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Aquí tenéis un truco casero muy sencillo e impresionante para comer chocolate sin que nadie se dé cuenta ¡El famoso truco del chocolate infinito!


Materiales:

- Una tableta de chocolate de 6x4 onzas (24 en total).
- Un cuchillo.
- Opcional: una fuente de calor (para cortar mejor el chocolate).


Procedimiento:

Lo primero que tenemos que hacer es poner la tableta en vertical y hacer un corte diagonal entre la segunda y la tercera fila, como en la imagen:




Si no tenemos suficiente fuerza (o una superficie adecuada) para hacer un corte limpio, podemos calentar el cuchillo y así derretir el chocolate para cortarlo más fácilmente.

El siguiente paso es separar la línea de onzas más larga de la parte más grande:




Y ya por último, tan sólo nos queda separar la última onza de esa fila que hemos cortado en el paso anterior, que será la que podamos comernos sin que nadie se entere

Una vez preparadas las partes, las juntamos para dejar la tableta en su estado original. Como podemos comprobar, hay 24 onzas, 6 de largo por 4 de ancho. Ahora bien, si nos comemos la onza que hemos separado faltaría una, ¿verdad? Pero si cambiamos las dos partes restantes de sitio (subimos el trozo cortado en diagonal hasta el otro extremo y movemos la fila al lado contrario), veremos que... ¡siguen estando las 24 onzas!



Como podéis ver en el gif, este truco también se puede hacer con una tableta de 5x5, aunque es un poco más complicado.

Explicación:

La explicación a este experimento casero es puramente matemática. Si nos fijamos en la fila cortada por la diagonal, veremos que las onzas son algo más pequeñas que las del resto de filas. En realidad, lo que ha ocurrido es que hemos cogido un trocito de cada una de esas onzas, dando como resultado la suma de una onza entera, que es la que nos hemos comido. Por eso podemos comernos una onza del chocolate sin que se pueda apreciar el cambio a simple vista.




Cómo hacer nieve artificial con pañales





Aquí tenéis uno de esos experimentos divertidos y sencillos para hacer en Navidad con la familia. Se trata de hacer nieve artificial casera con elementos tan comunes y fáciles como... ¡los pañales!

Materiales:

- Pañales.
- Agua.
- Un vaso o cualquier otro recipiente.

Procedimiento:


Lo primero que tenemos que hacer es abrir un pañal y sacar el algodón que tiene en su interior. Después, lo sujetamos con las dos manos y empezamos a frotar y a desmenuzarlo para que vayan saliendo una especie de "polvos blancos". Estos polvos son el llamado poliacrilato de sodio que necesitamos para este experimento. Por lo tanto, vamos reuniendo todo este polvito y lo metemos en un recipiente.

Una vez en el recipiente, lo agitamos para que todo el algodón restante se quede arriba y lo podamos retirar. Aunque parezca poca cantidad, es suficiente para crear una buena bola de nieve artificial.



Cuando tengamos todo el poliacrilato de sodio bien separado del algodón, echamos en el recipiente que lo contiene agua hasta llenarlo. En cuestión de segundos, de forma casi instantánea, veremos cómo esta mezcla se convierte en... ¡nieve casera!

Podemos incluso dar la vuelta al recipiente y comprobar cómo se mantiene dentro de él:



Explicación:

Los pañales comunes llevan un componente que es el que los hace tan absorbentes: poliacrilato de sodio (CH2CH(CO2Na)). Se trata de un polímero cuya característica principal es su capacidad de absorber grandes cantidades de agua, aumentando su volumen. Su aspecto es el de un polvo blanco inoloro.

Al mezclar una pequeña cantidad de poliacrilato de sodio con agua, se crea una sustancia muy parecida a la nieve, sirviendo este sencillo método para crear nieve artificial. Si lo dejamos secar, volverá a la forma del polvillo original.






Cómo hacer una lámpara de aceite casera




El experimento casero de hoy es muy, muy sencillo. Se trata de conseguir una especie de vela o "lámpara" que se mantenga encendida durante bastante tiempo con ayuda de un poco de aceite. Lo pueden hacer también los niños pero siempre bajo la rigurosa supervisión de un adulto, ya que estamos utilizando fuego.

Materiales:

- Un recipiente pequeño de vidrio, por ejemplo el de un pintauñas o un salero.
- Aceite (no necesariamente de oliva).
- Una mecha (se puede encontrar en estancos).
- Un mechero o encendedor.



Procedimiento:

Lo primero que tenemos que hacer es echar un poco de aceite en el interior del recipiente, más o menos hasta llenar la mitad. A continuación, introducimos la mecha con cuidado y la vamos girando para meter todo el trozo de cordel posible.



Si sobra mucha cantidad de mecha por fuera, tan sólo tenemos que cortarlo para dejarlo más o menos como en la imagen de arriba. Una vez hecho, la encendemos con el mechero y esperamos.

La llama irá poco a poco aumentando de tamaño hasta que llegue un momento en que se mantenga estable. Si en algún momento se llega a apagar, lo único que tenéis que hacer es esperar a que se enfríe y sacar un poco más la mecha. Esta lámpara casera durará hasta que se consuma todo el aceite que hay en el interior del recipiente.

Explicación


El aceite es una sustancia que entra en combustión al estar en contacto con una fuente de calor, como es la llama del mechero. Al igual que en las velas, la función de la mecha es ayudar a mantener la llama.





Cómo hacer un lanza-confeti casero




Hoy os enseñamos a hacer un sencillo invento casero para sorprender a amigos y familiares en cualquier fiesta: ¡un cañón de confeti! Descubre una original manera de lanzar el confeti en Año Nuevo con ayuda de la ciencia

Materiales:


- Un embudo.
- Una botella de plástico pequeña.
- Unas tijeras.
- Un cuchillo de sierra.
- Una pistola termofusible (o pegamento potente).
- Desodorante en spray.
- Un mechero o encendedor.
- Un trozo de papel.
- ¡Mucho confeti!

Procedimiento:


o primero que tenemos que hacer es un agujero en el tapón con ayuda de las tijeras. Si nos resulta muy complicado, podemos usar otra herramienta similar. El agujero debe ser amplio pero más pequeño que el diámetro de la parte baja del embudo.

Una vez hecho, cortamos el tubo del embudo para quedarnos sólo con la parte de arriba (el cono). Con ayuda de la pistola termofusible, pegamos el cono del embudo al tapón, intentando echar el pegamento por la parte exterior y no dentro del agujero.




Por último, tenemos que hacer otro agujero en la parte inferior de la botella, en uno de los laterales. Éste debe ser pequeño, ya que sirve simplemente para que la energía tenga otra vía de escape y no se concentre sólo en la parte superior.

Para lanzar el confeti, el primer paso es quitar el tapón, pulverizar 2 ó 3 veces el desodorante en spray en el interior de la botella y cerrarla de nuevo*. Después, ponemos la botella en posición vertical y metemos un pequeño trozo de papel en el embudo, de manera que el confeti, que es más pequeño, no se "cuele" en la botella. Finalmente, introducimos todo el confeti que queramos, apuntamos hacia arriba y acercamos la llama del mechero al pequeño agujero que hemos hecho en la base. 3, 2, 1... ¡confeti!

*Recuerda: si echas desodorante en algún lado que no sea el interior de la botella, límpialo inmediatamente, antes de encender el mechero.

Explicación:

El alcohol es una sustancia muy volátil que se encuentra en la mayoría de los desodorantes en spray y combustiona al entrar en contacto con una llama. Por eso, cuando acercamos el mechero encendido al agujero inferior de la botella, el alcohol entra en combustión y libera una cantidad de energía que necesita salir del recipiente cerrado en que se encuentra. ¿Por dónde lo hace? Pues por la parte más débil: el agujero del tapón, impulsando así todo el confeti.





Bomba de humo


Materiales:

Un recipiente (Puede ser una lata de aceitunas vacía)
60 g de nitrato potásico
40 g de azúcar
Mecha
Mechero

Procedimiento:

En una cazuela calentamos, a fuego lento, el azúcar y el nitrato potásico hasta que se forme una especie de amalgama de color marrón claro.
Vertemos esta mezcla en el recipiente e introducimos la mecha.
Dejamos enfriar durante un día.
Para probar la bomba, con ayuda de un mechero de cocina, encendemos la mecha. Aunque los vapores no son tóxicos, mejor hacer esta operación en el exterior, sino llenaríamos la casa de humo.

¿Qué sucede?

Básicamente, lo que ocurre, es la oxidación de la glucosa en presencia de nitrato potásico. Desconozco las reacciones que tienen lugar, por lo que no las voy a poner.





Cohete químico

Materiales:
Salfumán
Bicarbonato sódico
Una botella de refresco (preferentemente de 1,5 o 2 litros)
Cinta adhesiva
Cartón
Tijeras
Rotulador
Un tablón de madera (si puede ser viejo o para reciclar), mínimo de 10 cm de lado.
Un tornillo tres veces de largo lo que suponga de alto el tablón.
Un tapón de corcho del tamaño de la boca de la botella de refresco
Procedimiento:

1 . Elaboración del dispositivo:

Atornillamos en el centro del tablón el tornillo, a continuación enroscamos el corcho en el centro del tornillo que sobresale del centro del tablón, esto es lo que servirá de soporte.

Recortamos con las tijeras un triángulo rectángulo del tamaño de la mitad de la altura de la botella como mínimo, dibujamos con un rotulador la silueta de la botella, sobre la cual vamos a pegar el cartón, en el cateto más largo y la recortamos para que se ajuste mejor a la superficie de la botella.

El primer triángulo con la forma del borde de la botella sirve de molde para otras tres piezas que se tienen que recortar exactamente iguales, en total, habrá cuatro piezas. Con la ayuda de la cinta adhesiva los unimos a la botella de refresco de manera perpendicular a la superficie de la botella, de abajo a arriba, distribuidos equitativamente, aproximadamente, cada 90º.

2 . Lanzamiento del dispositivo:

Para esta operación hay que ponerse guantes.

En la botella introducimos el salfumán (unos cuatro dedos, la octava parte del volumen de la botella), que la dejaremos vertical y sin tapar al lado del tablón con el corcho atornillado.

Después ponemos el bicarbonato sódico en una porción de papel de cocina. Para ello, ponemos la porción de papel en el suelo y hacemos una distribución longitudinal (una raya) no demasiado generosa y doblamos por esta raya, haciendo una especie de rollito, como si de un cigarrillo se tratara. Procuraremos replegar los extremos para que no se salga el bicarbonato y a continuación lo introducimos en la botella (con cuidado). Para ello, pondremos la botella tumbada en el suelo, sólo la cogemos por la boca intentando que al introducir el rollito de papel con bicarbonato, no entre en demasiado contacto, lo haremos poco a poco, con cuidado. Una vez todo introducido, cogeremos el tablón y en esta misma posición, probaremos de presentar el tapón en la boca de la botella del dispositivo y de manera repentina apretaremos con decisión la botella con el tablón, quedando encajada la botella al tapón de tal forma que se aguante verticalmente. Nos apartamos rápidamente. El salfumán reaccionará con el bicarbonato y el cohete saldrá disparado hacia arriba. Variando proporciones de bicarbonato y salfumán conseguiremos que suba más o menos.

¿Qué sucede?

El salfumán es ácido clorhídrico relativamente concentrado, que es un ácido fuerte. Este reacciona con el bicarbonato que es una base:

HCl (aq) + NaHCO3 (s) => NaCl (aq) + H2O (l) + CO[sub]2[/sub] (g)

El CO2 que se forma es el gas resultante de la reacción química que impulsa el cohete hacia arriba. En el video podéis ver el resultado.








Bote de colores


Necesitamos:

10 g de NaOH
20 g de glucosa
0,5 g de azul de metileno
Agua
Procedimiento:

Se preparan las siguientes disoluciones:

Disolución A: se disuelven 10 g de NaOH en 1/2 litro de agua
Disolución B: se disuelven 20 g de glucosa en 1/2 litro de agua
Disolución C: se disuelve 0,5 g de azul de metileno en 50 ml de agua
Se puede utilizar agua del grifo.

En una botella se añaden 100 ml de las disoluciones A y B, unas gotas de la disolución C y se tapa. Esta disolución presenta un color azul intenso, pero tras unos segundos el color va desapareciendo y queda totalmente incolora. Cuando se agita el frasco recupera el color azul, pero tras unos segundos vuelve a quedarse incolora y así se produce sucesivamente un ciclo de oxidaciones-reducciones.

La temperatura afecta a la velocidad de reacción, por lo que en días fríos hay que calentar la disolución a unos 30 ºC.

Este experimento también se puede preparar con indigo de carmín. Entonces la reacción es incluso más espectacular con un cambio de color de amarillo a rojo con agitación suave y a verde con agitación más fuerte.

¿Qué sucede?

La glucosa, en medio alcalino, se oxida fácilmente y reacciona con el oxígeno del aire para formar ácido glucónico:

Glucosa + oxígeno -> ácido glucónico + OH-

Mientras hay oxígeno disuelto en la disolución, el azul de metileno está en su forma oxidada de color azul. Cuando, gracias a la reacción de oxidación de la glucosa, se consume todo el oxígeno, la glucosa reacciona con el azul de metileno que pasa a su forma reducida que es incolora. Al agitar el frasco, el oxígeno disuelto en el aire se incorpora a la disolución y reacciona con el azul de metileno oxidándolo a su forma oxidada, que es azul. Al mismo tiempo, esta forma oxidada lentamente oxida la glucosa, mientras que ella se reduce, volviendo a dar su forma incolora inicial reducida.

Las reacciones redox tienen una gran importancia tanto desde un punto de vista industrial como desde un punto de vista biológico y están presentes en procesos como la respiración y la fotosíntesis, donde se producen secuencias de reacciones redox sucesivas.

Superespuma


Necesitamos:

Yoduro potásico
Agua oxigenada de 110 volúmenes
Lavavajillas
Una probeta
Procedimiento

En una probeta añadimos 30 ml de agua oxigenada y unas gotas de lavavajillas. Añadimos una pequeña cantidad de yoduro potásico.

¿Qué ocurre?

Al añadir el yoduro potásico, este actúa de catalizador: la reacción de descomposición del agua oxigenada se acelera y aparece una gran cantidad de espuma debido al oxígeno desprendido. Al ser una reacción fuertemente exotérmica, parte del agua formada está en forma de vapor.

Por otra parte se forma una coloración marrón debido a que algunos iones yoduro se oxidan a yodo molecular, que reacciona con los aniones presentes para formar el anión triyoduro:

I- + I2 –> I3

La descomposición catalítica del agua oxigenada hace que se utilice como desinfectante, pues el oxígeno formado es el que oxida y mata a los microorganismos. La cuestión clave es la velocidad de este proceso. Las disoluciones de agua oxigenada comerciales están estabilizadas para reducir la velocidad de descomposición y aumentar así la duración del producto. Cuando se aplica en una herida, el peróxido se pone en contacto con una enzima presente en la sangre, la catalasa, que lo descompone rápidamente, produciéndose el oxígeno que es responsable de la limpieza, del escozor y de las burbujas que observamos.

Sin embargo, la función más importante de estas enzimas está en el interior del organismo. Los iones peróxido y superperóxidos que se producen como subproducto del metabolismo son indeseables por lo oxidantes y reactivos que son, generadores de radicales libres y causantes por tanto, de graves daños en las células. Son las enzimas catalasas, peroxidasas y superóxido dismutasas que existen dentro de nuestro cuerpo las que específicamente aumentan la velocidad de descomposición de estas sustancias tan tóxicas.

Las disoluciones diluidas de agua oxigenada que se venden en farmacias (3% en masa) se utilizan como agentes limpiadores (por ejemplo de lentes de contacto) y antisépticos suaves. Disoluciones más concentradas se emplean como agentes decolorantes de pieles y cabello y en concentraciones más altas, se utiliza en la industria para blanquear telas, papel y madera. Utilizando disoluciones muy concentradas (al 90%) y con catalizadores adecuados se está empleando incluso como componentes de combustibles para cohetes. Al ser esta reacción de descomposición tan exotérmica (DH0=-196,4 kJ), se genera un gran volumen de gases a temperatura elevada, es decir, a alta presión, ideal para la propulsión de cohetes.

El genio de la botella


Materiales:
Agua oxigenada de 110 volúmenes
Permanganato potásico
Recipiente resistente al calor
Papel fino

Procedimiento:

Se dejan caer 1 g de permanganato potásico envueltos en un paquetito de papel fino en el interior de un recipiente resistente al calor que contienen 60 ml de agua oxigenada de 110 volúmenes.

Precauciones:

El chorro que sale del recipiente es de vapor de agua que está a una temperatura muy elevada. Hay que apartarse con cuidado de que no nos venga a la cara. Podría producir quemaduras.

Es mejor hacer este experimento en el exterior. Si lo hacemos en casa, aunque el vapor que desprende no es tóxico, hay que pensar que también se pueden desprender algunas partículas de permanganato que son arrastradas por el chorro de vapor y podríamos ensuciar el techo de la habitación.

¿Qué ocurre?

En la botella se encuentra la disolución de agua oxigenada. Al dejar caer sobre ella el agente oxidante, aparece un espectacular chorro de vapor de agua debido a la descomposición del agua oxigenada, que es una reacción fuertemente exotérmica.

En la reacción el permanganato actúa como agente oxidante según la siguiente reacción:

2MnO4- + 3H2O2 –> MnO2 + 2H2O + 3O2 + 2OH-

Este experimento se puede realizar también utilizando óxido de manganeso (IV), aunque en este caso el óxido de manganeso no actuaría como agente oxidante, sino que actuaría como agente catalizador.





El globo eléctrico


Necesitamos:
Un globo
Un jersey de lana

Procedimiento:
Frotamos el globo con el jersey de lana para cargarlo de electricidad electrostática. Observamos que el globo atrae a los otros objetos. Podemos probar con varios objetos y jugar con el globo.

¿Qué ocurre?
El método de electrificación por frotamiento lo descubrió Tales de Mileto con el ámbar y la lana. Y se explica por la siguiente manera: por efecto de la fricción, los electrones externos de los átomos de un paño de lana son liberados y cedidos a los de una barra de ámbar al ser frotado uno con otro, entonces la barra de ámbar al tener más electrones queda cargada negativamente y el trozo de lana debido a la falta de electrones queda con carga positiva. De la misma manera, al frotar el globo con la lana, el globo queda cargado negativamente. Al acercar el globo al papel, este queda cargado positivamente ya que la superficie del papel gana una carga eléctrica inducida pues los electrones libres son repelidos por los electrones que ha ganado el globo al frotarse, siendo atraído por el globo.






Cómo meter un huevo en una botella


Materiales:

Botella de cuello estrecho
Huevo
Cerillas

Procedimiento

Encendemos cuatro cerillas y las metemos dentro del recipiente
Ponemos el huevo duro y sin cáscara en la boca del recipiente.

¿Qué sucede?

Cuando introducimos las cerillas en la botella, lo que hacemos es calentar el aire que hay en su interior con lo que la presión aumenta. El aire tiende a escapar del interior de la botella. Al tapar la botella con el huevo, las cerillas se apagan y el aire se enfría, con lo que se comprime y se crea un vacío que empuja al huevo hacia dentro.






La serpiente del faraón


Materiales:
Nitrato de amonio
Azúcar
Mechero
Arena

Procedimiento

Para realizar el experimento, mezclamos el nitrato de amonio con el azucar a partes iguales y lo depositamos sobre un lecho de arena impregnada de gasolina. No hay que compactar la mezcla. Con un mechero hacemos arder la mezcla.

Se aconseja realizar este experimento en el exterior o en un sitio ventilado.

En otras fuentes de información se puede ver este experimento utilizando Tiocianato de mercurio(II). Nosotros hemos utilizado nitrato de amonio ya que el uso de tiocianato de mercurio produce el desprendimiento de gases de mercurio muy tóxicos. El nitrato de amonio es mucho menos peligroso.

También, en el caso de no poder conseguir el nitrato amónico, se puede utilizar bicarbonato sódico. En este caso mezclaremos el bicarbonato con azúcar.

¿Qué sucede?

Al calentar la mezcla , el nitrato se descompone para dar lugar al monóxido de dinitrógeno, el gas de la risa:

NH2NO3 –> N2O + H2O

Al mismo tiempo, el azúcar se carameliza por acción del calor . En este estado plástico, el azúcar se infla por acción del gas desprendido. Mientras el azúcar se infla y la reacción continua, el azúcar termina por quemarse en una reacción que combina la combustión y la deshidratación:

C12H22O11 + 12 O2 –> 12 CO2 + 11 H2O

C12H22O11 + Q –> 12C + 11H2O

Lo que se obtiene de la reacción es carbono inflado, con una forma que recuerda a una serpiente. Se trata de un bonito experimento en el que intervienen diversas reacciones.




El bosque cristalino




Materiales:

Un recipiente transparente de vidrio
Silicato sódico (“vidrio líquido”)
Agua
Arena
Sales minerales, como por ejemplo: sulfato ferroso, sulfato cúprico, cloruro de cobalto, sulfato de níquel, nitrato cálcico, sulfato de manganeso, cloruro férrico.

Procedimiento:

La primera fase es la preparación del “habitat” de nuestro bosque. Se echa arena al recipiente –que hará el papel de suelo-, agua y vidrio líquido. Se deja reposar el tiempo suficiente para que la arena sedimente bien y aparezca sin turbidez la mezcla formada por el silicato sódico y el agua. En ese momento ya se podrá esparcir –con cuidado y casi de uno en uno- los cristalitos de las sales minerales.

Al cabo de un tiempo –casi un día aproximadamente- se habrá formado una cristalización lineal, formándose estructuras verticales simulando árboles, de silicatos de los metales que constituían las sales añadidas. Dado los distintos coloridos de esos silicatos, la apariencia es de un pequeño bosque de múltiples colores.

¿Qué ocurre?:




Los silicatos metálicos son sustancias insolubles en el agua y ello provoca que al interaccionar el silicato de sodio presente en el vidrio líquido con los diversos cationes metálicos de las sales, se produzca esa precipitación en forma de membrana de silicato insoluble. El agua atraviesa la membrana por ósmosis haciendo que está se expanda primero para acabar rompiéndose. Ello provoca la formación de una nueva membrana y la repetición del proceso. El resultado final es la aparición de una serie de estructuras de silicatos metálicos coloreados, que –dado el lento proceso de formación de los cristales- da lugar a las formas verticales. La reacción que tiene lugar es la siquiente:

Na2SiO3 + CuSO4 -> CuSiO3 + Na2SO4

Es una experiencia sencilla. Basta con tener un poco de paciencia para, antes de añadir las sales, conseguir que el líquido que se posa sobre la arena esté perfectamente incoloro y transparente. No hay que extrañarse –no obstante- si, una vez formado el bosque, se va “derrumbando” al cabo de unos días.


Hielo instantáneo


Materiales
Acetato sódico trihidratado (se puede comprar en cualquier drogueria).
Agua destilada.
Placa calefactora.

Procedimiento

Para preparar la disolución sobresaturada disolvemos el acetato sódico en agua calentada a unos 100 ºC (hasta que rompa a hervir). La proporción que nosotros hemos utilizado es de 150 gr de acetato en 50 ml de agua.

Dejamos enfriar la disolución en la nevera durante 2 horas como mínimo. La disolución preparada no caduca por lo que la podemos preparar y dejarla más tiempo en la nevera.

Durante la ebullición, es probable que pequeñas partículas de acetato se hayan depositado en las peredes del recipiente, por lo que será conveniente limpiar las paredes del vaso y traspasar la disolución a un vaso limpio antes de ponerla en la nevera.

Una vez tengamos la disolución sobresaturada enfriada, vertemos lentamente la disolución sobre un poco de acetato sólido cristalizado. Se obtienen unas torres de acetato cuyo tamaño aumenta a medida que progresa la cristalización.

Una vez critalizado el acetato sódico, podemos volver a repetir el experimento aprovechando estos mismos cristales. Solo los tendremos que calentar a unos 100 º hasta que se forme nuevamente una disolución y volver a enfriar en la nevera como antes.

¿Qué ocurre?

La cristalización es un proceso por el cual se pasa de un sistema relativamente desordenado (líquido) a un sistema mucho más ordenado (cristal). Según la segunda ley de la termodinámica, el paso de un sistema desordenado a un sistema ordenado debe producirse un descenso de energía que compense este incremento de orden. La solubilidad de un sólido en un líquido depende de la temperatura.

Una disolución sobresaturada es una disolución en la que hay más sólido del permitido a esta temperatura (equilibrio termodinámico metaestable). La disolución saturada en caliente pasa a ser una disolución sobresaturada en frío.

Este fenómeno de la sobresaturación puede observarse en soluciones de acetato sódico trihidratado en agua. Cuando se disuelve en agua a alta temperatura, al enfriarse los iones de acetato y de sodio no consiguen orientarse espontáneamente de tal manera que no se forma la retícula cristalina, por lo que se obtiene una solución en equilibrio termodinámico metaestable. La disolución sobresaturada puede cristalizar espontáneamente depositando una semilla de cristal de acetato sódico. Esta cristalización espontánea se produce con la liberación de calor latente que da lugar a un aumento de la temperatura del sistema.

El porqué algunas disoluciones sobresaturadas no consiguen cristalizar a temperatura ambiente es un hecho difícil de explicar. Fahrenheit descubrió que un líquido puede permanecer sin congelar por debajo de su punto de solidificación. Fahrenheit eliminaba el aire disuelto en el agua y luego ponía el agua en botellas que cerraba, exponiéndolas al aire frío. Descubrió de esta forma que el agua podía permanecer en estado líquido a temperaturas por debajo de su punto de congelación. Pero cuando los recipientes eran agitados se producía una congelación instantánea.






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