Ahora a Mourinho le llaman "Llourinho"
Cuando una persona trasciende fronteras y su popularidad le convierte en un ícono, casi cualquier cosa puede pasar.
Y ha pasado con Mourinho. En la internet, autopista abierta a todo lo bueno y lo malo que puede salir de la mente humana, un aficionado creativo ha fusionado las quejas del luso en las ruedas de prensa con música de balada en el fondo.
El resultado es una rítmica sarta de reclamos aderezada por un musitar cadencioso que disimula el ardor de los reclamos y se roba, cuando menos, una sonrisa socarrona.
Cuando una persona trasciende fronteras y su popularidad le convierte en un ícono, casi cualquier cosa puede pasar.
Y ha pasado con Mourinho. En la internet, autopista abierta a todo lo bueno y lo malo que puede salir de la mente humana, un aficionado creativo ha fusionado las quejas del luso en las ruedas de prensa con música de balada en el fondo.
El resultado es una rítmica sarta de reclamos aderezada por un musitar cadencioso que disimula el ardor de los reclamos y se roba, cuando menos, una sonrisa socarrona.