InicioOfftopicLos dos primeros capítulos de mi libro...
Espero que les gusten, puede que el tercero me lleve mucho más tiempo ya que ando un poco seca de ideas. O puede quizá que mi editor me haga unir todos los capítulos en uno solo ya que hasta ahora son muy cortos, quien sabe...
Por favor sean honestos, estoy abierta a criticas constructivas.
El libro aún no tiene título, así que por el momento, se los debo.

Capítulo 1
Ella
Las gotas de lluvia se estrellaban contra el gélido cristal que la mantenía apartada del mundo, el sonido era letal, cortante, un presagio de lo que pronto ella experimentaría en carne propia, el final era inminente, no había forma de volver el tiempo atrás, no había posibilidad de regresar a esa noche de enero y evitar el error que marcaría su vida por siempre.
En el medio de la noche una vez más le llegaron las tan repetidas palabras de su madre, tanto habían sonado ya en su mente que se habían vuelto mecánicas, ya no tenían rasgo alguno de humanidad, no reflejaban el tono de voz de su dueña, eran solo un triste recordatorio del precio que tuvo su estupidez.
Un golpe en la puerta le anuncio que su verdugo estaba allí, listo para llevársela, para arrancarle la vida de un tirón. No se resistió cuando sus manos la tomaron y la arrojaron sobre la sucia cama, no grito ni dijo nada cuando ese hombre separo sus piernas y la penetro con brutalidad. ¿Qué sentido tenía? Ella ya no estaba más allí, su cuerpo ya no le pertenecía, ya no era una persona, todo lo que alguna vez había sido se lo habían arrancando con la primera violación.
Aguardo hasta que ese asqueroso animal acabara de saciar todas sus necesidades, acto seguido se puso en pie y lo siguió a través del pasillo, el empedrado del suelo le desgarraba la piel, con cada paso dejaba una huella de sangre tras ella, pero la joven ya no podía sentir el dolor, estaba más allá de eso. El hombre la tomo del brazo y la arrojo dentro de la habitación.
El olor que emanaba de los cadáveres en putrefacción le lleno los pulmones y la hizo vomitar, un espasmo tras otro vaciaron lentamente el escaso contenido de su estomago. La audiencia aguardo fascinándose al ver el sufrimiento de esa mujer, estaba extasiada, tenían sed de muerte, deseaban verla agonizar, sufrir, y finalmente observar el macabro milagro de la muerte.
Miro a los ojos del hombre que llevaría a cabo su asesinato, por primera vez en meses un fuego extraño se encendió en ella, ese hombre le daba asco, lo odiaba, mil cosas pasaron por su mente y poco a poco un idea fue carcomiendo su mente hasta que la ocupo por completo: no iba a morir ese día, no era su hora de irse y menos en manos de ese cerdo. Se puso en pie, y con toda la fuerza que había escondido durante meses, lo golpeo.
El hombre no esperaba que la joven lo golpeara con tanta fuerza y acabo rodando por el piso, al tiempo que su cabeza rebotaba en el empedrado como si fuera una pelota de goma. Una sonrisa cruzo su boca y sin mirar atrás echo a correr, hacía el medio de la nada. No sabía a donde iba, si llegaría lejos, pero algo dentro de sí le decía que tenía que correr, alejarse de todas esas personas.
Encontró una ventana al final del pasillo y la atravesó, fue demasiado tarde cuando se dio cuenta que lo que había tras ella era un vació, al caer en el agua el frío de esta se hundió en su piel como afiladas espadas, dejándola inmóvil. El aire se le escapo de los pulmones y ya nada podía hacer cuando se dio cuenta de que se estaba ahogando, el agua la llevaba hacía abajo, la arrastraba a las profundidades de un mundo que no conocía, de algo nuevo.
Su corazón se detuvo. Y luego llego la nada.
El
En medio de la oscuridad se incorporó bruscamente, la sintió en el instante mismo en que entró en el agua, con atención escucho cada uno de sus latidos, palpandolos con la mente como si fueran propios, aguardando el momento en que estos cesaran, el punto justo en que el alma comenzara a despegarse del cuerpo. Cuando estos se perdieron en la negrura del agua helada, supo que la joven estaba lista.
Con la velocidad de un rayo cruzo el espacio que separaba el castillo del implacable océano, rompió la ventana de cristal en mil pedazos y se sumergió en el letal agua sin dudarlo. Solo le tomo un segundo que sus ojos se adaptaran a la falta de luz, la vio suspendida en la nada, hermosa, con sus cabellos enmarcando su marfilea y perfecta cara. Se apresuro a tomarla entre sus brazos para sacarla de allí y llevarla a la playa.
Al verla a la luz de la luna se sorprendió aun más de la belleza de esa muchacha, pero no dejo que esto lo distrajera, tenía un trabajo por terminar. Era consciente que solo le quedaban algunos minutos antes que el éter que emanaba de su aura se perdiera en el alma del mundo para siempre. Con suavidad la recostó sobre la arena, tomo su cabeza y con un moviemiento casi imperceptible desgarro la frente de la chica. Los recuerdos invadieron la mente del creador, uno por uno fue robandolos para si mismo, ahora esa mujer no sería nadie, no recordaría, no entendería, sería un ente que viviría sólo para él.
Dejo que su éter fluyera libremente en ambos cuerpos, poco a poco la lleno de vida al tiempo que el se llenaba con los recuerdos de ella, sintió su dolor, vivió el martirio de los últimos meses, revivió una y otra vez la cara de cada uno de los torturadores de la chica.
El joven se fundió con ella, por un instante fue ella, podrían haber pasado unos segundas o una vida, daba igual, el era un ser atemporal, no conocía de tiempo, no comprendía de años, meses o segundos, para el solo existía la energía.
Finalmente se aparto de esa fascinante mujer, seguro de que su misión estaba casi completa, se sentó a su lado en la orilla de aquella amarga y triste playa. Dejo que sus pensamientos corrieran en libertad mientras el viento jugaba con su alborotado cabello rizado. Sonrió al pensar que si fuera humano en ese momento estaría temblando de frío, pero ya no lo era y a duras penas recordaba como había sido su vida anterior. Lo único que veia nítido en su pasado era su nombre, pero ya ni siquiera eso seguía siendo igual.
''Ignacio'' escribió en la arena e intento buscar dentro de si mismo que quedaba de esa identidad, ¿Quién era? fue el interrogante que golpeo su mente, pero no encontró respuesta alguna. Algún tiempo atrás un creador había robado sus recuerdos, o al menos los más importantes, porque su nombre era lo único que no le habían arrancado. Años después entendió lo grave de dejar a un envase con datos de su vida humana, con el tiempo estos se volvían rebeldes y comenzaban a pensar por si mismos, se convencian de que había una verdad en el mundo a la cual ellos tenían el derecho de accesar y se volvían casi incontrolables, justo como le había pasado a él.
Algo corto el hilo de sus pensamientos, la chica a su lado había dejado escapar un gemido. Su trabajo estaba hecho, un nuevo mandaleb había llegado al mundo.
La joven abrió los ojos al nuevo mundo del que ahora era parte y ya nada fue igual.


Capítulo 2
Abrió los ojos y los clavo en el cielo, todo parecía igual, pero al mismo tiempo algo había cambiado, podía sentirlo, el cielo se veía más nítido, más lejano y más etéreo. Los sonidos se sentían más fuertes, como si sus oídos estuvieran captando ahora hasta el más ínfimo pedazo de naturaleza. Lo que más le llamó la atención fue el calor que sintió cerca suyo, entonces lo recordó.
Giro la cabeza hacía un costado, y allí estaba él, la persona de sus recuerdos, el responsable de que ella un estuviera con vida, no lograba comprender como había llegado hasta allí, pero tampoco le importaba, sólo sabía que a el le debía su vida. Los ojos de el estaban fijos en ella, la estudiaban, como si algún suceso importante estuviera a punto de ocurrir.
La chica se llevo una mano a la cabeza y gimoteo al sentir el corte que las rocas le habían causado, sintió la humedad producida por el liquido que emaba de ellos, se miro las manos con terror al sentir el aroma de su propia sangre. Luego poso los ojos en aquel extraño, intento hablar, pero no pudo, una leve punzada de dolor comenzó a aflorar en sus entrañas.
Como si el hubiera podido percibir esto, se puso de pie y le dio la espalda. ''Estarás bien'' - fueron sus únicas palabras. Acto seguido se incorporo y echo a caminar, como si tuviera que estar en cualquier lugar menos allí, dejando a la joven tirada agonizante en el suelo.
El joven tembló de dolor al oír los gritos de ella, allí a lo lejos, pero no volvió a ayudarla. ''Es un largo camino que debemos transitar solos'' - dijo para si - ''Sufrir, morir, renacer...''.
El ardor que invadió la piel de la chica era inaguantable, sentía como las llamas del fuego la tomaban con fuerza y le arrancaban aullidos agónicos. Intento aislar su mente de la realidad, pero no pudo, el dolor era demasiado real, pensó que cualquier cosa era mejor que eso, rogó por estar muerta, o estar en manos de sus captores, ya nada le importaba, sólo quería que el dolor se fuera. Alzo las manos intentando extinguir el fuego, pero se sorprendió al ver que tal fuego no existía, estaba dentro de ella, pero no era visible, lo sentía consumirla pero no estaba allí, era todo un juego de su mente, un engaño cruel.
Finalmente la tortura llegó a su fin, la joven yacía inerte en el suelo con los ojos fijos en el cielo, carentes de vida, todo en su ser estaba completamente en silencio, casi en armonía.
En la atmósfera reinaba una paz perturbante. Un cuervo se poso sobre el brazo de la joven y comenzó a arrancarle la carne, pero ella no se movió, la sangre teñía la arena otorgándole un hermoso tono carmesí.
Un grupo de jóvenes se acerco, por el elevado tono de sus voces se podía notar que estaban ebrios. Al verla allí, tirada en la arena se les ocurrió que sería genial abusar de ella, después de todo, no muy seguido se veía a una bella mujer inerte en una playa tan alejada de la ciudad. Primer error.
Entre bromas y risas le arrancaron la ropa y al ver sus exquisitas curvas se excitación aumento, de pronto ya no eran humanos, eran animales, llenos de un atípico deseo sexual. Querían unirse a ella, fundirse en sus carnes, hacerse uno con su alma. Segundo error. Ella ya no tenía alma.
El dolor provocado por el sexo de uno de los jóvenes al penetrarla encendió en ella una vida oculta. Sintió el asco, la vergüenza y luego el odio de antaño. Odiaba a ese joven, odiaba a sus captores, odiaba al chico de la playa. En su mente apareció con nitidez la necesidad de defenderse, de atacar, de matar. Su boca se preparó para saborear la sangre de aquellos chicos. Ya nunca más iba a ser la pobre joven a la cual los hombres pudieran abusar, ella ahora era fuego, y como tal iba a consumir todo a su paso.
Un rayo de sangre quebró la noche. Los jóvenes nunca pudieron siquiera imaginar que paso, pues antes de reaccionar sus cuerpos estaban apilados en la arena diseccionados y la joven estaba a unos metro de ellos, riendo histericamente y saboreando el sabor extraño y adictivo de la sangre. Cuando finalmente se sintió satisfecha con su pequeña obra de arte, camino hacía el mar y se introdujo en él.
El agua que antes le había parecido helada, ahora era tibia, suave, casi como una caricia para su cansado corazón. Cerro los ojos por un minuto y así la encontró el Gaia, así fue su primer encuentro con el alma del mundo y en ese momento exacto, con una pila de cadáveres detrás, fue como se entero que ya no era humana, sino más bien, que ahora era una creadora.
¿Creadora de qué? Ni ella lo sabía aun.
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