Era una tarde comun, como cualquier otra, las hojas cobrizas caian pendulantes Sobre la plaza de la ciudad y entre la maraña de ramas y arbustos se asomaba el sol cuyos rayos anaranjados parecian acariciarle la frente cansada.
El odiaba el sol. Y al instante de sentir aquel abrumador calor, se levanto rapidamente a buscar otro asiento a la sombra.
Pero esta vez al llegar, no se acosto, simplemente se sento e inclino la cabeza. Los mechones oscuros cayeron repentinamente sobre las cienes. Primero agito ambas manos sobre su cara rapidamente.
—Bien—se dijo—
Y se levanto Fugaz. Comenzo a caminar, por el camino que habia recorrido por exactamente 2 años.
Nunca habia estado tan calmado, Aunque no queria pensar, su mente estaba en blanco. y sus pasos, lugrubes y carentes de energia, Se adentraron por las ultimas cuadras que quedaban, eran 4 despues de la plaza, el las habia contado.
Un atisbo de sonrisa le nacio cuando recordo la primera vez que la vio, justo en la primer cuadra pasando el banco, donde el estaba caminando. Ella era perfecta, Su perfume, su cuerpo, amaba como su pelo lacio combinaba perfectamente con aquellos ojos cafes, intento recordar con detalles, aquel rostro
que lo enamoro por primera vez... pero no pudo.
Sus pensamientos se esfumaron, al pisar el cordon de la segunda cuadra. Al levantar la cabeza se dio cuenta que el sol habia bajado, entrecerro los ojos para intentar divisar el final de la cuadra, pero solo conseguia ver los colores grisacios de la pared de enfrente sin apenas ningun detalle. Su corazon comenzo a agitarse, sentia que se le salia del pecho, rapidamente apresuro la marcha.
—No es suficiente, no es suficiente— se repetia mientras daba bocanadas de aire frio
Ignorando el dolor de sus piernas, intento correr. Sentia como pequeños algodones rosas lo miraban al pasar, o al menos eso creia, al llegar a la ultima cuadra una bola de metal azulada freno a pocos centimetros de el. Aquel sonido de goma sobre el asfalto lo estremecio y gotas de sudor comenzaron a perlar su frente.
Resfregaba el dorso de las manos heladas sobre sus ojos cerrados, al menos asi conseguia pequeños destellos de claridad.
Y por fin lo habia logrado. Estaba enfrente de su puerta, aquella puerta enamore de color granate oscuro, parecia mas imponente que nunca. Se seco el sudor de la frente, aun olia bien, Penso. Y al inclinarse para tocar el timbre, su corazon lo estaba matando, como si quisiese salir de su pecho, sentia la sangre circular por cada rincon de su cuerpo helado.
Pronto, se encontraba en medio de la oscuridad, los ojos, cerrados le dolian de tanto frotar sus manos en ellos, aunque de todas formas los abrio al escuchar los pasos bajar, un sonido tan familiar para el, que casi lo reconforto. Al sentir la perilla girar miro hacia los costados, primero al izquierdo.
Diviso lo que parecia una señora, ella alzo la mano en torno de saludo, pero el no estaba seguro y aparto la cabeza incomodo.
Y ahi fue cuando la vio.
Estaban tan cerca que sintio su respirar agitado, levanto el brazo y le acaricio la esbelta cara con el dorso de la mano.
Queria decirle algo, pero las palabras murieron en su boca. Tenia la mente en blanco. y desde lo mas profundo de su ser sensillamente le sonrio. En ese momento pudo detectar la sonrisa ,casi automatica, que ella le habia dedicado a el y en ese preciso instante pudo dintiguir aquellos detalles que la hacian tan perfecta, cada detalle de sus dientes blancos que parecian calzar perfectamente con sus labios. Por un instante se sintio bien, por un instante el corazon se apaciguo, los ojos ya no le dolian, por un instante se sintió curado.
y fue lo ultimo que vió.
El odiaba el sol. Y al instante de sentir aquel abrumador calor, se levanto rapidamente a buscar otro asiento a la sombra.
Pero esta vez al llegar, no se acosto, simplemente se sento e inclino la cabeza. Los mechones oscuros cayeron repentinamente sobre las cienes. Primero agito ambas manos sobre su cara rapidamente.
—Bien—se dijo—
Y se levanto Fugaz. Comenzo a caminar, por el camino que habia recorrido por exactamente 2 años.
Nunca habia estado tan calmado, Aunque no queria pensar, su mente estaba en blanco. y sus pasos, lugrubes y carentes de energia, Se adentraron por las ultimas cuadras que quedaban, eran 4 despues de la plaza, el las habia contado.
Un atisbo de sonrisa le nacio cuando recordo la primera vez que la vio, justo en la primer cuadra pasando el banco, donde el estaba caminando. Ella era perfecta, Su perfume, su cuerpo, amaba como su pelo lacio combinaba perfectamente con aquellos ojos cafes, intento recordar con detalles, aquel rostro
que lo enamoro por primera vez... pero no pudo.
Sus pensamientos se esfumaron, al pisar el cordon de la segunda cuadra. Al levantar la cabeza se dio cuenta que el sol habia bajado, entrecerro los ojos para intentar divisar el final de la cuadra, pero solo conseguia ver los colores grisacios de la pared de enfrente sin apenas ningun detalle. Su corazon comenzo a agitarse, sentia que se le salia del pecho, rapidamente apresuro la marcha.
—No es suficiente, no es suficiente— se repetia mientras daba bocanadas de aire frio
Ignorando el dolor de sus piernas, intento correr. Sentia como pequeños algodones rosas lo miraban al pasar, o al menos eso creia, al llegar a la ultima cuadra una bola de metal azulada freno a pocos centimetros de el. Aquel sonido de goma sobre el asfalto lo estremecio y gotas de sudor comenzaron a perlar su frente.
Resfregaba el dorso de las manos heladas sobre sus ojos cerrados, al menos asi conseguia pequeños destellos de claridad.
Y por fin lo habia logrado. Estaba enfrente de su puerta, aquella puerta enamore de color granate oscuro, parecia mas imponente que nunca. Se seco el sudor de la frente, aun olia bien, Penso. Y al inclinarse para tocar el timbre, su corazon lo estaba matando, como si quisiese salir de su pecho, sentia la sangre circular por cada rincon de su cuerpo helado.
Pronto, se encontraba en medio de la oscuridad, los ojos, cerrados le dolian de tanto frotar sus manos en ellos, aunque de todas formas los abrio al escuchar los pasos bajar, un sonido tan familiar para el, que casi lo reconforto. Al sentir la perilla girar miro hacia los costados, primero al izquierdo.
Diviso lo que parecia una señora, ella alzo la mano en torno de saludo, pero el no estaba seguro y aparto la cabeza incomodo.
Y ahi fue cuando la vio.
Estaban tan cerca que sintio su respirar agitado, levanto el brazo y le acaricio la esbelta cara con el dorso de la mano.
Queria decirle algo, pero las palabras murieron en su boca. Tenia la mente en blanco. y desde lo mas profundo de su ser sensillamente le sonrio. En ese momento pudo detectar la sonrisa ,casi automatica, que ella le habia dedicado a el y en ese preciso instante pudo dintiguir aquellos detalles que la hacian tan perfecta, cada detalle de sus dientes blancos que parecian calzar perfectamente con sus labios. Por un instante se sintio bien, por un instante el corazon se apaciguo, los ojos ya no le dolian, por un instante se sintió curado.
y fue lo ultimo que vió.