han impresionado bastante le dije: “Mamá, ¿sabes que me gustaría que me heredaras?”, solo volteo y me dijo ¿Qué? ….. y le dije: tus libros de recetas de cocina. Es lo único que quiero.
Y volteó asombrada me vió a los ojos y me dijo, ¿solo eso? Y le dije: si mamá, lo demás se lo pueden repartir entre mis hermanos. Se que una de ellas quiere tu joyería, la otra ya se ha estado llevando cosas y mi hermano quiere los libros. Y para mí, tus libros de cocina es lo que más te representa, lo que realmente eres tú, son tu esencia.
Después de un rato me dijo: y el juego de collar de cabujones de esmeraldas con los abalorios tibetanos que tanto te gusta ¿no lo quieres?.
Le dije: Mira mamá, lo que tu decidas hacer con tus cosas lo aceptaré, tu ve como quieres que sucedan las cosas cuando el momento llegue. Lo único que yo quería hacer era que supieras que a mi si me interesan tus libros de cocina y que no quiero llegar a pelear con mis hermanos por quien se queda con ellos. No quiero que esos libros vayan a ser motivo de pleitos, de distanciamientos o de que empiecen a sacarlos de casa a escondidas. Por eso te pido que lo que decidas lo dejes bien estipulado por escrito. Este año me ha enseñado como los seres humanos nos transformamos cuando se presenta la partida del ser querido y las cosas no están arregladas, habladas o las decisiones tomadas. Te digo esto de forma preventiva, tratando de evitar futuros pleitos y para ver si hay alguna forma de que nos juntemos todos para hablar de que se hará con las cuando cada uno de nosotros se vaya.
Después de est “platica”, solo volteo y me dijo … YA VEREMOS HIJA, YA VEREMOS QUE PASA. En fin, hice el intento, por mi no quedó.
He podido ver familias que se unen a raíz de que su madre murió y familias que se han divido por cuestiones de la herencia. Hijos que han aparecido en los funerales de su padre y que la esposa no sabía que existían. La vida me ha enseñado que es mucho mas interesante que una buena novela y que vale la pena vivirla con todas sus altas y sus bajas.
Así que, después de ver todas estas cosas sucediendo en la vida real, decidí hablar con mi madre acerca de lo que me gustaría que me heredara. Claro que lo plantee de una forma amena y cordial. Aprovechando que ella se ha enterado de todas estas situaciones familiares y que algunas no han impresionado bastante le dije: “Mamá, ¿sabes que me gustaría que me heredaras?”, solo volteo y me dijo ¿Qué? ….. y le dije: tus libros de recetas de cocina. Es lo único que quiero.
Y volteó asombrada me vió a los ojos y me dijo, ¿solo eso? Y le dije: si mamá, lo demás se lo pueden repartir entre mis hermanos. Se que una de ellas quiere tu joyería, la otra ya se ha estado llevando cosas y mi hermano quiere los libros. Y para mí, tus libros de cocina es lo que más te representa, lo que realmente eres tú, son tu esencia.
Después de un rato me dijo: y el juego de collar de cabujones de esmeraldas con los abalorios tibetanos que tanto te gusta ¿no lo quieres?.
Le dije: Mira mamá, lo que tu decidas hacer con tus cosas lo aceptaré, tu ve como quieres que sucedan las cosas cuando el momento llegue. Lo único que yo quería hacer era que supieras que a mi si me interesan tus libros de cocina y que no quiero llegar a pelear con mis hermanos por quien se queda con ellos. No quiero que esos libros vayan a ser motivo de pleitos, de distanciamientos o de que empiecen a sacarlos de casa a escondidas. Por eso te pido que lo que decidas lo dejes bien estipulado por escrito. Este año me ha enseñado como los seres humanos nos transformamos cuando se presenta la partida del ser querido y las cosas no están arregladas, habladas o las decisiones tomadas. Te digo esto de forma preventiva, tratando de evitar futuros pleitos y para ver si hay alguna forma de que nos juntemos todos para hablar de que se hará con las cuando cada uno de nosotros se vaya.
Después de est “platica”, solo volteo y me dijo … YA VEREMOS HIJA, YA VEREMOS QUE PASA. En fin, hice el intento, por mi no quedó.