Y esta vendría a ser la segunda parte de este post. Lo hice en mi blog y lo publico acá, por todos a los que les sirvió, y los que me desvirtuaron el post diciendo que no tenía huevos para decírselo a mi viejo. Esta vez aprendí, y cierro los comentarios, ya que los únicos comentarios coherentes y positivos la vez pasada los recibí por MP (excepto algunos comentarios en el post que fueron con respeto). Espero que esta vez sea igual y reciba MPs constructivos. No quiero aburrir con el tema, esta no es mi intención en absoluto. De hecho no iba a hacer esta publicación, pero me di cuenta que mucha gente está pasando por lo mismo y sé que les va a servir. De paso también, para aquellos que, cuando le dije a mi vieja me dijeron que no tenía huevos para decírselo a mi viejo, les cuento mi experiencia. Fue todo muy rápido, en menos de una hora arreglamos y nos juntamos a tomar algo. Yo estaba muy nervioso, pero tomé aire y empecé a hablar. Les dí la introducción, les conté de mi 2011, lo que pasé, lo difícil que fue, lo mal que estuve y lo feliz que me terminé sintiendo al final. Les conté todo. Hasta que llegó el momento y, dije que mis gustos eran diferentes a los de ellos, que no me gustaban las chicas, si no los hombres. Mis hermanos, inmediatamente, me apoyaron, mi viejo quedó un poco shockeado, pero intentó a su manera transmitirme que también me aceptaba y que le importaba mi felicidad. Y lo sé. Mis hermanos destacaron la madurez con la que encaré el tema, y como lo transmití. Me dijeron que me aman, y que esto no cambia absolutamente nada. Y mi viejo, que todavía lo está digiriendo, me advirtió sobre la exposición y lo que esto podía conllevar, que tenga cuidado porque no quería que sufra por esta maldita sociedad. Nunca me sentí tan pleno en mi vida, por fin, no tengo nada que ocultar. Ya está. Ya lo saben mis viejos, y me bancan, lo saben mis hermanos, y me bancan, lo saben mis amigos y me bancan. Nunca me sentí tan afortunado de tener un círculo social y familiar como este, de verdad me siento muy agradecido. Y yo sé, que mucha gente pasa por lo mismo. Y es por esa gente que lo hago. Es común que, la mayoría de los adolescentes, por no decir todos, tengan algún periodo de "curiosidad" donde se planteen si sienten algún tipo de atracción por gente del mismo sexo. Y lo digo porque me lo han contado muchas personas. A veces, esas dudas quedan como una simple etapa, una simple curiosidad. A veces, esas dudas destapan una olla que ya no se puede volver a tapar. Me siento muy afortunado y feliz por lo que me tocó, por todo el apoyo que recibí vía Facebook, Twitter e incluso por este blog. Pero la verdad, todavía me siento mal. Me siento mal porque sé que mucha gente está pasando por lo mismo y está aterrada por como puedan llegar a reaccionar sus padres, o sus amigos. A esa gente le digo, como dije una y mil veces, lo único que importa es ser feliz. Y si sos padre o madre, te lo digo por experiencia, no hay nada más lindo, no hay nada más hermoso, que saber que tus viejos te bancan y que lo único que les importa es que seas feliz. Cada uno sabrá cuando es el momento indicado para decir lo que uno siente, o lo que uno es, pero lo importante es decirlo con seguridad y felicidad. Por eso, intenten no etiquetarse tanto, yo lo estoy evitando, por eso el título del post es un poco diferente al anterior. Yo sigo siendo quien siempre fui, con todos mis defectos y virtudes. Yo sigo queriendo a mi familia como los quise siempre, y a mis amigos también. Incluso ahora un poco más. Sigo siendo yo, y ahora que no tengo que mentir más, ahora que estoy cómodo y feliz, puedo decir, mamá, papá, hermanos, amigos: soy Matías Gonzalo.
Papá, hermanos, soy Matías Gonzalo
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