Técnica: Inspección.
1. Pida a la persona que mantenga la cabeza y el cuello en una posición normal y relajada.
2. Observe la región posterior, lateral y anterior del cuello, así como la zona supraclavicular, submandibular y submentoniana.
3. Localice algún nódulo visible, la presencia de aumento de volumen o líneas o trayectos rojos.
Técnica: Palpación.
1. Palpe los ganglios usando sistemáticamente una secuencia determinada:
Preauriculares (delante del trago de la oreja).
Retroauriculares o mastoideos (sobre la mastoides).
Occipitales, suboccipitales, o nucales (en la base del cráneo).
Ganglio tonsilar o amigdalino (en el ángulo de la mandíbula inferior).
Submaxilar (a media distancia entre el ángulo mandibular inferior y el mentón).
Submentoniano (en la línea media, detrás de la punta del mentón).
Cadena cervical superficial (sobre el músculo esternocleidomastoideo).
Cadena cervical posterior (anterior al músculo trapecio).
Cadena cervical profunda (empotrada en el músculo esternocleidomastoideo). Es difícil de palpar. Para ello enganche el pulgar y el índice alrededor del esternocleidomastoideo y después palpe.
Supraclaviculares (dentro del ángulo formado por el esternocleidomastoideo y la clavícula).
2. Examine de manera simultánea, preferentemente iniciando por abordaje posterior y palpando con el dedo índice y del medio de cada mano.
Nota: En la palpación los ganglios linfáticos se describen en términos de localización, tamaño, forma, consistencia, delimitación, movilidad y sensibilidad. Determine cuándo el ganglio palpable fue notado por primera vez, por el sujeto u otra persona.