Ciertos hábitos pueden perjudicar la óptima nutrición con la consecuente posibilidad de enfermar tu cuerpo y tu mente. Reconocer tempranamente posibles indicadores de trastornos alimentarios te permitirá realizar una consulta profesional precoz y, en caso de ser necesario, enfocarte en un tratamiento que te evitará graves consecuencias físicas y psíquicas.
En estos puntos encontrarás una guía que te ayudará a consolidar buenos hábitos y a tener en cuenta indicadores de peligro.
1 - Come de acuerdo con lo que necesites para sentirte saludable física y anímicamente. Ocuparte de mantenerte sano y en forma es una necesidad real, pero la obsesión constante por el peso, el deseo de estar siempre más delgado o un marcado temor a la obesidad son excesos peligrosos. Entiende que no es lo mismo estar "en forma", que "estar delgado".
2 - Organiza tus comidas de acuerdo con el tipo de vida que lleves, distribuyéndolas a lo largo del día para que no te impidan realizar todo lo que haces. La ingesta no debe ser un obstáculo para el desarrollo de tus actividades cotidianas. Negarse a comer o abarrotarse de comida con el pretexto de lo que haremos después de comer no será beneficioso para tu cuerpo.
3 - Dedica un tiempo razonable a mejorar y mantener la estética de tu cuerpo. Sentirte a gusto con tu aspecto físico aumentará tu autoestima y te dará más seguridad en las relaciones con el medio. Entiende que tu cuerpo es tuyo y está más allá de modas o modelos externos. La delgadez excesiva no es indicador de belleza, es un síntoma de un trastorno alimentario.
4 - Realiza actividades físicas o deportes de manera sistemática. Los beneficios del ejercicio corporal se traducirán en una mayor fortaleza física y mental, belleza, plasticidad y armonía. Pero si te sometes a programas de ejercicios físicos excesivos para forzar al cuerpo a adelgazar te alejarás de la salud y el equilibrio que buscas.
5 - Atiende a los factores de tu personalidad que podrían predisponerte a padecer algún trastorno alimentario: Perfeccionismo, alta autoexigencia y autocontrol, impulsividad, falta de normas y hábitos regulares y equilibrados, baja autoestima, temores a desarrollarse y crecer.
Importante
* Tu cuerpo es el vehículo con el que cuentas para expresarte en el mundo. Aprende a cuidarlo respetando sus necesidades, de modo tal que se convierta en un aliado para tu desarrollo personal, social y profesional. Recurre a especialistas de salud para que te asesoren y orienten acerca del mejor modo de hacerlo.