Coches fúnebres

Los primeros coches fúnebres tirados por caballo eran usados en los ritos fúnebres de Inglaterra desde el siglo XVI existiendo registros de uso en América hacia finales del siglo XIV. Los primeros coches motorizados datan de mayo del año 1907 según la revista Scientific American siendo los vehículos basados en combustible fósil construidos desde 1909 en los Estados Unidos. Sin embargo, no fue sino hasta los 1920s en que su uso empezó a extenderse.
En los primeros años del siglo veinte y hasta bien entrada la década del treinta de ese mismo siglo, los coches funebres motorizados eran fabricados emulando a las carrozas fúnebres victorianas con gran cantidad de ornamentos exteriores (en algunos modelos, como el de Leo Gillig de 1913 incluían faroles y campanillas mudas) y tocados interiores en la zona del ataúd1
En el periodo de postguerra se empezó a usar un estilo más sobrio que reemplazaría paulatinamente el uso de coches tallados y el chasis metalizado empezó a ser el predominante. La elegancia fue el punto a seguir imponiéndose el estilo tipo limosina.


Estilos de coches fúnebres
Coche fúnebre japonés estilo budista
Los estilos asociados a los coches fúnbres han variado de tiempo en tiempo siendo característico en el siglo XVII el uso de carrozas talladas en maderas con fuertes figuras naturales - hojas especialmente, y columnas y techos de estilo victoriano. Este estilo se conservó en los coches fúnebres hasta bien entrado el siglo veinte.
En América y Europa el estilo del coche fúnebre es sobrio y elegante caracterizándose por el uso de colores oscuros, especialmente el negro y el gris. En otras culturas como la japonesa los coches fúnebres suelen ir adornados con elementos propios de las bóvedas funerarias de religiones tales como la Budista.
En la actualidad se presenta una tendencia marcada por grupos sociales a crear versiones de carrozas fúnebres que representen su estilo de vida.

Coche Fúnebre antiguo de la empresa Volvo

Coche fúnebre estilo budista
Coche fúnebre clásico

Coche fúnebre blanco usado en el sepelio de niños

Estructura del coche fúnebre
El coche fúnebre tradicional consta de un chasis alargado tipo vagón con espacio suficiente para albergar un ataúd y los arreglos florales que le acompañan. La parte frontal, incluyendo la cabina, son muy parecidos a una limusina con capacidad para el conductor y uno o dos acompañantes del féretro.
Parte trasera (vagón) de un coche fúnebre
La parte trasera del coche fúnebre está especialmente diseñada para alojar el ataúd equipando el piso con sendos armazones metálicos provistos de seguros que sirven tanto para estabilizar el cajón (si están activados) como para permitir su deslizamiento. El vagón trasero puede estar recubierto totalmente en vidrio transparente - con lo que se permite una vista total del féretro, o recubierto por carrocería metálica con vidrios polarizados o semi polarizados.
Los coches fúnebres equipados con bocinas, campanas o sirenas son aún comunes en ciertas regiones del mundo. Dichos artefactos son utilizados para dar una mayor solemnidad al ritual y eran un aditamento casi que obligado en los coches de principio y mitad del siglo veinte.