Es un mundo extraño este en el que los preparadores japoneses pueden hacer un mejor trabajo con el Serie 5 que muchas firmas teutonas, y ciertamente, Wald tiene los suficientes estropicios en su haber como para no esperar un trabajo fino y delicado de su particular interpretación.... que sin embargo, no desmerece lo más mínimo. Hasta diríamos que es una de las más conseguidas, y eso que ni siquiera han metido mano al motor.
Los desmesurados paragolpes a los que ya nos tiene acostumbrados el preparador japonés encajan inesperadamente bien en el 5er de BMW, e incluso los diodos LED frontales, tan difíciles de montar sin dar una cierta sensación ortopédica, se integran con naturalidad en el rostro del coche.