Me encontraba tomando café con mi pareja después de estar varios días separados, no nos poníamos de acuerdo sobre si seguíamos con la relación, cuando de repente oímos unos gritos secos detrás de un auto estacionado y mi pareja al ver que un señor corría hacia el lugar, se unió a socorrer a la mujer que gritaba. Yo me quedé impávida sentada observando cómo ayudaban ambos varones a levantar a una anciana que en compañía de otra mujer tropezaron con un resalto y ambas cayeron al suelo, llevando la peor parte la anciana que se rompió la frente y se bañaba en sangre un lado de su rostro.
Llegaba a mi memoria, mientras veía mi pareja sostener la señora para que se recobrara del susto, un hecho muy lejano en el tiempo, un accidente de la cual me tocó testificar.
Cuando salí por primera vez con el que fuera mi pretendiente en aquel entonces, rondaba la 1 de la mañana, él tenía una moto pequeña y con ella recorríamos las afueras de la ciudad, vimos una pareja caminando tranquilamente por la berma y un poco mas adelante sentí un movimiento brusco esquivando un carro que invadía nuestro carril, él detuvo la moto y observamos como el carro seguía sin control invadiendo el carril y se disponía a descarrilarse montaña abajo cuando lo que se encontró fue la pareja que caminaba levantándola por los aires y cayendo varios metros mas adelante en medio de la carretera.
Corrimos a socorrer pero el varón estaba agonizando, ahogado, no se pudo hacer nada y la mujer estaba tranquila sin sentido, era época sin celulares, no había teléfono a la mano, solo restaba acudir a un centro de atención de la policía que había a un kilómetro, al llegar contamos la historia y ellos por medio de la radio llamaron la ambulancia.
Pocas veces me ha tocado tener la muerte cerca en mi vida, ese día justo me ennoviaba con el que fuera ser mi esposo 2 años después, ahora veía sangre de nuevo, claro no ya de una manera tan funesta, pero sangre vista en un momento en que hablaba con el hombre que me gusta.
Mis grandes amores están rodeados de muerte, mis hijos nacieron y partieron sendas abuelas, si, es posible que le esté poniendo misticismo a lo que no lo tiene, pero eso no impidió que haya recordado. Quizás este hombre sea un pequeño amor, tan pequeño como la sangre derramada esa noche por esa mujer.
Mientras impávida observaba como auxiliaban a la mujer, mi mente recordaba.
Llegaba a mi memoria, mientras veía mi pareja sostener la señora para que se recobrara del susto, un hecho muy lejano en el tiempo, un accidente de la cual me tocó testificar.
Cuando salí por primera vez con el que fuera mi pretendiente en aquel entonces, rondaba la 1 de la mañana, él tenía una moto pequeña y con ella recorríamos las afueras de la ciudad, vimos una pareja caminando tranquilamente por la berma y un poco mas adelante sentí un movimiento brusco esquivando un carro que invadía nuestro carril, él detuvo la moto y observamos como el carro seguía sin control invadiendo el carril y se disponía a descarrilarse montaña abajo cuando lo que se encontró fue la pareja que caminaba levantándola por los aires y cayendo varios metros mas adelante en medio de la carretera.
Corrimos a socorrer pero el varón estaba agonizando, ahogado, no se pudo hacer nada y la mujer estaba tranquila sin sentido, era época sin celulares, no había teléfono a la mano, solo restaba acudir a un centro de atención de la policía que había a un kilómetro, al llegar contamos la historia y ellos por medio de la radio llamaron la ambulancia.
Pocas veces me ha tocado tener la muerte cerca en mi vida, ese día justo me ennoviaba con el que fuera ser mi esposo 2 años después, ahora veía sangre de nuevo, claro no ya de una manera tan funesta, pero sangre vista en un momento en que hablaba con el hombre que me gusta.
Mis grandes amores están rodeados de muerte, mis hijos nacieron y partieron sendas abuelas, si, es posible que le esté poniendo misticismo a lo que no lo tiene, pero eso no impidió que haya recordado. Quizás este hombre sea un pequeño amor, tan pequeño como la sangre derramada esa noche por esa mujer.
Mientras impávida observaba como auxiliaban a la mujer, mi mente recordaba.