Definitivamente las mujeres somos mucho menos tolerantes y “buenas” entre nosotras. En vez de hermanarnos y comprender a las demás mujeres, solemos hablar mal de la que no vino a la reunión, de la que tiene fama de fácil o la que es una superficial porque envidiamos como se viste.
Sin duda no lo hacemos con maldad, el hecho de criticar en conjunto nos hace sentir parte de un grupo y nos da más poder. Pero gastamos tanto tiempo hablando del bullying en las escuelas, entre amigos o en el trabajo, y no nos ponemos a mirar a nuestro alrededor y ver qué pasa entre nosotras las mujeres.
Wollying que significa woman + bullying tiene que ver con eso, el maltrato que nos hacemos y la forma en la que agredimos a otras mujeres.
Agresión entre mujeres:
Una de las maneras de hacer wollying es con el atractivo físico de las demás. Tendemos a desacreditar a la linda o llamativa mientras que ignoramos o ridiculizamos a la gorda o a la fea.
Solemos mirar con más facilidad los defectos de las demás mujeres que los de nosotras mismas y eso genera en la sociedad un montón de complejos. Lo peor es que luego criticamos cuando pretenden que tengamos un cuerpo de revista y somos nosotras mismas las que fomentamos esas reacciones mediante el wollying.
El wollying también se da en cuanto a la sexualidad. Inconscientemente pretendemos que la conducta de las demás sea la que nosotras consideramos como “correcta”.
A aquella que no le interesa la monogamia le preguntamos cuándo encontrará pareja, cuestionamos la moral de aquella que no practica los mismos hábitos sexuales que nosotros o tildamos de “trola” a aquella que se siente cómoda con su cuerpo y no oculta que disfruta de su sexualidad.
Nos cuesta felicitar o alegrarnos por el éxito de nuestras pares y ello lleva a que cuestionemos su capacidad o a creer que “algo ha habrá hecho para que la asciendan”.
¿Cómo evitarlo?
Así como existe el maltrato o la agresión verbal en otros ámbitos, también existe entre nosotras las mujeres. Y es algo que debemos empezar a dejar atrás, si no nos apoyamos entre nosotras nunca podremos dejar de ser el “género débil”.
Dejemos de juzgar a las demás y aprendamos a ponernos en su lugar, a felicitar los logros de otras mujeres y a entender las diferencias. Después de todo lo realmente maravilloso es el poder ser todas diferentes y convivir aceptándonos en armonía.
Sin duda no lo hacemos con maldad, el hecho de criticar en conjunto nos hace sentir parte de un grupo y nos da más poder. Pero gastamos tanto tiempo hablando del bullying en las escuelas, entre amigos o en el trabajo, y no nos ponemos a mirar a nuestro alrededor y ver qué pasa entre nosotras las mujeres.
Wollying que significa woman + bullying tiene que ver con eso, el maltrato que nos hacemos y la forma en la que agredimos a otras mujeres.
Agresión entre mujeres:
Una de las maneras de hacer wollying es con el atractivo físico de las demás. Tendemos a desacreditar a la linda o llamativa mientras que ignoramos o ridiculizamos a la gorda o a la fea.
Solemos mirar con más facilidad los defectos de las demás mujeres que los de nosotras mismas y eso genera en la sociedad un montón de complejos. Lo peor es que luego criticamos cuando pretenden que tengamos un cuerpo de revista y somos nosotras mismas las que fomentamos esas reacciones mediante el wollying.
El wollying también se da en cuanto a la sexualidad. Inconscientemente pretendemos que la conducta de las demás sea la que nosotras consideramos como “correcta”.
A aquella que no le interesa la monogamia le preguntamos cuándo encontrará pareja, cuestionamos la moral de aquella que no practica los mismos hábitos sexuales que nosotros o tildamos de “trola” a aquella que se siente cómoda con su cuerpo y no oculta que disfruta de su sexualidad.
Nos cuesta felicitar o alegrarnos por el éxito de nuestras pares y ello lleva a que cuestionemos su capacidad o a creer que “algo ha habrá hecho para que la asciendan”.
¿Cómo evitarlo?
Así como existe el maltrato o la agresión verbal en otros ámbitos, también existe entre nosotras las mujeres. Y es algo que debemos empezar a dejar atrás, si no nos apoyamos entre nosotras nunca podremos dejar de ser el “género débil”.
Dejemos de juzgar a las demás y aprendamos a ponernos en su lugar, a felicitar los logros de otras mujeres y a entender las diferencias. Después de todo lo realmente maravilloso es el poder ser todas diferentes y convivir aceptándonos en armonía.