En el comienzo de la medicina las manos fueron un instrumento para lograr la curación. Con el tiempo y la tecnología esa sabiduría ancestral fue quedando de lado. Hoy son muchas las disciplinas que han recuperado la capacidad de las manos para aliviar dolencias. En esa línea se sitúan las técnicas del masaje, la kinesiología, la reflexología, el shiatsu, la quiropraxia y la osteopatía, entre otras. Algunas recogen la sabiduría de pueblos milenarios y otras más recientes, enfocadas en la relación entre el cuerpo y las emociones, abordan la cura de manera integral.
Con este enfoque surgió la medicina osteopática en 1874, en Estados Unidos. Su creador, Andrew Taylor Still, un médico y sacerdote que ejercía su profesión en Kansas, intuyó que en el mismo cuerpo se encontraban los principios de curación, y que si esto no afloraba naturalmente era porque algo lo frenaba.
Still fue el primero en comprender la importancia de las relaciones que existen entre el equilibrio funcional del conjunto de las estructuras del cuerpo y la salud. Esto lo llevó a crear en 1892, en Missouri, la primera facultad de osteopatía del mundo.
Palpación del cuerpo
La disciplina está poco difundida en el país, aunque en el resto del mundo, sobre todo Europa y Estados Unidos, llega incluso a equipararse a otras prácticas médicas.
"La terapia con osteopatia se sostiene exclusivamente en la palpación de algunas zonas del cuerpo para detectar tensiones o bloqueos. La vitalidad de cada persona se expresa a través de la circulación de los líquidos (sangre, linfa, líquido cefalorraquídeo) y la tensión por estrés, problemas emocionales o malos hábitos se perciben como una disminución de la vitalidad", sostiene Juan Dadamo, un joven osteópata que incursiona en esta disciplina desde hace más de 3 años, previo paso por la medicina china y otras terapias complementarias.
A diferencia de los tratamientos convencionales la osteopatía apela a la toma de conciencia de la persona en relación al origen de sus síntomas. "Allí comienza la curación", apunta Dadamo, quien aclara que los problemas agudos o las urgencias deben ser tratadas por un médico. "En estos casos la osteopatía completa el tratamiento médico", dice.
En países de Europa o Estados Unidos la osteopatía está incluida en el plan médico oficial, para lo cual los profesionales que se dedican a ello deben primero hacer la carrera de médico. Para la especialización en osteopatía la Argentina cuenta con institutos de formación privados.
"El osteópata no tiene que ser médico, aunque hay muchos profesionales que utilizan la técnica como complemento. Entre otros problemas tratamos dolores de cabeza, migrañas, escoliosis, problemas en las articulaciones, trastornos digestivos, menstruales, trastornos del sueño, problemas oculares y auditivos", apunta.
Sensibilidad en las manos
El entrenamiento del profesional de la osteopatía se basa en el desarrollo de la sensibilidad de las manos para detectar dónde está el problema. "Para remover las tensiones del cuerpo hay que aprender a percibir la vitalidad del cuerpo. Si quiero corregir el hígado tengo que conocer el movimiento que posee. Aprendemos a palpar que todos los órganos y los huesos tienen movimiento, que se percibe como un inflar y desinflar. Si durante la palpación un lugar se infla más que otro, quiere decir que hay que trabajar sobre este punto. Seguimos con la mano sobre la zona hasta que el cuerpo solo recupera el movimiento. Es como si una persona está tirada en el piso y le damos la mano para levantarlo. Lo ayudamos", reconoce Dadamo.
El proceso respeta los tiempos de cada persona y recurre a la capacidad natural del cuerpo para recuperar la normalidad.
"Escuchamos los órganos y los tejidos con las manos; somos un punto de apoyo para que el paciente se haga cargo de lo que le pasa", agrega.
La mayoría de las consultas que recibe se tratan de problemas digestivos, artrosis y contracturas por estrés. "La osteopatía va al fondo del problema. Puede ocurrir que si molesta un hombro puede ser por un bloqueo craneal o por un riñón. Es como una luz que se prende en el fondo pero en realidad el problema está en otro lugar. Por eso buscamos hasta encontrar la causa", afirma.
El cuerpo humano tiende a adaptarse y a seguir adelante, por ejemplo, si duele la rodilla comenzamos a caminar torcido hasta que después el dolor se traslada a la columna. Así seguimos hasta que no podemos más del dolor de cabeza. Entonces, si se acalla el síntoma con un medicamento, el problema se traslada a otro sector del cuerpo, explica el osteópata.
Las excesivas preocupaciones, el tabaquismo, el alcoholismo, y un sobreesfuerzo mental fuerzan el equilibrio natural del cuerpo. Esto lleva a que se generen desequilibrios que producen frecuentes enfermedades.y dolores.
"La osteopatía no se contrapone con ninguna terapia; no es riesgosa porque el cuerpo se cura solo; no es invasiva y ofrece una amplia capacidad para el alivio de los males", agrega finalmente Dadamo.