InicioFemmeCómo perder la virginidad sin dolor
Perder la virginidad puede dar miedo, y la variedad de mitos que la rodean no ayuda. Además, puede ser difícil definir qué es realmente la virginidad: dado que es un constructo social y no un término médico, puede significar algo completamente distinto para cada persona. En este caso, vamos a hablar del sexo con penetración y de la manera de asegurarse de que esto no sea muy doloroso, incluso la primera vez. Más adelante, aprenderás la manera de prepararte física y mentalmente. 1. Asegúrate de sentirte segura en tu decisión de tener sexo. La mayoría de las personas temen a lo desconocido y es fácil ponerse ansiosa si no conoces lo que viene. Sentirte nerviosa es normal; sin embargo, si te das cuenta de que te sientes muy ansiosa al punto que todo tu cuerpo se tensa cuando piensas en ello o cuando tu pareja y tú están jugueteando, eso podría ser una señal de que debes esperar un poco más hasta que te sientas más emocionada que nerviosa. En vez de dejar que la ansiedad te domine, trata de encontrar formas de relajarte y de educarte con anticipación para que así te sientas segura en el momento. Aquí te presentamos algunas estrategias que puedes probar: ¡Lee! Saber exactamente qué va dónde, qué es normal y qué esperar puede ayudarte a aliviar bastante tu ansiedad en cuanto a tener sexo por primera vez. Planned Parenthood, Sex, Etc. y Scarleteen son buenas opciones para empezar. Conoce tu cuerpo. Comprender tu propia anatomía puede ayudarte a que te sientas más segura, especialmente si tu pareja también es virgen. Es importante averiguar lo que disfrutas para que puedas comunicárselo a tu pareja y así garantizar que ambos tengan una buena experiencia. La masturbación puede servir o puedes simplemente puede decidirte por ser más comunicativa cuando experimentas con tu pareja: lo que sea que elijas, trata de prestar atención a la forma de responder a distintos contactos que tengan. Aborda el sexo con una actitud positiva. Tú decides cuándo perder tu virginidad. Si te sientes muy estresada y culpable ante la posibilidad, tal vez sea mejor esperar. Si tienes actividad sexual cuando sientes que no es “correcto”, esto puede tener un impacto en tu disfrute del sexo y podría llevarte a que tengas sentimientos de culpa o vergüenza. A muchas personas cuando crecen se les enseña que el sexo es vergonzoso, que se debe reservar para el matrimonio y que solo se debe experimentar entre un hombre y una mujer. Si estás luchando con estos sentimientos, es posible que tengas que abordarlos antes de tener sexo. Está bien tener sentimientos y deseos sexuales, tener sexo con otras personas cuando es consentido, sentirse atraída por cualquier género o ser de cualquier género. El sexo debe ser una experiencia positiva que te acerque más a una pareja consentida. 2. Visita la farmacia. Comprar algunas cosas con anticipación puede hacer que perder la virginidad sea un poco más sencillo para ti. Considera comprar: Condones: ayudan a evitar el embarazo y evitan la propagación de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Incluso si tienes otra forma de control de natalidad y confías en tu pareja, utilizar un condón puede dejar de lado cualquier duda que pueda ponerte ansiosa en el momento. No te preocupes por comprar algo que sea estriado o que tenga mejoras para tu primera vez: tu principal preocupación será que el condón encaje. Las parejas deben considerar ir juntas y comprar algunos distintos tipos de condones y probarlos a fin de ver cuál se ajusta mejor para que así estén preparados para cuando llegue el momento. Si tu pareja es alérgica al látex, los condones de nitrilo serán una alternativa excelente. Un lubricante aliviará bastante el dolor al reducir la fricción. Si utilizas condones de látex (que son la mayoría), no utilices lubricantes a base de aceite porque debilitan el látex y provocan que el condón se rasgue o rompa. En vez de eso, opta por un lubricante a base de agua o silicona. Es seguro utilizar cualquier tipo de lubricante con un condón de nitrilo o poliuretano. 3. Habla de tus preocupaciones con tu pareja. Tener sexo con alguien en quien confías puede hacer que tu primera vez sea una situación mucho menos tensa. Tu pareja debe ser considerada con tus sensaciones, asegurarse de que tengas una buena experiencia y estar dispuesta a ayudarte durante todo el proceso. Si tu potencial pareja te presiona demasiado o si parece que no está muy preocupada por cómo el sexo podría afectarte, tal vez sea mejor reconsiderarlo. 4. Conoce qué es el himen. El himen es una membrana delgada que cubre parcialmente la abertura de la vagina y casi todas las mujeres nacen con uno. Se empieza a desgastar con el tiempo debido a diversas actividades, tales como practicar deportes, usar tampones, la menstruación o por los movimientos normales. Aquí te presentamos lo que necesitas saber sobre el himen en lo que respecta a perder la virginidad: Probablemente tengas un himen parcial. Si eres adolescente, es probable que solo tengas una parte del himen, lo cual es normal especialmente si ya has empezado a tener periodos. Si quieres investigar más, debes poder ver tu himen fácilmente con la ayuda de una linterna y un espejo de mano. Si sangras, no debe ser demasiado. Todo sangrado que experimentes luego de perder la virginidad no debe ser del mismo nivel que tener tu periodo. En vez de eso, solo debe ser un ligero manchado durante unas horas. Algunas chicas no sangran nada. La rotura del himen no debe ser muy dolorosa. En realidad, si experimentas dolor durante tu primera vez, probablemente se deba a la fricción si no estás lo suficientemente lubricada o excitada y no porque tu himen tenga terminaciones nerviosas (dato: no tiene). La buena noticia es que aun cuando no puedas controlar la rotura del himen, sí podrás controlar en qué medida estarás relajada. En algunos casos, es posible que el himen no se rompa. Se puede estirar o la abertura del himen podría ser lo suficientemente grande al punto que el pene, juguete sexual o los dedos que ingresen no lo rompan. 5. Familiarízate con la forma en que está inclinada tu vagina. Si puedes ayudar a tu pareja a entrar con cuidado en ti en el ángulo correcto, evitarás algunos probables titubeos de dolor. Las mayorías de las vaginas están en un ángulo e inclinación hacia adelante y hacia el vientre. Si estás de pie, tu vagina debe estar en un ángulo de 45 grados con el piso. Si utilizas tampones regularmente, estás un paso adelante. Toma nota de cómo te aproximas al insertar un tampón y trata de recrear el mismo ángulo cuando empieces a tener relaciones sexuales. Recuerda que el misionero no es la única posición que puedes utilizar. Hay otras posiciones en las que puedes tener más control y podrías sentirte más cómoda. Si estás sobre tu pareja, puedes controlar mejor la rapidez y el ángulo de penetración. Si no utilizas tampones o no has tenido ningún otro tipo de penetración vaginal, probablemente sea una buena idea averiguarlo antes de tener sexo. Trata de utilizar tampones en tu próximo periodo o de introducirte un dedo la próxima vez que estés en la ducha. Apunta hacia tu espalda baja. Si no te sientes cómoda, cambia ligeramente hasta que encuentres un punto que sí lo sea. 6. Busca a un adulto de confianza con quien puedes hablar. Podría parecer raro conversar de tu decisión con un adulto y en última instancia podrías decidir que no te sientes cómoda haciéndolo; sin embargo, es importante que al menos identifiques a un adulto que conozcas y con quien puedas hablar para pedirle ayuda o consejo. Esta persona podría ser un padre, pero también podría ser un doctor, enfermera, tía, consejera escolar o hermano mayor. Puede darte consejo, asegurarse de que tengas acceso a protección y ayudarte a saber qué esperar. Incluso si no terminas hablando con esta persona, te sentirás cómoda al saber que hay alguien con quien puedes hablar sobre sexo, sexualidad y salud sexual. 7. Familiarízate con tu clítoris. Al contrario de lo que podrías ver en las películas, las mujeres raramente experimentan orgasmos solo con penetración. Por lo general, la estimulación del clítoris es la manera en que las mujeres logran orgasmos. Puedes relajar los músculos si tienes nervios respecto al dolor, sexo oral o estimulación del clítoris antes de la penetración. Si tienes orgasmos antes de la penetración, esto puede aliviar cualquier probable dolor debido a la inundación de endorfinas en el cerebro. FIN DEL POST EDUCATIVO
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