Hace tres años, Lauren llegó a casa sintiéndose mal y con ganas de dormir. Su madre, preocupada porque no le cogía el teléfono, mandó a una amiga a comprobar si ocurría algo. Encontró a la modelo con más de 41 grados de fiebre. Fue trasladada de urgencia al hospital, donde le diagnosticaron una complicación de las infecciones bacterianas asociada al uso de tampones. La infección le provocó gangrena, daños en su pie izquierdo y la amputación de la pierna derecha por debajo de la rodilla.