Que me digan indio ¿y qué? Tengo en mi cuerpo dos generaciones de sangre que muere, una que es azul, mezcla de pordioseros, judíos, árabes, bárbaros y delincuentes, ladrones, violadores y explotadores. La otra, pura y roja, más roja que cualquier otra, pero sangre pura, de la que te dá una tez morena y sin bellos, que te hace pequeño y de pelo espinudo pero fuerte, aun más que cualquier bestia. Mis apellidos, López Ostorga, originarios del país de donde vino la barbarie y las bestias, pero si me preguntan, SÍ, soy indio. Mi abuela paterna era indígena, originaria de huehuetenango, hablaba quiché y se vestía de ropas multicolores, mi padre, tardo como sólo él, era mestizo, pero al final de todas las cuentas, indio también. Y sí señores, soy indio y tengo voluntad, desición y fuerza, a diferencia de lo que dicen los “académicos” y premios nobel, soy hermoso y no feo, soy fuerte y alucinógeno, creo dependencia y levanté mundos mágicos, hice de mis creencias la fé de todo el mundo, hice de mi mundo tu entretenimiento y tus drogas, hago de mi vida el sistema de estudio de aquellos que se dicen estudiosos e “intelectuales” y me rio cuando pretenden explicar mis creencias y designios, fui y de ser se me hizo, el pretexto de tanta guerra, que el único fin era obtener el poder, porque
¿dónde están todos esos que dijeron que lo hacían por mí, dónde están todos esos que me obligaron a pelear por sus “ideales” ahora desaparecidos, ahora convertidos en recuerdos y libros de un heroísmo que ya no existe ni existió?
Hube de trabajar la tierra y mis manos han de hacerlo, bebí de todos los licores baratos, no de los que tomaste vos, finos, caros, de menta o champán, pero me embriagué igual que vos, y soy ebrio igual que vos, fui objeto de tu burla y motivo de tus adjetivos, pero no hay humano que no caiga en la estúpidez y la sin razón debido a su propia debilidad, que se muestra altivo y violento por la inseguridad y la incapacidad que posee en su cabeza, no puedo decir que te perdono, porque nunca me ofendiste al tenerme en tu lenguaje, me ofendés al insultar a mis vástagos, al decir que mis hermanos somos inútiles y más que todo, al creer que sin vos no sobreviviríamos si nosotros sembramos tus alimentos, piénsalo dos veces antes de llamar indio al ser de tus alrededores, porque podrías estar alagándolo con tu idiotez, pero a mí sí, llámame indio, maya, indígena, porque eso es lo que soy y me niego, rotúndamente y sin lugar a términos medios, a mezclar más mi sangre con la que violó a mi bisabuelo, a mi bisabuela.
Llámame indio, que me halagas.[/size]