InicioFemmeme converti en una adultera ,,ayuda por favor
Supongo que la razón de que mi fantasía erótica fuese follar con alguien con un pene grande y grueso era debido a que el pene de mi marido era todo lo contrario. Siempre supe que el pene de mi marido era pequeño, porque había tenido un novio antes de conocer a mi marido, y aunque no me había acostado con él, lo había masturbado, pero, durante los dos o tres primeros años de mi matrimonio no me importaba, casi ni lo pensaba, supongo que la crianza de los hijos ocupaba todo mi cerebro, pero a medida que los niños se hacían mayores, el sexo apareció con más fuerza en mi vida y mi marido no me daba todo el sexo que yo necesitaba

me converti en una adultera ,,ayuda por favor

Tengo muy tipo y los hombres se fijaban en mi cuando me veían por la calle. A veces pensaba que los hombres que me miraban eran capaces de adivinar mi insatisfacción y esto producía en mi vergüenza y al mismo tiempo, satisfacción y excitación.

Casi sin darme cuenta comencé a fantasear con follar con alguien con un pene enorme. La fantasía no se me iba de la cabeza, antes al contrario, cada vez era más fuerte y a veces me masturbaba fantaseando con ser follada por un pene enorme. No pensaba en realizar mi fantasía en absoluto, pero ocurrió lo siguiente:
soy una adultera

Mi mejor amiga, con la que me veía casi todas las semanas, me
confesó que había tenido una cita a ciegas con un chico. No me extrañó demasiado porque mi amiga siempre fue muy lanzada. Según me contó había entrado en una pagina web de anuncios de contactos y uno de los anuncios le había llamado la atención, por ser el chico de Málaga, y ni corta ni perezosa llamó al teléfono que indicaba el anuncio, quedaron para conocerse y se habían acostado.

Movida por la curiosidad le pregunté más detalles y mi amiga me dijo que era un chico muy joven, veintiséis años, estudiante, bastante alto, corpulento, muy bien dotado y muy fogoso
me converti en una adultera

Cuando mi amiga dijo que estaba bien dotado, le dije que mi fantasía era hacerlo con alguien con un pene grande.

– Este lo tiene enorme. – dijo mi amiga

– ¿Cómo? – le pregunté.

Mi amiga señaló con sus manos el tamaño y el grosor, y las dos nos reímos.

– ¿Dónde lo hicisteis? – le pregunté.
Me lo llevé al apartamento de la playa. – me respondió mi amiga y después me contó varios detalles del encuentro y que había disfrutado muchísimo.

Hice un comentario del tipo ¡qué suerte, quién lo pillara! y mi amiga dijo:
sou adultera

Tengo su teléfono aquí. – y abrió el bolso, saco varios papeles y un bolígrafo y mientras yo me oponía a que me diese el teléfono, ella lo escribió en una servilleta de papel y me lo dio. Lo guardé en el bolso por no hacer el desaire de tirarlo allí mismo.

Mi amiga siguió contándome detalles del encuentro que había tenido con el chico y confieso que, cuando llegué a mi casa, mi bragas estaban mojadas y tuve que cambiarme.

Durante tres días dudé en llamar, pero después de una noche en la que casi no pude dormir de lo excitada que estaba, llamé. Había pasado la noche casi en vela, planificándolo todo: No tenía mucho tiempo, tenía que estar en casa a las dos de la tarde pues a esa hora llegaban mis hijos del colegio, Podía hacer las tareas de la casa a primera hora y quedar con el chico a las once, en los viajes de ida y regreso al apartamento gastaría una hora, sólo me quedaba una hora larga. Era un plan complicado pero me dije: lo llamaré, si mi plan sale como lo he pensado, será porque el destino así lo quiere.

El teléfono sonó varias veces antes de que lo cogiesen. La voz no parecía corresponder a la edad que me había dicho mi amiga, le pregunté si era Antonio y me dijo que sí, le dije que llamaba por el anuncio y que me gustaría conocerlo. después de una breve conversación quedamos en la esquina de una plaza donde sabía que no pasaba mucha gente y que podía aparcar con facilidad en las proximidades.

adultera

Eran las diez y cuarto cuando lo llamé. Me duché a toda velocidad, me vestí de manera informal, con vaqueros y una camiseta, me recogí el pelo en una coleta, me puse un poco de maquillaje y cogí el coche y me dirigí hacia el lugar donde había quedado. Aparqué en una calle cercana. Mi intención era ver al chico desde lejos y sino me gustaba no acercarme. Miré si había alguien en la esquina esperando, pero no había nadie. No me extrañó pues todavía faltaban quince minutos para las once. Di una vuelta a la manzana, mirando los escaparates, pero sin fijarme en lo que veía, pues sólo podía pensar en la cita. Estaba algo nerviosa y muy excitada, mis bragas estaban mojadas.

Vi al chico en la esquina, no tenía duda que era él. Coincidía con la descripción que me había dado mi amiga y llevaba la ropa que me había dicho el chico, un vaquero y una camisa. Caminé decidida hacia él, mi corazón latía con fuerza. Él me vio acercarme cuando estaba a pocos metros de él y su rostro se iluminó: le gustaba, sin duda.

– ¿Eres Luis? – le pregunté

adulterio


– Sí. – me respondió.

– Soy María. – le dije. en realidad no me llamo María pero ese era el nombre que le había dado por teléfono. Nos dimos dos besos a modo de saludo.

– ¿Quieres tomar algo o nos vamos ya? – le pregunté.

– Como quieras. – me respondió.

– Mejor nos tomamos algo en el apartamento. – le dije y nos fuimos hacia el coche.

Durante el trayecto hablamos de sus estudios, qué estudiaba, cuándo acabaría la carrera, en qué le gustaría trabajar, y cosas así. Era un chico culto y educado. Mis nervios se calmaron durante el viaje y mi excitación aumentó, porque mientras charlábamos, miraba su cuerpo, que lucía poderoso: a través de la camisa se apreciaba un pecho fuerte, sus brazos también eran fuertes, de reojo miré su paquete, y lo vi tan grande que supuse tenía una erección.
ayuda en mi vida sexual

Desde el garaje subimos en ascensor al apartamento, abrí la puerta y entramos. Dejé el bolso encima de la mesa, descorrí las cortinas, levanté la persiana y abrí la puerta de la terraza, después me dirigí hacia él y le pregunté si quería tomar algo, me dijo que no y entonces le dije:

– Entonces vamos a la habitación
mi vida sexual

Caminé hacia la habitación y él me siguió. Abrí las cortinas, levanté un poco la persiana para que entrase luz, y abrí la ventana. Notaba sus ojos clavados en mi culo. Regresé hacia él y, como si lo hubiese hecho, cien veces, en realidad lo había imaginado muchas más, comencé a desabrochar su camisa, el chico, me quitó la camiseta, me bajó los tirantes del sujetador y comenzó a besarme las tetas. Me sentí flotar. Cerré los ojos y me dejé hacer. Poco después sentí que sus manos abrían mi pantalón, y esperé impaciente el momento que su mano llegara a mi sexo. Cuando sentí sus dedos en mi sexo, no pude evitar un gemido de placer. Los labios vaginales estaban hinchados, mi sexo completamente mojado. Abrí las piernas, me abracé a él y comencé a besar su pecho y cuello.

Yo deseaba ver su pene y tocarlo, pero era tanto el placer que sentía que no podía moverme. Comencé a besarlo en los labios, para ahogar mis gemidos. Fueron unos minutos de placer deliciosos, y hubiese llegado al orgasmo si Luis no hubiese interrumpido sus caricias para decirme que me quitase la ropa.

mi triste vida sexual

Me desnudé y abrí la cama. Luis estaba acabando de quitarse la ropa, lo miré procurando ser natural. Se había sentado en una silla para quitarse el pantalón y cuando se levantó vi, por primera vez, su enorme pene. Hubiera querido chupárselo pero él me agarró para tumbarme en la cama. Nos subimos encima de la cama, yo me situé en el centro de la cama y abrí las piernas, observé cómo se ponía el preservativo, me fijé en su pene y sus testículos, me parecieron enormes. Sentí la presión del pene sobre mi raja y cómo se abría al máximo, de pronto, todo el pene entró de golpe en la vagina. Creo que grité de placer. Luis comenzó a moverse lentamente, me ahogaba, no sabía respirar, mi cuerpo ardía de calor, nunca había experimentado aquella sensación, mis piernas comenzaron a temblar y grité de placer varias veces mientras mi vagina convulsionaba con fuerza repetidas veces. Nunca había tenido un orgasmo como aquel.

Luis se corrió conmigo y quedó inmóvil encima de mí. Mi vagina todavía palpitaba. Mi cuerpo parecía flotar encima del colchón. No sentía su peso sobre mi, yo que siempre le pedía a mi marido que se retirase después de hacer el amor porque me molesta su peso.

cornudo

Luis se retiró y quedó tumbado a mi lado, jadeando todavía. Lo besé en los labios y le dije que me había gustado muchísimo. Él apenas podía hablar, pues sus jadeos y mis besos se lo impedían. Le quité el preservativo y al tocar su pene, una corriente de excitación recorrió mi cuerpo, y mis pezones se pusieron duros. Un impulso me hizo besar el pene y acariciarlo durante unos segundos, después me levanté y fui al cuarto de baño para tirar el preservativo y lavarme.

– ¿Quieres una coca-cola? – le pregunté desde la puerta de la habitación. Él miró mi cuerpo desnudo y supe lo que pensaba: ‘qué buena está’, estaba pensando. Me dijo que si y fui a la cocina y saqué del frigorífico una lata de coca-cola. Regresé a la cama, le di un sorbo a la coca-cola y le pasé la lata. Luis le dio un trago largo, yo me abracé a él y comencé a besarlo y acariciarlo. No era mi intención echar otro polvo, mi marido nunca repetía y las veces que había oído o leído que alguien había echado dos polvos seguidos nunca me lo había creído, además estaba completamente. Sin dejar las caricias no tardaron en llegar al pene, lo tocaba sin mirarlo, pasaba la mano por los testículos y el pene y me parecía enorme. Quise mirar el pene y a ese fin, me cambié de posición, lo acaricié mientras lo miraba, besé el pene y los testículos, después los lamí suavemente. Luis que había permanecido en silencio e inmóvil mientras lo acariciaba, metió su mano ente mis piernas y comenzó a acariciarme el sexo. Me estremecí y mi piel se erizó. El pene había aumentado de volumen pero no estaba erecto, metí el glande en la boca y después intenté metérmela toda dentro, como hacía con mi marido, pero no pude, pues cuando llegaba a la mitad me daban arcadas. El pene estaba casi completamente erecto
me converti en una adultera ,,ayuda por favorsoy una adulterame converti en una adultera

Interrumpí las caricias, volví a besar a Luis en los labios y le dije que había disfrutado mucho pero que teníamos que irnos. Luis me abrazó y nos giramos, quedando yo debajo y él encima, entonces se incorporó, acercó la mano a la mesilla de noche y cogió otro preservativo, se lo puso y sin más, me dio la vuelta, poniéndome boca abajo, me separó las piernas y me levantó la cadera. Me puse en posición, preparándome para un anal, lo hacía habitualmente con mi marido, pues a él le gustaba y a mi también, pero Luis tenía un pene muy grueso y temía que me hiciese daño, pero entonces sentí que su pene buscaba la raja de mi coño y enseguida la sentí entrar hasta el fondo. Me pareció más grande que antes. Luis comenzó a moverse lentamente, pero con embestidas fuertes, su pene entraba dentro de mí y sentía cómo se abría paso en mi vagina. Cada vez que entraba me estremecía. Cerré los ojos y me parecía estar viendo como el pene entraba y salía en mi vagina, empecé a gemir, de nuevo, me faltaba el aire, me ahogaba, sentí un calor intenso, todo mi cuerpo comenzó a temblar y de pronto todos los temblores se concentraron en mi sexo, me estremecí de tal manera que el pene se salió. Luis dijo algo que no entendí, pero que claramente mostraba su contrariedad, y volvió a levantar mis caderas, las agarró firmemente y me la metió con fuerza. Mi vagina todavía palpitaba, comenzó a moverse rápidamente, y en unos segundos tuve otro orgasmo más intenso que el anterior, me agité, grité de placer varias veces, al tiempo que sentía las embestidas finales de Luis.
sou adultera

Luis se tumbó encima de mí. Parecía no tener conciencia de mi cuerpo, sólo sentía su pene dentro de mí. Me hubiera quedado axial, durante horas, pero no podía, era tarde, la una y cuarto. Le dije que teníamos que irnos, Luis me la sacó y sentí el vacío que dejaba dentro de mí. me levanté y fui al baño, no tenía tiempo para ducharme, me lavé, me arregle el pelo, me vestí y arregle la cama. Antes de salir del apartamento, le dí un beso apasionado a Luis y le dije que me había hecho muy feliz y que volvería a llamarlo.

Llegué a mi casa diez minutos antes de que llegasen mis hijos del colegio.
adulteraadulterio

La relación con Luis duró casi una año, hasta que él, por razones de trabajo, se fue de Málaga. ahora no se que hacer estoy arepentida,no quiero dañar a mi marido,,,,,pero no puedo evitar en pensar en el cada vez que pienso en el me pongo humeda y he conocido a otro chico,no se si volver a las andadas, la verdad es que me gustaria hacer un trio eso si con mi marido por supuesto quiero un pene grande y uno chico com el que tiene mi marido no se como decircel sin dañarlo y que el acepte ,,no quiero dañar a mi marido ya que es muy bueno pero no me da lo que nesesito pido ayuda por favor ¿que hago?pido por favor abstenerse comentarios groseros ya que esto va muy en serio,ayudadme gente dadme algun consejo
mi vida sexual
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
178visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

h
hispanola🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts132
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.