Las amígdalas son unas glándulas que se encuentran ubicadas en la parte de atrás de la garganta y contienen células de acción inmunológica que luchan contra las infecciones.
La amigdalectomía es una cirugía que se recomienda cuando los ataques de amigdalitis son tan frecuentes o severos que empiezan a afectar la salud general del niño o cuando interfieren con las actividades escolares, la audición o la respiración. Sin embargo, muchos consideran que las amigdalectomías son más comunes y frecuentes de lo necesario, por lo que se debe buscar una segunda opinión cuando existan dudas.
Se realiza una amigdalectomía cuando:
Se presentan cinco o más casos de amigdalitis en un año
Se presentan tres o más casos de amigdalitis por año en un lapso de dos años
Hay obstrucciones en la parte superior del conducto de aire debido a una hipertrofia de las amígdalas
Se presentan abscesos recurrentes en las amígdalas
La amigdalectomía se recomienda además, cuando las amígdalas están agrandadas y obstruyen el acceso a las adenoides durante una cirugía de adenoidectomía o cuando el doctor sospecha de la presencia de un tumor de amígdala.
El otorrinolaringólogo abre la boca del paciente, el cual se encuentra bajo anestesia general, y hala la lengua hacia adelante para descubrir las amígdalas; a continuación las sujeta desde la parte de atrás de la garganta y las corta para eliminarlas. El sangrado se controla y, en la mayoría de los casos, el corte se cura por sí solo de forma natural y sin necesidad de puntos de sutura.
Por lo general, los pacientes permanecen bajo observación en el hospital durante unas 12 a 24 horas después de la intervención. No se conoce que la eliminación quirúrgica de las amígdalas cause problemas más adelante.