primero hacemos una introduccion con unas imagenes y explicar a grandes razgos como esta compuesta la columna vertebral y desde alli empezar a tratar el traumatismo de medula espinal.
La columna vertebral está compuesta de 26 huesos que brindan soporte axial al tronco y suministra protección a la médula espinal que corre a través de su cavidad central. Entre cada vértebra se encuentra un disco intervertebral que actúa como amortiguador.
La médula espinal termina en el área lumbar y continúa a través del canal vertebral como nervios espinales. Debido a la semejanza con la cola de un caballo, la agrupación de estos nervios en el extremo de la médula espinal se denomina cauda equina (cola de caballo). Estos nervios envían y reciben mensajes hacia y desde las extremidades inferiores y los órganos pélvicos.
La médula espinal y sus nervios periféricos están protegidos por la columna vertebral, un montón de huesos que la rodean y proporcionan soporte. Entre las vértebras hay discos llenos de líquido.
Es un daño a la médula espinal que puede resultar por lesión directa a la médula misma o indirectamente por daño a huesos, tejidos o vasos sanguíneos.
Causas, incidencia y factores de riesgo
El traumatismo de la médula espinal puede ser causado por muchas lesiones a la columna que pueden resultar de accidentes automovilísticos, caídas, lesiones durante la práctica de deportes (particularmente el buceo en aguas poco profundas), accidentes industriales, heridas de bala, asaltos y otras causas.
Una lesión menor puede causar un traumatismo de la médula espinal si la columna se debilita (como en los casos de artritis reumatoidea u osteoporosis) o si el conducto raquídeo que protege la médula espinal se ha vuelto demasiado estrecho (estenosis espinal) debido al proceso normal de envejecimiento.
También pueden ocurrir lesiones directas, como cortaduras, particularmente si los huesos o los discos han sido dañados. Los fragmentos óseos (por ejemplo, por fracturas en las vértebras, que son los huesos de la columna) o de metales (como por un accidente de tránsito) pueden cortar o dañar la médula espinal.
El daño directo también puede ocurrir si la médula es halada, presionada hacia los lados o comprimida, lo cual puede ocurrir como consecuencia de una torsión anormal de la cabeza, el cuello o la espalda durante un accidente o lesión.
La hemorragia, la acumulación de líquido y la inflamación pueden presentarse dentro de la médula espinal o fuera de ella, pero dentro del conducto raquídeo. Asimismo, la acumulación de sangre o de líquido puede comprimir la médula y dañarla.
La mayoría de estos traumatismos de la médula ocurren en individuos jóvenes y saludables, y los más comúnmente afectados son los hombres entre los 15 y los 35 años. La tasa de mortalidad tiende a ser mayor en niños pequeños con lesiones de la columna.
Los factores de riesgo son, entre otros: participar en actividades físicas arriesgadas, no utilizar el equipo de protección en el trabajo o en las actividades recreativas o bucear en aguas poco profundas.
Las personas de edad avanzada que presenten debilidad en la columna, debido a la osteoporosis, pueden tener más probabilidad de sufrir una lesión de la médula espinal. Asimismo, los pacientes que presenten otras afecciones que los hagan propensos a sufrir caídas, debido a la debilidad o la torpeza (por un accidente cerebrovascular, por ejemplo), también son más susceptibles a padecer este tipo de problema.
Síntomas
Los síntomas varían algo dependiendo de la localización de la lesión. La lesión de la médula espinal ocasiona debilidad y pérdida de la sensibilidad en y por debajo de dicha lesión. La gravedad de los síntomas depende de si toda la médula está lesionada (completa) o sólo parcialmente lesionada (incompleta).
La médula espinal no pasa por debajo de la primera vértebra lumbar, de tal manera que las lesiones en y por debajo de este nivel no ocasionan lesión de la médula espinal. Sin embargo, pueden causar el "síndrome de la cola de caballo", una lesión a las raíces nerviosas en esta área.
LESIONES CERVICALES (CERCA DEL CUELLO):
Cuando las lesiones de la médula espinal se presentan cerca del cuello, los síntomas pueden afectar tanto a los brazos como a las piernas.
Dificultades respiratorias por la parálisis de los músculos respiratorios
Pérdida del control normal de los intestinos y de la vejiga (como estreñimiento, incontinencia, espasmos vesicales)
Entumecimiento
Cambios sensoriales
Espasticidad (aumento del tono muscular)
Dolor
Debilidad, parálisis
LESIONES TORÁCICAS (A NIVEL DEL PECHO):
Cuando las lesiones espinales ocurren a nivel del pecho, los síntomas pueden afectar las piernas.
Dificultades respiratorias por la parálisis de los músculos respiratorios
Pérdida del control normal de los intestinos y de la vejiga (como estreñimiento, incontinencia, espasmos vesicales)
Entumecimiento
Cambios sensoriales
Espasticidad (aumento del tono muscular)
Dolor
Debilidad, parálisis
Las lesiones de la columna cervical o la parte alta de la columna torácica pueden también ocasionar problemas de presión arterial, sudoración anormal y dificultad para mantener la temperatura corporal normal.
LESIONES A LA COLUMNA LUMBOSACRA (PARTE BAJA DE LA ESPALDA)
Cuando se presentan lesiones raquídeas a nivel de la parte baja de la columna, los síntomas en grados variables pueden afectar las piernas.
Pérdida del control normal de los intestinos y de la vejiga (como estreñimiento, incontinencia, espasmos vesicales)
Entumecimiento
Dolor
Cambios sensoriales
Espasticidad (aumento del tono muscular)
Debilidad y parálisis
Signos y exámenes
La lesión en la médula espinal es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
El médico llevará a cabo un examen físico, incluyendo un examen neurológico, lo cual ayudará a identificar la localización exacta de la lesión, si todavía no se conoce. Algunos de los reflejos de la persona pueden ser anormales o estar ausentes. Una vez que disminuye la inflamación, algunos reflejos se pueden recuperar lentamente.
Se pueden ordenar los siguientes exámenes.
Una tomografía computarizada o una IRM de la columna pueden indicar la localización y magnitud del daño y revelar problemas como coágulos sanguíneos (hematomas).
Un mielograma (una radiografía de la columna después de la inyección de un medio de contraste) puede ser rara vez necesario.
Una prueba de potenciales evocados somatosensitivos (SSEP) o la estimulación magnética pueden mostrar si las señales nerviosas pueden pasar a través de la médula espinal.
Una radiografía de la columna puede mostrar fractura o daño a las vértebras de la columna.
Tratamiento
Un traumatismo de la médula espinal es una emergencia médica que requiere tratamiento inmediato para reducir los efectos a largo plazo. El tiempo entre la lesión y el tratamiento es un factor crítico que afecta el pronóstico final.
Los corticosteroides, tales como dexametasona o metilprednisolona, se utilizan para reducir la inflamación que puede dañar la médula espinal. Si la compresión de la médula espinal es causada por una masa (como un hematoma o fragmento óseo) que puede ser extirpado o reducido antes de que haya una destrucción total de los nervios de la columna, la parálisis se puede reducir o aliviar en algunos casos. Lo ideal es comenzar con los corticosteroides lo más pronto posible después de la lesión.
La cirugía puede ser necesaria y puede abarcar intervención quirúrgica para eliminar el líquido o tejido que ejerce presión sobre la médula espinal (laminectomía por descompresión). La cirugía puede ser necesaria para remover fragmentos óseos, fragmentos de disco o cuerpos extraños, o para estabilizar vértebras fracturadas (por medio de fusión de los huesos o inserción de varillas).
El reposo en cama puede ser necesario para permitir que sanen los huesos de la columna, que soportan la mayor parte del peso corporal.
La realineación anatómica es importante. Una tracción de la columna puede reducir la dislocación y/o se puede utilizar como un recurso para inmovilizar la columna. Esto puede incluir la inmovilización del cráneo con tenazas (abrazaderas metálicas que se colocan en la cabeza y se conectan a pesas de tracción o a un arnés en el cuerpo).
El tratamiento se orienta hacia los espasmos musculares, el cuidado de la piel y de la disfunción intestinal y vesical.
Con frecuencia, es necesario recurrir a la fisioterapia extensa, la terapia ocupacional y otras intervenciones de rehabilitación, después de que la lesión aguda ha sanado. La rehabilitación ayuda a la persona a aprender a vivir con la incapacidad producida por el traumatismo de la médula espinal.
La espasticidad se puede reducir por medio de muchos medicamentos orales, medicamentos que son inyectados en el conducto raquídeo o inyecciones de la toxina botulínica en los músculos. Igualmente, es importante tratar el dolor con analgésicos, relajantes musculares o con modalidades de fisioterapia.
Grupos de apoyo
Para buscar información acerca de organizaciones que brinden apoyo e información adicional, ver el artículo sobre recursos para la lesión de la columna.
Expectativas (pronóstico)
Los resultados comunes son la parálisis y la pérdida de sensibilidad en una parte del cuerpo. Esto incluye una parálisis total o un entumecimiento y grados variables de pérdida del movimiento o de la sensibilidad. Es posible que se presente la muerte, sobre todo si hay una parálisis de los músculos de la respiración.
La evolución de la persona depende del nivel de la lesión. Las lesiones cerca de la parte superior de la columna producen una incapacidad mayor que las lesiones en la parte baja de la columna.
La recuperación de movimientos o sensibilidad durante la primera semana generalmente significa que la persona tiene una buena oportunidad de recuperar más funcionalidad, aunque esto puede tomar seis meses o más. Las pérdidas que perduran después de seis meses tienen mayor probabilidad de volverse permanentes.
El cuidado intestinal rutinario con frecuencia toma una hora o más diariamente.
La mayoría de las personas con lesión de la médula espinal deben realizarse cateterismo vesical de vez en cuando.
Normalmente se requieren modificaciones en el ambiente de vida de la persona.
La mayoría de las personas con lesión de la médula espinal quedan reducidas a una cama o a una silla de ruedas, o tienen alteraciones en la movilidad que requieren una variedad de dispositivos asistenciales.
Complicaciones
Lo siguiente son posibles complicaciones de una lesión de la médula espinal:
Cambios de la presión arterial que pueden ser extremos (hiperreflexia autónoma)
Complicaciones de la inmovilidad
trombosis venosa profunda
infecciones pulmonares
ruptura de la piel
contracturas
Aumento del riesgo de lesión en áreas del cuerpo insensibles
Aumento del riesgo de daño renal
Aumento del riesgo de infecciones urinarias
Pérdida del control de la vejiga
Pérdida del control intestinal
Pérdida de sensibilidad
Pérdida del funcionamiento sexual (impotencia sexual)
Espasticidad muscular
Dolor
Parálisis de los músculos de la respiración
Parálisis (paraplejía, tetraplejía)
Shock
Las personas que viven en casa con una lesión de la médula espinal deben hacer lo siguiente para prevenir complicaciones:
Cuidado pulmonar diario, para aquellos que lo necesitan
Seguir todas las instrucciones con respecto al cuidado de la vejiga para evitar infecciones y causar daño a los riñones
Seguir todas las instrucciones con respecto al cuidado rutinario de la herida para evitar úlceras de decúbito
Mantener las vacunas al día
Seguir con las visitas de rutina al médico
Situaciones que requieren asistencia médica
Llame al médico si se presenta una lesión en la espalda o el cuello. Igualmente, llame al número local de emergencias (como el 911 en los Estados Unidos) si se presenta cualquier pérdida del movimiento o la sensibilidad, ya que se trata de una emergencia médica.
El manejo de una lesión de la médula espinal comienza en el sitio del accidente con paramédicos entrenados en la inmovilización de la columna lesionada, con el fin de prevenir un daño adicional en el sistema nervioso.
En caso de sospecharse que alguien tiene una lesión de la médula espinal, no se lo debe trasladar sin antes inmovilizarlo, a menos que exista una amenaza inmediata.
Prevención
La práctica de medidas de seguridad durante el trabajo o las actividades de recreación puede prevenir muchas de las lesiones en la médula espinal. Utilice equipo de protección siempre que exista la posibilidad de una lesión.
Zambullirse en aguas poco profundas es una causa importante de traumatismos de la médula espinal. Verifique la profundidad del agua antes de zambullirse y busque que no haya piedras y otros posibles obstáculos.
Las lesiones por deportes como el fútbol americano o los paseos en trineo a menudo implican un golpe violento y una torsión o doblamiento anormal de la espalda o del cuello y pueden ocasionar un traumatismo de la médula espinal. Tenga precaución al pasear en trineo e inspeccionar el área para identificar los obstáculos. De igual manera, utilice las técnicas y los equipos apropiados al jugar fútbol americano o cualquier otro deporte de contacto.
Las caídas al escalar, por recreación o por trabajo, pueden provocar lesiones en la médula espinal. La conducción defensiva y el uso de cinturones de seguridad reducen enormemente el riesgo de una lesión grave, en caso de un accidente automovilístico.
mayor informacion : http://www.neurorehabilitacion.com/trauma_medular.htm