La historia del reloj de arena
¿Quíen inventó el reloj de arena? ¿Con qué fin? ¿Cuál ha sido el primero?. Todas estas preguntas tan fáciles de hacer, en principio, no tienen respuesta. No se sabe en qué momento se invetó ni quién lo hizo. Es uno de los misterios del mundo de la horología. La primera referencia que aparece sobre el reloj de arena data del S. XIV concretamente en 1338, en uno de los 3 frescos murales de un pintor italiano de la escuela de Siena. Los 3 frescos se encuentran en el Palacio Comunal o Palazzo Pubblico de Siena. El nombre de estos frescos se llama Alegoría del Buen Gobierno y el reloj de arena aparece en la templanza como podemos ver en la figura:
El uso del reloj de arena
Todos tenemos claro que el reloj de arena no es un instrumento con el cual podamos medir la hora. Su uso se reduce a la medida de un tiempo fijo que es el que tarda la arena en caer por gravedad, de un bulbo a otro. Particularmente, la única aplicación moderna que yo haya visto de este instrumento ha sido en los juegos de mesa.
Lo que está claro es que el reloj de arena siempre lleva una connotación simbólica mucho más fuerte que el reloj normal. Y quizá esto sea lo que le ha hecho tan relevante. No sirve para medir la hora del día. Aunque mida un tiempo determinado, cuando está en funcionamiento no sabes exactamente lo que queda. Sólo sabes que ha pasado el tiempo que sabes que dura cuando el último grano pasa por el cuello del reloj. La fuerza del reloj de arena está en que puedes ver literalmente el paso del tiempo. Ver el vaso lleno o medio vacío. Es ese elemento romántico del paso del tiempo, que lo ves. Ahí está la gracia. En el cine se ha utilizado mucho este recurso en películas como el Príncipe de Persia.
Otro ejemplo simbólico es el famoso reloj de Windows. Posiblemente el reloj de arena virtual más famoso del mundo. Si has nacido en la era de Windows 7 en adelante te habrás perdido este reloj pero para los que hemos vivido el nacimiento de este sistema operativo desde sus inicios, hemos pasado muuuuuchos segundos viendo pasar ese reloj esperando…
El reloj de arena más grande del mundo
Cuando hablamos de más grande estamos hablando casi casi de mayor duración y esta marca es alcanzada no por uno, si no por dos relojes. Uno de ellos está en Hungría como bien adelantábamos al principio de la entrada. El otro está ubicado en Japón.
La rueda del tiempo (Hungría)
Así se llama este reloj y es que realmente es una rueda de acero y granito de 8 metros de altura nada más y nada menos. Pesa 60.000 kg y se encuentra en la plaza de los Héroes de Budapest. Si inauguró celebrando la adhesión de Hungría a la Unión Europea. Es un punto de reunión en Nochevieja donde se procede a girar la rueda para dar la vuelta al reloj y comenzar el nuevo año.
El reloj de arena del Museo de Arena de Nima, Japón
Y este es el otro reloj de arena de 1 año de duración. Se encuentra en el Museo de Arena de Nima, en Japón. Este sí que recuerda más al reloj de arena “típico” con sus dos bulbos. También tarda un año en vaciar la tonelada de arena del bulbo superior.
¿Quíen inventó el reloj de arena? ¿Con qué fin? ¿Cuál ha sido el primero?. Todas estas preguntas tan fáciles de hacer, en principio, no tienen respuesta. No se sabe en qué momento se invetó ni quién lo hizo. Es uno de los misterios del mundo de la horología. La primera referencia que aparece sobre el reloj de arena data del S. XIV concretamente en 1338, en uno de los 3 frescos murales de un pintor italiano de la escuela de Siena. Los 3 frescos se encuentran en el Palacio Comunal o Palazzo Pubblico de Siena. El nombre de estos frescos se llama Alegoría del Buen Gobierno y el reloj de arena aparece en la templanza como podemos ver en la figura:
El uso del reloj de arena
Todos tenemos claro que el reloj de arena no es un instrumento con el cual podamos medir la hora. Su uso se reduce a la medida de un tiempo fijo que es el que tarda la arena en caer por gravedad, de un bulbo a otro. Particularmente, la única aplicación moderna que yo haya visto de este instrumento ha sido en los juegos de mesa.
Lo que está claro es que el reloj de arena siempre lleva una connotación simbólica mucho más fuerte que el reloj normal. Y quizá esto sea lo que le ha hecho tan relevante. No sirve para medir la hora del día. Aunque mida un tiempo determinado, cuando está en funcionamiento no sabes exactamente lo que queda. Sólo sabes que ha pasado el tiempo que sabes que dura cuando el último grano pasa por el cuello del reloj. La fuerza del reloj de arena está en que puedes ver literalmente el paso del tiempo. Ver el vaso lleno o medio vacío. Es ese elemento romántico del paso del tiempo, que lo ves. Ahí está la gracia. En el cine se ha utilizado mucho este recurso en películas como el Príncipe de Persia.
Otro ejemplo simbólico es el famoso reloj de Windows. Posiblemente el reloj de arena virtual más famoso del mundo. Si has nacido en la era de Windows 7 en adelante te habrás perdido este reloj pero para los que hemos vivido el nacimiento de este sistema operativo desde sus inicios, hemos pasado muuuuuchos segundos viendo pasar ese reloj esperando…
El reloj de arena más grande del mundo
Cuando hablamos de más grande estamos hablando casi casi de mayor duración y esta marca es alcanzada no por uno, si no por dos relojes. Uno de ellos está en Hungría como bien adelantábamos al principio de la entrada. El otro está ubicado en Japón.
La rueda del tiempo (Hungría)
Así se llama este reloj y es que realmente es una rueda de acero y granito de 8 metros de altura nada más y nada menos. Pesa 60.000 kg y se encuentra en la plaza de los Héroes de Budapest. Si inauguró celebrando la adhesión de Hungría a la Unión Europea. Es un punto de reunión en Nochevieja donde se procede a girar la rueda para dar la vuelta al reloj y comenzar el nuevo año.
El reloj de arena del Museo de Arena de Nima, Japón
Y este es el otro reloj de arena de 1 año de duración. Se encuentra en el Museo de Arena de Nima, en Japón. Este sí que recuerda más al reloj de arena “típico” con sus dos bulbos. También tarda un año en vaciar la tonelada de arena del bulbo superior.
Jorge Luis Borges
El reloj de arena
Está bien que se mida con la dura
Sombra que una columna en el estío
Arroja o con el agua de aquel río
En que Heráclito vio nuestra locura
El tiempo, ya que al tiempo y al destino
Se parecen los dos: la imponderable
Sombra diurna y el curso irrevocable
Del agua que prosigue su camino.
Está bien, pero el tiempo en los desiertos
Otra substancia halló, suave y pesada,
Que parece haber sido imaginada
Para medir el tiempo de los muertos.
Surge así el alegórico instrumento
De los grabados de los diccionarios,
La pieza que los grises anticuarios
Relegarán al mundo ceniciento
Del alfil desparejo, de la espada
Inerme, del borroso telescopio,
Del sándalo mordido por el opio
Del polvo, del azar y de la nada.
¿Quién no se ha demorado ante el severo
Y tétrico instrumento que acompaña
En la diestra del dios a la guadaña
Y cuyas líneas repitió Durero?
Por el ápice abierto el cono inverso
Deja caer la cautelosa arena,
Oro gradual que se desprende y llena
El cóncavo cristal de su universo.
Hay un agrado en observar la arcana
Arena que resbala y que declina
Y, a punto de caer, se arremolina
Con una prisa que es del todo humana.
La arena de los ciclos es la misma
E infinita es la historia de la arena;
Así, bajo tus dichas o tu pena,
La invulnerable eternidad se abisma.
No se detiene nunca la caída
Yo me desangro, no el cristal. El rito
De decantar la arena es infinito
Y con la arena se nos va la vida.
En los minutos de la arena creo
Sentir el tiempo cósmico: la historia
Que encierra en sus espejos la memoria
O que ha disuelto el mágico Leteo.
El pilar de humo y el pilar de fuego,
Cartago y Roma y su apretada guerra,
Simón Mago, los siete pies de tierra
Que el rey sajón ofrece al rey noruego,
Todo lo arrastra y pierde este incansable
Hilo sutil de arena numerosa.
No he de salvarme yo, fortuita cosa
De tiempo, que es materia deleznable.
ALGUNAS ILUSTRACIONES
