Dos mujeres tomaron un Falcon del 85 para ver hasta dónde llegaba y terminaron recorriendo 7 países
Según los expertos, no llegaría ni a lo 5 kilómetros.
Como si se tratará de un antiguo video clip de Aerosmith o Christina y Los Subterráneos), estas dos chicas argentinas, de 27 y 29 años respectivamente tomaron un viejo auto del año 85 y recorrieron la carretera sin un destino fijo. Ellas solo querían saber hasta donde podían llegar, y mal no les fue: llegaron a visitar 7 países latinoamericanos.
Camila Saint Jean (27) y Vanina Vigó (29) no eran ni chicas rebeldes ni menos delincuentes cuando decidieron salir de su barrio de Olivos, (Buenos Aires, Argentina). Ellas eran dos mujeres profesionales e independientes que simplemente querían ver hasta donde podían llegar en un Falcon Standard modelo ‘85, propiedad del papá de Camila.
Entonces, y ante las dudas de sus amigos, familiares, vecinos e incluso mecánicos, ellas armaron las valijas y las metieron del auto, y de ahí en más, no hubo tiempo para mirar atrás. Junto a ellas, iba también “Enero”, el perro de Camila.
En total fueron 7, ¡sí! 7 los países que recorrieron estas dos muchachas, avanzando casi 31 mil kilómetros a bordo de su Falcón modelo 85, que según los expertos, no llegaría ni a lo 5 kilómetros.
Cruzaron Uruguay y toda su costa. Después fueron a Brasil y recorrieron el Amazonas, (en barco eso si). Tras 9 meses llegaron a Venezuela, y luego… bueno, ya podían llegar a cualquier lugar.
Tras Venezuela, partieron a Cartagena, Colombia y después analizar factores tanto económicos como personales, decidieron regresar al sur en vez de seguir alejándose. Desde Cartagena retornaron por el caribe Colombiano, y luego pasaron por Ecuador y Perú.
Estando en Lima, Perú ocurrió uno de los hechos más tristes del viaje: a Enero le diagnosticaron cáncer, por lo que debían volver a casa lo antes posible.
Finalmente, y luego de un previo paso por el norte de Chile, llegaron a Argentina tras largos 15 meses de viaje.
¿Cómo lo hicieron con el dinero?
En cuanto al alojamiento, las muchachas compraron una carpa con piso de fibra de vidrio que les fue muy útil. Casi todas las noches alojaron allí, excepto algunos días donde se quedaron en casas de amigos o familiares.
Y lo más importante de todo…
¿No les falló el auto?
Ok, se rompió la correa del alternador, tres mangueras de nafta y tuvieron que cambiar las pastillas de freno. Pero eso, sí nunca pincharon una goma, por lo que podríamos decir que el auto tuvo un notable desempeño.
Para Camila, además de todo el valor emocional del viaje, la sola idea de hacerlo sobre ese auto contenía un valor especial:
Y así fue como culminaron los 15 meses de viaje que seguramente estas mujeres jamás olvidarán; un viaje donde conocieron paisajes, culturas, comidas y costumbres; y sobre todo, aprendieron que a veces hay que salir de la comodidad habitual en la que uno vive para aprender a madurar y crecer.
Tan valioso fue el viaje para ellas que incluso lo bautizaron con el nombre de “HakunaMatata”. Sí, tal como las enseñanzas de Timon y Pumba; una frase que en idioma africano significa “no te preocupes, todo va a estar bien”
Y claro, que todo va estar bien, que encima de un Falcón del 85 nada puede salir mal.
¡Felicitaciones!
Según los expertos, no llegaría ni a lo 5 kilómetros.
Como si se tratará de un antiguo video clip de Aerosmith o Christina y Los Subterráneos), estas dos chicas argentinas, de 27 y 29 años respectivamente tomaron un viejo auto del año 85 y recorrieron la carretera sin un destino fijo. Ellas solo querían saber hasta donde podían llegar, y mal no les fue: llegaron a visitar 7 países latinoamericanos.
Camila Saint Jean (27) y Vanina Vigó (29) no eran ni chicas rebeldes ni menos delincuentes cuando decidieron salir de su barrio de Olivos, (Buenos Aires, Argentina). Ellas eran dos mujeres profesionales e independientes que simplemente querían ver hasta donde podían llegar en un Falcon Standard modelo ‘85, propiedad del papá de Camila.
Entonces, y ante las dudas de sus amigos, familiares, vecinos e incluso mecánicos, ellas armaron las valijas y las metieron del auto, y de ahí en más, no hubo tiempo para mirar atrás. Junto a ellas, iba también “Enero”, el perro de Camila.
En total fueron 7, ¡sí! 7 los países que recorrieron estas dos muchachas, avanzando casi 31 mil kilómetros a bordo de su Falcón modelo 85, que según los expertos, no llegaría ni a lo 5 kilómetros.
Cruzaron Uruguay y toda su costa. Después fueron a Brasil y recorrieron el Amazonas, (en barco eso si). Tras 9 meses llegaron a Venezuela, y luego… bueno, ya podían llegar a cualquier lugar.
“A esa altura del viaje, pensamos en la posibilidad incluso de llegar a Alaska, a lo más al norte del continente”
-Vanina Vigó, para el Diario Clarin de Argentina-
Tras Venezuela, partieron a Cartagena, Colombia y después analizar factores tanto económicos como personales, decidieron regresar al sur en vez de seguir alejándose. Desde Cartagena retornaron por el caribe Colombiano, y luego pasaron por Ecuador y Perú.
Estando en Lima, Perú ocurrió uno de los hechos más tristes del viaje: a Enero le diagnosticaron cáncer, por lo que debían volver a casa lo antes posible.
Finalmente, y luego de un previo paso por el norte de Chile, llegaron a Argentina tras largos 15 meses de viaje.
¿Cómo lo hicieron con el dinero?
“Desde el comienzo trabajamos, y cuidamos los ahorros; vendimos comida, artesanías, postales del viaje, ropa y también tuvimos que laburar en bares y barcos para seguir viajando”
-Vanina Vigó-
En cuanto al alojamiento, las muchachas compraron una carpa con piso de fibra de vidrio que les fue muy útil. Casi todas las noches alojaron allí, excepto algunos días donde se quedaron en casas de amigos o familiares.
Y lo más importante de todo…
¿No les falló el auto?
Ok, se rompió la correa del alternador, tres mangueras de nafta y tuvieron que cambiar las pastillas de freno. Pero eso, sí nunca pincharon una goma, por lo que podríamos decir que el auto tuvo un notable desempeño.
“Nos volvimos más fanáticas de la ‘nave’ cuando tomamos conciencia lo fuerte y noble que es. Jamás nos dejó a pie”
-Camila Saint Jean, para el diario El Clarín-
Para Camila, además de todo el valor emocional del viaje, la sola idea de hacerlo sobre ese auto contenía un valor especial:
“El coche es de mi papá. A él siempre le gustaron los Falcon y unos años antes de viajar lo había comprado en muy buen estado. En casi todo el viaje pensamos que íbamos a 90 km/h, pero recién al llegar a Ecuador donde hay radares que indican la velocidad, caímos en la cuenta que en realidad íbamos a 70 km/h promedio. Es la velocidad en la que nos sentimos cómodas, es el ritmo ideal para admirar el paisaje, disfrutar del mate y de la charla”
-Camila Saint Jean-
Y así fue como culminaron los 15 meses de viaje que seguramente estas mujeres jamás olvidarán; un viaje donde conocieron paisajes, culturas, comidas y costumbres; y sobre todo, aprendieron que a veces hay que salir de la comodidad habitual en la que uno vive para aprender a madurar y crecer.
Tan valioso fue el viaje para ellas que incluso lo bautizaron con el nombre de “HakunaMatata”. Sí, tal como las enseñanzas de Timon y Pumba; una frase que en idioma africano significa “no te preocupes, todo va a estar bien”
Y claro, que todo va estar bien, que encima de un Falcón del 85 nada puede salir mal.
¡Felicitaciones!