Este es el prologo de mi primer libro, espero que lo disfuten (No contiene imagenes, solo para lectores)
Ilustre guerrero de noble estirpe
“Los bebés se preocupan por comer, los jóvenes por su identidad, los adultos por sus hijos y los ancianos por vivir.”
Prologo
La verdad, no me recuerdo si te he contado esta historia. Lo siento, si ya lo he hecho pero lo que pasa es que tiendo a repetir las historias según van pasando los días y siempre le agrego algo que olvide. Pero según hago memoria y mis pensamientos fluyen, recuerdo una historia muy especial. Esta historia me unió más a mi alma y me di cuenta que así como la vida viene, la vida se va y de ella se aprende. Son esas memorias las que te mantienen vivo y no importa si la experiencia fue buena o mala en tiempos pasados, siempre hay una sonrisa para recordar. Para sonreír un día como hoy bajo este cielo nocturno y sobre el infinito universo de mi mente. Sonríe porque esta es una noche donde solo los astros y tú serán testigos de las anécdotas que estoy por contar. Las anécdotas de la vida eterna. Ríe conmigo y llora conmigo que de todo al fin se aprende
Eran tiempos de guerra civil y desesperación donde la sociedad estaba en busca de paz y cambio. A las afueras de la ciudad se vivía un ambiente hostil, aun así, un día común y corriente para muchos habitantes y un día muy especial para la familia Molina Castillo. Rosa Espinoza viajo a la ciudad capital para cuidar de su hija María Mercedes Castillo. Cargando canastas llenas de queso, crema, frijoles y ropa; la madre llego a la casa donde la familia empieza y donde los sueños no son imposibles. María Mercedes, siento un dolor en su vientre y su esposo está listo con su equipaje para dar travesía al lugar donde las personas mueren y empiezan a vivir. Los padres del esposo se despertaron bajo la zozobra del acontecimiento. Alarmantes todos, ejecutaron el plan de emergencia luego de ver que ha llegado la hora cero. María Mercedes y su esposo se dirigen hacia el hospital y todo queda en expectativa. Hay una criatura que estaba empezando a vivir, pero las historias solo reviven este momento como memorias contadas a su oído tiempos después. Cuentan las anécdotas que los esposos llegaron al hospital cargando bultos, dolor, miedo y felicidad. María Mercedes fue trasladada a la sala de partos del hospital y el padre no pudo entrar a la habitación por el miedo que le causaba ver la sangre de su esposa. El esposo se quedo perplejo ante la situación en la sala de espera, mientras María Mercedes sufría en su labor. Los doctores amarraron a María Mercedes a la cama y ella se preguntaba el porqué de aquel trato tan amargo. Los estudiados salvadores de vidas le dijeron que la labor era dura y que la necesidad del trato apremiaba. Así comienzo el castigo destinado a las hijas de Eva. Ese castigo es el dolor del viaje para conocer el fruto del árbol de la vida en el Edén del amor y el pecado concebido. María sufría, pero su merced por una vida prevaleció.
Tierra maldita por el diablo pero bendita por su nombre y su gente. Es una tierra donde los salvadores nacen y son destruidos, pero es la tierra donde las mentes sueñan con un nuevo mañana. Dios, Unión y Libertad se leen en los símbolos de la nación mientras la gente saluda a su patria orgullosa por el amor que le tienen de ser hijos suyos, hijos de la patria. Si todo fuese tan sencillo como eso, el territorio no estuviera maldito. Aun así, hay gritos de esperanza y Dios siempre escucha y resuelve. Rosa viajo medio país para poder estar en el momento en que su hija transcendería hacia un nuevo amor, solo comparado con el amor de Dios. Después de encomendar a Dios y a la Santísima Madre María a su hija y al fruto por venir; Rosa se dirigió hacia el hospital para imponer su presencia y su mandato. Porque el amor y respeto más grande en la tierra le pertenece a una madre. El primero de junio de mil novecientos noventa y seis nació un niño a las cinco y cinco de la mañana en San Salvador, El Salvador.
El niño fue llevado en brazos por una enfermera para presentarlo ante la familia. Rosa se adelanto y arrebato al niño de los brazos de la mujer anónima. La enfermera reprocho el evento preguntando la razón de su acción. Y Rosa le respondió que ella estaba en todo su derecho porque ella era su abuela. Ella es la madre de la madre, la Rosa de María, la flor de la sangre buena y tenía todo el derecho bajo todas las leyes hechas por el Grande. Es así como el primer contacto filial de aquel niño fue bendecido por la caricia de su abuela, joven todavía y con el afán de conocer el fruto de su vientre. Porque el fruto de su vientre fue su hija y porque el vientre de su hija le pertenece. Rosa se preguntó el nombre del niño que sostenía en brazos y no dudó en presentarlo ante la estirpe. Toda la familia se reunió en la habitación donde María se recuperaba. La habitación blanca, fuera de todo sollozo de dolor fue invadida por el júbilo. Rosa entrego al recién nacido a la madre verdadera, mientras María Mercedes derramaba toda su merced hacia él. La curiosidad dicen por ahí que mato al gato, pero Rosa no iba a dejar que ese gusano curioso en su estomago le quitara un aliento mas de vida para conocer el nombre de aquel niño.
El niño todavía no abría sus ojos, pero hacía gala de la única cosa que se le ha criticado toda su vida. Su cabellera negra y sedosa. El recién nacido trajo consigo una cabellera rebelde, pero aun así, lucia galante y coqueto ante las miradas como siempre lo ha hecho. “Parece Clarinero” dijo Salvador Castillo, padre de María, días después al criticar el cabello del niño con humor. Pero, mientras la criatura galante yacía en los brazos de su madre, Rosa pregunto por el nombre de la nueva esperanza. María Mercedes y su esposo habían pensado muchos nombres para el niño. José, Manuel, Salvador, René, etc. Cualquier nombre que hubiera sido nunca hubiese encajado, pero la abuela tenía que imponer el respeto que siempre se le había tenido. “Déjense de babosadas” dijo Rosa. “El niño se va a llamar como su padre.” Nadie objeto la orden de la abuela materna y todos pensaron lo mismo en sus mentes. -Que así sea – dijeron todos. Haciendo gala de los nombres y de las escrituras, un nuevo peldaño de la estirpe se había formado. Manuel de Jesús y María Elena, padres del esposo, Salvador y Rosa, padres de María. Un Jesús para la Magdalena y un Salvador para la Rosa. Estos son los abuelos del nuevo ser. Así que la pareja de María, no tenia de otra más que lucir su nombre en la sangre de su sangre con orgullo. El padre y el primogénito ahora comparten el nombre, fusionando las características de los genes familiares en un ser de la nueva vida.
Mientras el niño rechazaba los pechos de la madre por haber ingerido primero la nueva y mejorada leche industrial enlatada, pensó “No tomare de esta porque yo soy Luis, el ilustre guerrero, y también Alberto, de la noble estirpe.” Así pues, el significado del nombre se impone y como un rey decide. Nacido bajo el signo de Géminis, donde todo es blanco o negro, con el sol que es el símbolo de Dios como su astro regidor, el recién nacido es terco y noble de nacimiento. Luis Alberto vive como un ilustre guerrero de noble estirpe, bajo el seudónimo de Géminis. Un guerrero de la vida y un noble nacido de la humildad. No hay mejor regalo que tener un nombre en esta vida caótica, donde la historia es escrita por uno mismo y las historias solo comienzan desde el momento que se nace hasta el momento del último suspiro. Ser o no ser, como escribió Shakespeare, o decir “si quiero ser, yo puedo ser” como dice Luis Alberto, ese es el dilema.
Dios ha puesto a un niño en la tierra, engendrado por un padre y una madre, para que todos vean hasta dónde pueda llegar el fruto del árbol de la vida. Estas son las memorias del ilustre guerrero de noble estirpe en su afán por descubrir las aventuras y cómo plantar los pies para escalar los obstáculos de su vida. Vivir o vivir, no queda más de otra, porque él es Luis Alberto hasta el fin. Mientras tanto, en tiempos de guerra civil y desesperación donde la sociedad está en busca de paz y cambio, los bebés se preocupan por comer, los jóvenes por su identidad, los adultos por sus hijos y los ancianos por vivir.
Tiempos después conocí de la existencia del ilustre guerrero. Cuando lo conocí, me relato su nacimiento tal y como te lo adapte. Ese nacimiento dio inicio a una maravillosa historia, su vida. Una historia que me enseño con sus acciones y me las relato con su memoria. No importa si la historia es larga o corta, la vida está hecha para contarla. Te voy a relatar la historia de su vida y esta noche me pongo en su lugar para que veas en mí al ilustre guerrero de noble estirpe. De esta forma sentirás como si él te la contara y como si el mismo fuese yo. Ponte en pie de guerra porque el ilustre guerrero está a punto de recordar.
Ilustre guerrero de noble estirpe
“Los bebés se preocupan por comer, los jóvenes por su identidad, los adultos por sus hijos y los ancianos por vivir.”
Prologo
La verdad, no me recuerdo si te he contado esta historia. Lo siento, si ya lo he hecho pero lo que pasa es que tiendo a repetir las historias según van pasando los días y siempre le agrego algo que olvide. Pero según hago memoria y mis pensamientos fluyen, recuerdo una historia muy especial. Esta historia me unió más a mi alma y me di cuenta que así como la vida viene, la vida se va y de ella se aprende. Son esas memorias las que te mantienen vivo y no importa si la experiencia fue buena o mala en tiempos pasados, siempre hay una sonrisa para recordar. Para sonreír un día como hoy bajo este cielo nocturno y sobre el infinito universo de mi mente. Sonríe porque esta es una noche donde solo los astros y tú serán testigos de las anécdotas que estoy por contar. Las anécdotas de la vida eterna. Ríe conmigo y llora conmigo que de todo al fin se aprende
Eran tiempos de guerra civil y desesperación donde la sociedad estaba en busca de paz y cambio. A las afueras de la ciudad se vivía un ambiente hostil, aun así, un día común y corriente para muchos habitantes y un día muy especial para la familia Molina Castillo. Rosa Espinoza viajo a la ciudad capital para cuidar de su hija María Mercedes Castillo. Cargando canastas llenas de queso, crema, frijoles y ropa; la madre llego a la casa donde la familia empieza y donde los sueños no son imposibles. María Mercedes, siento un dolor en su vientre y su esposo está listo con su equipaje para dar travesía al lugar donde las personas mueren y empiezan a vivir. Los padres del esposo se despertaron bajo la zozobra del acontecimiento. Alarmantes todos, ejecutaron el plan de emergencia luego de ver que ha llegado la hora cero. María Mercedes y su esposo se dirigen hacia el hospital y todo queda en expectativa. Hay una criatura que estaba empezando a vivir, pero las historias solo reviven este momento como memorias contadas a su oído tiempos después. Cuentan las anécdotas que los esposos llegaron al hospital cargando bultos, dolor, miedo y felicidad. María Mercedes fue trasladada a la sala de partos del hospital y el padre no pudo entrar a la habitación por el miedo que le causaba ver la sangre de su esposa. El esposo se quedo perplejo ante la situación en la sala de espera, mientras María Mercedes sufría en su labor. Los doctores amarraron a María Mercedes a la cama y ella se preguntaba el porqué de aquel trato tan amargo. Los estudiados salvadores de vidas le dijeron que la labor era dura y que la necesidad del trato apremiaba. Así comienzo el castigo destinado a las hijas de Eva. Ese castigo es el dolor del viaje para conocer el fruto del árbol de la vida en el Edén del amor y el pecado concebido. María sufría, pero su merced por una vida prevaleció.
Tierra maldita por el diablo pero bendita por su nombre y su gente. Es una tierra donde los salvadores nacen y son destruidos, pero es la tierra donde las mentes sueñan con un nuevo mañana. Dios, Unión y Libertad se leen en los símbolos de la nación mientras la gente saluda a su patria orgullosa por el amor que le tienen de ser hijos suyos, hijos de la patria. Si todo fuese tan sencillo como eso, el territorio no estuviera maldito. Aun así, hay gritos de esperanza y Dios siempre escucha y resuelve. Rosa viajo medio país para poder estar en el momento en que su hija transcendería hacia un nuevo amor, solo comparado con el amor de Dios. Después de encomendar a Dios y a la Santísima Madre María a su hija y al fruto por venir; Rosa se dirigió hacia el hospital para imponer su presencia y su mandato. Porque el amor y respeto más grande en la tierra le pertenece a una madre. El primero de junio de mil novecientos noventa y seis nació un niño a las cinco y cinco de la mañana en San Salvador, El Salvador.
El niño fue llevado en brazos por una enfermera para presentarlo ante la familia. Rosa se adelanto y arrebato al niño de los brazos de la mujer anónima. La enfermera reprocho el evento preguntando la razón de su acción. Y Rosa le respondió que ella estaba en todo su derecho porque ella era su abuela. Ella es la madre de la madre, la Rosa de María, la flor de la sangre buena y tenía todo el derecho bajo todas las leyes hechas por el Grande. Es así como el primer contacto filial de aquel niño fue bendecido por la caricia de su abuela, joven todavía y con el afán de conocer el fruto de su vientre. Porque el fruto de su vientre fue su hija y porque el vientre de su hija le pertenece. Rosa se preguntó el nombre del niño que sostenía en brazos y no dudó en presentarlo ante la estirpe. Toda la familia se reunió en la habitación donde María se recuperaba. La habitación blanca, fuera de todo sollozo de dolor fue invadida por el júbilo. Rosa entrego al recién nacido a la madre verdadera, mientras María Mercedes derramaba toda su merced hacia él. La curiosidad dicen por ahí que mato al gato, pero Rosa no iba a dejar que ese gusano curioso en su estomago le quitara un aliento mas de vida para conocer el nombre de aquel niño.
El niño todavía no abría sus ojos, pero hacía gala de la única cosa que se le ha criticado toda su vida. Su cabellera negra y sedosa. El recién nacido trajo consigo una cabellera rebelde, pero aun así, lucia galante y coqueto ante las miradas como siempre lo ha hecho. “Parece Clarinero” dijo Salvador Castillo, padre de María, días después al criticar el cabello del niño con humor. Pero, mientras la criatura galante yacía en los brazos de su madre, Rosa pregunto por el nombre de la nueva esperanza. María Mercedes y su esposo habían pensado muchos nombres para el niño. José, Manuel, Salvador, René, etc. Cualquier nombre que hubiera sido nunca hubiese encajado, pero la abuela tenía que imponer el respeto que siempre se le había tenido. “Déjense de babosadas” dijo Rosa. “El niño se va a llamar como su padre.” Nadie objeto la orden de la abuela materna y todos pensaron lo mismo en sus mentes. -Que así sea – dijeron todos. Haciendo gala de los nombres y de las escrituras, un nuevo peldaño de la estirpe se había formado. Manuel de Jesús y María Elena, padres del esposo, Salvador y Rosa, padres de María. Un Jesús para la Magdalena y un Salvador para la Rosa. Estos son los abuelos del nuevo ser. Así que la pareja de María, no tenia de otra más que lucir su nombre en la sangre de su sangre con orgullo. El padre y el primogénito ahora comparten el nombre, fusionando las características de los genes familiares en un ser de la nueva vida.
Mientras el niño rechazaba los pechos de la madre por haber ingerido primero la nueva y mejorada leche industrial enlatada, pensó “No tomare de esta porque yo soy Luis, el ilustre guerrero, y también Alberto, de la noble estirpe.” Así pues, el significado del nombre se impone y como un rey decide. Nacido bajo el signo de Géminis, donde todo es blanco o negro, con el sol que es el símbolo de Dios como su astro regidor, el recién nacido es terco y noble de nacimiento. Luis Alberto vive como un ilustre guerrero de noble estirpe, bajo el seudónimo de Géminis. Un guerrero de la vida y un noble nacido de la humildad. No hay mejor regalo que tener un nombre en esta vida caótica, donde la historia es escrita por uno mismo y las historias solo comienzan desde el momento que se nace hasta el momento del último suspiro. Ser o no ser, como escribió Shakespeare, o decir “si quiero ser, yo puedo ser” como dice Luis Alberto, ese es el dilema.
Dios ha puesto a un niño en la tierra, engendrado por un padre y una madre, para que todos vean hasta dónde pueda llegar el fruto del árbol de la vida. Estas son las memorias del ilustre guerrero de noble estirpe en su afán por descubrir las aventuras y cómo plantar los pies para escalar los obstáculos de su vida. Vivir o vivir, no queda más de otra, porque él es Luis Alberto hasta el fin. Mientras tanto, en tiempos de guerra civil y desesperación donde la sociedad está en busca de paz y cambio, los bebés se preocupan por comer, los jóvenes por su identidad, los adultos por sus hijos y los ancianos por vivir.
Tiempos después conocí de la existencia del ilustre guerrero. Cuando lo conocí, me relato su nacimiento tal y como te lo adapte. Ese nacimiento dio inicio a una maravillosa historia, su vida. Una historia que me enseño con sus acciones y me las relato con su memoria. No importa si la historia es larga o corta, la vida está hecha para contarla. Te voy a relatar la historia de su vida y esta noche me pongo en su lugar para que veas en mí al ilustre guerrero de noble estirpe. De esta forma sentirás como si él te la contara y como si el mismo fuese yo. Ponte en pie de guerra porque el ilustre guerrero está a punto de recordar.