En la actualidad es posible restaurar pelo natural, que dura toda la vida, gracias al desarrollo de revolucionarias técnicas.
El trasplante de pelo consiste en la extirpación de una tira de piel cubierta con pelo permanente de la parte de atrás o de los lados del cuero cabelludo (zona donante) para, posteriormente, dividirlo en microinjertos y miniinjertos.
Dependiendo del grado de calvicie de la zona frontal o del vértex, pueden ser necesarias de una a tres intervenciones que impliquen la realización de varios centenares de injertos
para lograr la densidad deseada.
En un plazo de 24 horas se forman pequeñas costras en cada injerto, que se desprenden en los siete o diez próximos días.
Habitualmente los pelo injertados vuelven a empezar a crecer en unas 6 a 12 semanas después de la intervención, y siguen creciendo toda la vida.
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