Amos Ori describe una máquina para viajar en el tiempo que podría ser construida por una civilización más avanzada que la nuestra dentro de 100 o 200 años. Esa máquina tendría la capacidad teórica de provocar una curvatura del espacio con un campo de gravedad local en su interior suficientemente poderoso que sería en la práctica una máquina para viajar en el tiempo.
En un artículo publicado en la revista Physical Review Letters, Ori se apoya en las teorías de Einstein para afirmar que el espacio puede curvarse hasta crear un campo de gravedad interno capaz de arrastrar consigo al espacio y el tiempo próximos.
Las teorías especial y general de la Relatividad de Einstein, escritas en 1905 y 1916 respectivamente, mostraron que muy altas velocidades o una intensificación de la gravedad, pueden curvar el tiempo de la misma forma que lo haría una pelota sobre una lámina de goma. Cuanta más elevada es la velocidad o más intensa la gravedad, mayor es la curvatura del tiempo, más conocida como dilatación.
Paul Davies, el fisico que en 2001 publicó un libro sobre cómo construir una máquina del tiempo a partir de los agujeros de gusano, considera que la aportación de Amos Ori contribuirá a conseguir el viejo sueño humano de viajar al pasado o al futuro.
El físico norteamericano Kip Thorne fue el primero que a mediados de los años ochenta reflexionó sobre cómo podría fabricarse una máquina del tiempo. Davies explicó más tarde cómo la tecnología del siglo XXI facilitaría este cometido. Para Stephen Hawking, la fabricación de la máquina del tiempo es más una cuestión de dinero que de física.
Podria ser esto una prueba de que los OVNIs son maquinas humanas futuras?
Si alguna vez viajamos al Egipto, una parada que debe hacer, es a Abydos… Allí, en una de sus paredes, en escritura jeroglífica, está lo imposible. Algunos expertos han querido ver la representación, en relieve, de helicópteros y aviones… De objetos voladores extraños en forma de disco, cual moderno OVNI, huellas de hombres e incluso de “algo” con sólo cuatro dedos… Y aparentes modernos reactores grabados en la antigüedad.
Basilea también en el s. XVI, la columna brillante que se presentó la víspera de la batalla de Lepanto
Las esculturas Dogu fueron realizadas por un pueblo del neolitico japones llamado Jomon. Según los datos del carbono-14, debemos retroceder de 12.000 a 14.000 años, para situarnos en la época de la que proviene la primera escultura Dogu. Las esculturas Dogu son realmente únicas.
Todavía más curioso es que los trajes espaciales futuros bien pueden volverse más semejantes a las figuras de barro con miles de años a cuestas. Ese cambio no es solamente estético. Los trajes del futuro pueden tener revestimientos completamente rígidos, de articulaciones sofisticadas, garantizando una mayor protección para los hombres y mujeres que pisarán Marte.
En el siglo XIX a algunas cuevas cerca del río Glenelg en la región de Kimberley, en el norte de Australia dónde se encontró con una serie de pinturas.
En el Museo de Oro de Bogotá se encuentra esta escultura datada en la época precolombina y que recuerda de manera escalofriante a un avión. Algunos autores para explicar este hecho insólito dicen que el objeto representa a un pájaro, pero la imagen habla por sí sola.
En el Museo de culturas aborígenes (Ecuador) nos encontramos esta extraña escultura que nos recuerda mucho a un astronauta.
El dibujo litográfico del dios Cucunatz encontrado en Palenque. Aparece un ser humano, sentado, encorvado y tenso, manipulando una serie de palancas y apoyando el talón izquierdo en una especie de pedal, se encuentra dentro de lo que parece ser un vehículo espacial.
Los mayas poseían conocimientos astronómicos, de ingeniería y arquitectura muy avanzados, fuera de su época, el calendario maya quizás el más enigmático y a la vez preciso de todo el planeta.
En el medio oriente, textos sobre láminas de oro, hallados en Ur, Caldea, hablan de “dioses” con apariencia humana que descendieron del cielo y regalaron las laminas de oro a los sacerdotes.
En Perú el mítico dios Viracocha, admirado y respetado por los antiguos peruanos por su gran sabiduría, se dice que era un ser proveniente de las estrellas, de piel blanca, alto, en general aspecto nórdico, un extraterrestre de características humanoides.
En un artículo publicado en la revista Physical Review Letters, Ori se apoya en las teorías de Einstein para afirmar que el espacio puede curvarse hasta crear un campo de gravedad interno capaz de arrastrar consigo al espacio y el tiempo próximos.
Las teorías especial y general de la Relatividad de Einstein, escritas en 1905 y 1916 respectivamente, mostraron que muy altas velocidades o una intensificación de la gravedad, pueden curvar el tiempo de la misma forma que lo haría una pelota sobre una lámina de goma. Cuanta más elevada es la velocidad o más intensa la gravedad, mayor es la curvatura del tiempo, más conocida como dilatación.
Paul Davies, el fisico que en 2001 publicó un libro sobre cómo construir una máquina del tiempo a partir de los agujeros de gusano, considera que la aportación de Amos Ori contribuirá a conseguir el viejo sueño humano de viajar al pasado o al futuro.
El físico norteamericano Kip Thorne fue el primero que a mediados de los años ochenta reflexionó sobre cómo podría fabricarse una máquina del tiempo. Davies explicó más tarde cómo la tecnología del siglo XXI facilitaría este cometido. Para Stephen Hawking, la fabricación de la máquina del tiempo es más una cuestión de dinero que de física.
Podria ser esto una prueba de que los OVNIs son maquinas humanas futuras?
Si alguna vez viajamos al Egipto, una parada que debe hacer, es a Abydos… Allí, en una de sus paredes, en escritura jeroglífica, está lo imposible. Algunos expertos han querido ver la representación, en relieve, de helicópteros y aviones… De objetos voladores extraños en forma de disco, cual moderno OVNI, huellas de hombres e incluso de “algo” con sólo cuatro dedos… Y aparentes modernos reactores grabados en la antigüedad.
Basilea también en el s. XVI, la columna brillante que se presentó la víspera de la batalla de Lepanto
Las esculturas Dogu fueron realizadas por un pueblo del neolitico japones llamado Jomon. Según los datos del carbono-14, debemos retroceder de 12.000 a 14.000 años, para situarnos en la época de la que proviene la primera escultura Dogu. Las esculturas Dogu son realmente únicas.
Todavía más curioso es que los trajes espaciales futuros bien pueden volverse más semejantes a las figuras de barro con miles de años a cuestas. Ese cambio no es solamente estético. Los trajes del futuro pueden tener revestimientos completamente rígidos, de articulaciones sofisticadas, garantizando una mayor protección para los hombres y mujeres que pisarán Marte.
En el siglo XIX a algunas cuevas cerca del río Glenelg en la región de Kimberley, en el norte de Australia dónde se encontró con una serie de pinturas.
En el Museo de Oro de Bogotá se encuentra esta escultura datada en la época precolombina y que recuerda de manera escalofriante a un avión. Algunos autores para explicar este hecho insólito dicen que el objeto representa a un pájaro, pero la imagen habla por sí sola.
En el Museo de culturas aborígenes (Ecuador) nos encontramos esta extraña escultura que nos recuerda mucho a un astronauta.
El dibujo litográfico del dios Cucunatz encontrado en Palenque. Aparece un ser humano, sentado, encorvado y tenso, manipulando una serie de palancas y apoyando el talón izquierdo en una especie de pedal, se encuentra dentro de lo que parece ser un vehículo espacial.
Los mayas poseían conocimientos astronómicos, de ingeniería y arquitectura muy avanzados, fuera de su época, el calendario maya quizás el más enigmático y a la vez preciso de todo el planeta.
En el medio oriente, textos sobre láminas de oro, hallados en Ur, Caldea, hablan de “dioses” con apariencia humana que descendieron del cielo y regalaron las laminas de oro a los sacerdotes.
En Perú el mítico dios Viracocha, admirado y respetado por los antiguos peruanos por su gran sabiduría, se dice que era un ser proveniente de las estrellas, de piel blanca, alto, en general aspecto nórdico, un extraterrestre de características humanoides.