Cada vez más, el atractivo físico se posiciona como un aspecto muy relevante en la sociedad de hoy. Nadie duda de lo significativo que es la apariencia para muchas cosas. Muchas veces la gente se queja de la importancia de la apariencia, pero luego muestra sus preferencias desvergonzadamente por personas con una “envoltura” más agradable. ¿Somos así de superficiales?
En los años 70, algunos autores consideraban a los niños atractivos más afectuosos, fuertes y entusiastas que los no atractivos. Estudios anteriores demostraban que el atractivo físico es un recurso importante. K. Dion, E. Berscheid y E. Walster en la publicación “Journal of Personality and Social Psychology (1972)”, exponen que a las personas más atractivas se las notaba más más fuertes y más serenas, y que estaban más días entusiasmados que aquellos que eran menos atractivos. El Dr. Alan Feingold (1992) concluía que la persona atractiva es “más sociable, dominante, sexualmente ardiente, mentalmente saludable y socialmente más calificada que una persona no atractiva”.
El fenómeno del atractivo físico es multicultural, ya que no responde a épocas ni lugares. El rol del atractivo físico en la atracción romántica está constatado a través de las culturas, tal como pasa con las relaciones no románticas, aunque en estas interacciones interpersonales este tenga un menor rol. La percepción del atractivo físico puede ser distorsionada por la personalidad y el carácter, atribuyéndose personalidades más favorables a las personas que poseen mayor atractivo físico.
Según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (España), el atractivo físico es percibido de distinta manera por hombres y mujeres. Las mujeres evalúan el atractivo facial de los hombres en dos niveles; un nivel sexual, basado en características específicas de la cara como la mandíbula, los pómulos y los labios, y un nivel no sexual basado en la estética en general.
Investigadores del Reino Unido llevaron a cabo un estudio para determinar la importancia que tienen el atractivo físico y el altruismo para las mujeres que buscan una relación a largo plazo. Descubrieron que, en realidad, la personalidad es más importante que la apariencia. En la investigación científica elaborada por la University of Worcester y la University of Sunderland en el Reino Unido y publicada en “Evolutionary Psychology”, se observó el comportamiento de varias mujeres. Finalmente se reveló que los individuos que mostraban altos niveles de altruismo fueron considerados como más deseables, independientemente de su presencia física.
“Las mujeres aseguraron preferir tener una relación de largo plazo con alguien poco atractivo que se comportara con bondad que con alguien muy atractivo que actuara de forma poco altruista o desconsiderada.”
El ser humano es altruista y cooperativo por naturaleza. Esto es lo que demuestran los hechos científicos, afirman los investigadores: el ser humano, en realidad, es naturalmente cooperativo, altruista y social. De hecho, según escribe el psiquiatra Robert Cloninger en el prólogo de “Origins of Altruism and Cooperation”: “el comportamiento prosocial es un componente esencial de la salud y de la felicidad humanas.”
Algunas investigaciones muestran que el altruismo aparece en el ser humano al cumplir los 18 meses, al igual que en el chimpancé; lo que sugiere que los seres humanos tienen una tendencia natural a ayudar a los demás. El altruismo, o sencillamente la bondad, es la disposición permanente a hacer el bien, de manera amable, generosa y firme. Las personas bondadosas tienden a sentir un gran respeto por sus semejantes.
Es cierto que usamos a veces expresiones como “No se juzga un libro por su portada”, pero al parecer ahora sabemos que a ellas, cuando les toca elegir alguien para formar una relación seria y duradera, preferirán establecerse junto a una persona sensible, comprensiva y bondadosa.
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En los años 70, algunos autores consideraban a los niños atractivos más afectuosos, fuertes y entusiastas que los no atractivos. Estudios anteriores demostraban que el atractivo físico es un recurso importante. K. Dion, E. Berscheid y E. Walster en la publicación “Journal of Personality and Social Psychology (1972)”, exponen que a las personas más atractivas se las notaba más más fuertes y más serenas, y que estaban más días entusiasmados que aquellos que eran menos atractivos. El Dr. Alan Feingold (1992) concluía que la persona atractiva es “más sociable, dominante, sexualmente ardiente, mentalmente saludable y socialmente más calificada que una persona no atractiva”.

El fenómeno del atractivo físico es multicultural, ya que no responde a épocas ni lugares. El rol del atractivo físico en la atracción romántica está constatado a través de las culturas, tal como pasa con las relaciones no románticas, aunque en estas interacciones interpersonales este tenga un menor rol. La percepción del atractivo físico puede ser distorsionada por la personalidad y el carácter, atribuyéndose personalidades más favorables a las personas que poseen mayor atractivo físico.
Según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (España), el atractivo físico es percibido de distinta manera por hombres y mujeres. Las mujeres evalúan el atractivo facial de los hombres en dos niveles; un nivel sexual, basado en características específicas de la cara como la mandíbula, los pómulos y los labios, y un nivel no sexual basado en la estética en general.
Investigadores del Reino Unido llevaron a cabo un estudio para determinar la importancia que tienen el atractivo físico y el altruismo para las mujeres que buscan una relación a largo plazo. Descubrieron que, en realidad, la personalidad es más importante que la apariencia. En la investigación científica elaborada por la University of Worcester y la University of Sunderland en el Reino Unido y publicada en “Evolutionary Psychology”, se observó el comportamiento de varias mujeres. Finalmente se reveló que los individuos que mostraban altos niveles de altruismo fueron considerados como más deseables, independientemente de su presencia física.

“Las mujeres aseguraron preferir tener una relación de largo plazo con alguien poco atractivo que se comportara con bondad que con alguien muy atractivo que actuara de forma poco altruista o desconsiderada.”

El ser humano es altruista y cooperativo por naturaleza. Esto es lo que demuestran los hechos científicos, afirman los investigadores: el ser humano, en realidad, es naturalmente cooperativo, altruista y social. De hecho, según escribe el psiquiatra Robert Cloninger en el prólogo de “Origins of Altruism and Cooperation”: “el comportamiento prosocial es un componente esencial de la salud y de la felicidad humanas.”

Algunas investigaciones muestran que el altruismo aparece en el ser humano al cumplir los 18 meses, al igual que en el chimpancé; lo que sugiere que los seres humanos tienen una tendencia natural a ayudar a los demás. El altruismo, o sencillamente la bondad, es la disposición permanente a hacer el bien, de manera amable, generosa y firme. Las personas bondadosas tienden a sentir un gran respeto por sus semejantes.

Es cierto que usamos a veces expresiones como “No se juzga un libro por su portada”, pero al parecer ahora sabemos que a ellas, cuando les toca elegir alguien para formar una relación seria y duradera, preferirán establecerse junto a una persona sensible, comprensiva y bondadosa.
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