Ya intervenimos Clarin
Por Carlos Barragan
“Un candidato puede aparecer en los últimos quince minutos” (María Laura Santillán, periodista argentina)
“La desesperación duplica nuestras energías” (John Ray, naturalista inglés)
TITULAME
¿Cómo hubiese titulado Clarín la muerte de Videla un día como hoy pero de 1981? Piénselo un minuto. Ahora: ¿Cómo hubiese titulado Clarín la muerte de Videla un día como hoy pero de 1999? Piénselo un minuto. Y ahora piense: ¿Cómo tituló Clarín la muerte de Videla hoy?
Tuvo que escribir “dictador”, tuvo que escribir “cárcel”, tuvo que escribir “lesa humanidad”, tuvo que escribir “terror”, y “condenado”, y cuando escribió “Proceso de Reorganización Nacional” tuvo que antecederlo con la palabra “llamado”, para despegarse de aquel gobierno de Videla con el cual colaboró con tanta pasión por el dinero y el poder que llevó a Clarín y a sus hombres a esconder muertes, torturas, desapariciones, y hasta servirse de ellas para sus negocios.
Ya intervinimos Clarín. El Estado –aunque fue sin querer- cuando recupera el dinero de los jubilados se encuentra con un cacho de Clarín en el esa bolsa. Increíble. Esa fue una especie de intervención involuntaria, culpa de los negocios de rapiña de este grupo sedicioso. Pero la más interesante es la intervención nuestra, la del pueblo.
PANFLETA
Lanata después de estafar a los más débiles, los que laburaban y hacían su diario Crítica, elige estar del lado del más débil (que es Clarín, aclara Tenembaum en una especie de Eureka para niños) y se carga al hombro la más delirante y rabiosa campaña de mentiras, operaciones, golpismo, infamias y sedición contra un gobierno. Una campaña que incluye no sólo ataques frontales, sino autovictimización. Pero ni sus denuncias desopilantes, ni sus victimizaciones ridículas llegan a perforar el sentido común de la sociedad sana. A Lanata sólo le creen los fanáticos exaltados, mientras el resto del periodismo y de la sociedad se le ríe en la cara, lo gastan, se burlan, se preguntan cuánto le pagan por decir eso, cómo se atreve, de dónde lo sacó, qué más va a inventar, y los periodistas que no sienten vergüenza ajena se ríen para dejar en claro que no son como él.
Es que Lanata es demasiado grande para ser vocero de un grupo de poder porque no puede evitar ser más importante que lo que dice. Y eso conspira contra su trabajo. Como conspira contra su trabajo que ya hayamos intervenido Clarín cuando aprendimos que no hay noticia ni periodista que no tenga una posición política sobre lo que está informando.
EL FIN DEL IMPERIO
Fue Clarín el que sí intervino a la sociedad argentina. Fue Clarín el que inventó nuestro sentido común, el que nos dijo qué era normal y qué no, el que nos enseñó cómo debíamos leer la realidad, el que se metió y asoció en los negocios que mueven la economía del país, y los aglutinó hasta conseguir ser con ellos una sola razón. Una sola sensatez. Un solo poder monolítico.
Pero a Clarín, como al chancho, le llegó su San Martín. Ni con cientos de tapas pudo cumplir con ese lugar común –tan común para este grupo- de voltear un gobierno. Sus negocios ya no los maneja a su antojo, sus jueces están “amenazados” por la ley, sus socios de antes lo miran con la desconfianza con la que se mira a un psicótico en pleno delirio, sus lectores van siendo cada vez menos, ya no puede dictar leyes que sean la ratificación de sus negocios, y el periodismo –que alguna vez fue su quehacer- hoy ya lo trae tan degradado que sus diarios, sus radios y sus programas de televisión terminaron protagonizados por un ejército de hombres y mujeres que son empleados con la única y exclusiva función de repetir consignas elaboradas por sus gerentes comerciales.
Por eso ya intervinimos Clarín. Porque alguien tuvo la lucidez de preguntarle “¿qué te pasa? ¿estás nervioso?”. Porque las sociedades a veces logran reaccionar y salvarse de la hipnosis de quien tiene la voz más fuerte y repite sus oraciones más veces. Y si se me permite la imagen bíblica: porque esta vez pudimos darnos cuenta de que a veces los que gritan más fuerte y con más convicción son los amigos de Barrabás.
HUMOR EN EL 13
Tendrán que repetir las reuniones de consorcio en lo de Santo y María Laura muchas veces más. Quizá reuniéndose para quejarse de lo mal que la están pasando consigan algo. Quizá no lo consigan nunca. Pero si es por mí, que las sigan haciendo que fue de lo más gracioso que ví en los últimos tiempos en la tele. Canal 13 después de tanto tiempo finalmente me dio un rato de alegría.
Por Carlos Barragan
“Un candidato puede aparecer en los últimos quince minutos” (María Laura Santillán, periodista argentina)
“La desesperación duplica nuestras energías” (John Ray, naturalista inglés)
TITULAME
¿Cómo hubiese titulado Clarín la muerte de Videla un día como hoy pero de 1981? Piénselo un minuto. Ahora: ¿Cómo hubiese titulado Clarín la muerte de Videla un día como hoy pero de 1999? Piénselo un minuto. Y ahora piense: ¿Cómo tituló Clarín la muerte de Videla hoy?
Tuvo que escribir “dictador”, tuvo que escribir “cárcel”, tuvo que escribir “lesa humanidad”, tuvo que escribir “terror”, y “condenado”, y cuando escribió “Proceso de Reorganización Nacional” tuvo que antecederlo con la palabra “llamado”, para despegarse de aquel gobierno de Videla con el cual colaboró con tanta pasión por el dinero y el poder que llevó a Clarín y a sus hombres a esconder muertes, torturas, desapariciones, y hasta servirse de ellas para sus negocios.
Ya intervinimos Clarín. El Estado –aunque fue sin querer- cuando recupera el dinero de los jubilados se encuentra con un cacho de Clarín en el esa bolsa. Increíble. Esa fue una especie de intervención involuntaria, culpa de los negocios de rapiña de este grupo sedicioso. Pero la más interesante es la intervención nuestra, la del pueblo.
PANFLETA
Lanata después de estafar a los más débiles, los que laburaban y hacían su diario Crítica, elige estar del lado del más débil (que es Clarín, aclara Tenembaum en una especie de Eureka para niños) y se carga al hombro la más delirante y rabiosa campaña de mentiras, operaciones, golpismo, infamias y sedición contra un gobierno. Una campaña que incluye no sólo ataques frontales, sino autovictimización. Pero ni sus denuncias desopilantes, ni sus victimizaciones ridículas llegan a perforar el sentido común de la sociedad sana. A Lanata sólo le creen los fanáticos exaltados, mientras el resto del periodismo y de la sociedad se le ríe en la cara, lo gastan, se burlan, se preguntan cuánto le pagan por decir eso, cómo se atreve, de dónde lo sacó, qué más va a inventar, y los periodistas que no sienten vergüenza ajena se ríen para dejar en claro que no son como él.
Es que Lanata es demasiado grande para ser vocero de un grupo de poder porque no puede evitar ser más importante que lo que dice. Y eso conspira contra su trabajo. Como conspira contra su trabajo que ya hayamos intervenido Clarín cuando aprendimos que no hay noticia ni periodista que no tenga una posición política sobre lo que está informando.
EL FIN DEL IMPERIO
Fue Clarín el que sí intervino a la sociedad argentina. Fue Clarín el que inventó nuestro sentido común, el que nos dijo qué era normal y qué no, el que nos enseñó cómo debíamos leer la realidad, el que se metió y asoció en los negocios que mueven la economía del país, y los aglutinó hasta conseguir ser con ellos una sola razón. Una sola sensatez. Un solo poder monolítico.
Pero a Clarín, como al chancho, le llegó su San Martín. Ni con cientos de tapas pudo cumplir con ese lugar común –tan común para este grupo- de voltear un gobierno. Sus negocios ya no los maneja a su antojo, sus jueces están “amenazados” por la ley, sus socios de antes lo miran con la desconfianza con la que se mira a un psicótico en pleno delirio, sus lectores van siendo cada vez menos, ya no puede dictar leyes que sean la ratificación de sus negocios, y el periodismo –que alguna vez fue su quehacer- hoy ya lo trae tan degradado que sus diarios, sus radios y sus programas de televisión terminaron protagonizados por un ejército de hombres y mujeres que son empleados con la única y exclusiva función de repetir consignas elaboradas por sus gerentes comerciales.
Por eso ya intervinimos Clarín. Porque alguien tuvo la lucidez de preguntarle “¿qué te pasa? ¿estás nervioso?”. Porque las sociedades a veces logran reaccionar y salvarse de la hipnosis de quien tiene la voz más fuerte y repite sus oraciones más veces. Y si se me permite la imagen bíblica: porque esta vez pudimos darnos cuenta de que a veces los que gritan más fuerte y con más convicción son los amigos de Barrabás.
HUMOR EN EL 13
Tendrán que repetir las reuniones de consorcio en lo de Santo y María Laura muchas veces más. Quizá reuniéndose para quejarse de lo mal que la están pasando consigan algo. Quizá no lo consigan nunca. Pero si es por mí, que las sigan haciendo que fue de lo más gracioso que ví en los últimos tiempos en la tele. Canal 13 después de tanto tiempo finalmente me dio un rato de alegría.