Cuando Emerson Fittipaldi abandonó McLaren para irse a Copersucar, su puesto para la temporada 1976 fue ocupado por James Hunt, piloto que había impresionado a los mandos de un Hesketh, coche casi artesanal capaz incluso de ganar un Gran Premio.
La llegada de Hunt fue un poco precipitada ya que Emerson comunicó muy tarde su decisión, así que los inicios del británico con su nuevo equipo fueron un tanto atropellados.
El equipo organizó un test en Silverstone para que James pudiera hacer las primeras pruebas con el coche. Tras las rutinas habituales de ajustes en el habitáculo y en algunos parámetros del monoplaza, Hunt hizo varias tandas de vueltas y finalmente se reunió con los técnicos del equipo.
En aquellos años los coches se diseñaban a mano, con tres o cuatro ingenieros había suficiente, los túneles del viento sólo se utilizaban esporádicamente como accesorios secundarios, los primeros ordenadores servían para hacer algunos cálculos matemáticos y la única telemetría existente eran las sensaciones que el piloto transmitía a su llegada a boxes, porque la radio tampoco existía.
Por eso el primer “briefing” de Hunt con Teddy Mayer, patrón del equipo (“Team Principal” que se dice ahora) Gordon Coppuck, diseñador del coche y Alstair Cadwell, Manager General, se desarrolló dentro del box, sentados en sillas de plástico o utilizando los enormes neumáticos de la época como asientos.
Y la sorpresa de los hombres de McLaren fue grande cuando Hunt les dio sus primeras impresiones sobre el McLaren-Ford M23: “Es un coche inconducible”. Tras un primer cambio de impresiones el piloto se mantuvo en sus trece, argumentando que no entendía como aquel coche se comportaba tan mal. En un momento determinado, Meyer le dijo que “con este coche ganamos el título de 1974” y tras unos tensos momentos de reflexión James contestó: “no, con este coche perdisteis el título el año pasado, es un coche al que le habéis añadido muchas cosas con respecto al original. El coche con el que ganasteis no era este, volvamos al M23 original”.
A Gordon Coppuck la idea le pareció bien, así que el equipo empaquetó y se volvió a casa para preparar un M23 en configuración de 1974. Volvieron a montar los alerones, el morro, las suspensiones, la toma de aire y los pontones antiguos, días después volvieron a la pista para trabajar en la puesta a punto y aún a pesar del poco tiempo disponible (el primer Gran Premio se celebró el 25 de Enero en Brasil) Hunt hizo la pole y estuvo entre los primeros hasta que sufrió una salida de pista.
Tras una temporada dominada por los Ferrari hasta el accidente de Lauda en Nurburgring, una remontada espectacular de Hunt y una serie de incidentes de todo tipo en forma de exclusiones, reclasificaciones, reclamaciones y discusiones, el británico acabó proclamándose Campeón del Mundo en la última prueba. En parte gracias a la retirada de Lauda en la última carrera, pero sobre todo gracias a las seis victorias conseguidas con el M23.
Años después, en una entrevista el piloto explicó que el M23 “era un diseño muy bueno, cuando un coche está bien hecho no hay más que ponerlo a punto, sin hacer cosas extrañas. Durante 1975 empezaron a añadir y cambiar cosas y lo único que consiguieron fue empeorarlo. El M23 fue bueno cuando no lo tocaron y fue malo cuando ellos lo hicieron malo”.
El M23 era un buen diseño, no en vano estuvo activo durante ¡cinco años! y su sucesor, el M26, no sólo no le superó sino que marcó el principio del fin de Meyer y Coppuck al frente de una McLaren que pocos años después acabaría en manos de Ron Dennis.
Fotos: James Hunt, McLaren M23
Autor/Procedencia: Agencias
Carrera: 1ª foto: Agencia, probablemente GP de España 1976
2ª foto: Europa Press, GP de Gran Bretaña 1976
3ª Foto: Marlboro, ya con el nº1 de Campeón, foto de 1977