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Pequeño relato. (Lesb) Señorita Cereza.

Femme3/23/2017
Pequeño relato. (Lesb) Señorita Cereza.
Ella era perfecta. Sin duda, caminaba en la acera con tal garantía, parecía un gentleman, tal cual, ese estilo de mover los hombros, de girar la muñeca derecha mientras bajaba las escaleras, su voz, tan poderosa, y a la vez suave, como si tuviese la resolución de un general. El encanto de una flor, una exótica, no débil, sino con voluntad, con una personalidad que se exhuma en su aroma. Por ello era una mezcla de admiración, de ideal a alcanzar, fui educada como una dama, presa entre los libros, y las discusiones filosóficas, las aulas de té, los giros en los autos, suaves, pequeños, tiernos, como el cachorro que tenía cuando era muy nena. Ella, tenía un deportivo, sabía utilizarlo, posar sobre él, su pelo, oh sus cabellos… eran tan perfectos, parecía como si le hubiese dedicado horas, pero ella afirmaba que no. Yo, acostumbrada a pasarme horas en el tocador, no comprendía como ella era tan ágil. Tan ella. Y me sorprendió su cadera. No era grande, pero tenía unas posaderas, que los deseos de lujuria, recorrían haciéndome sentir una pecaminosa, un desacato al orden que me impusieron. Y por ello la amaba en silencio, ella, sim embargo no se hacía problemas en ser recatada, me besaba impulsivamente, yo le detenía, eso le encendía aún más. Yo sabía que ella tenía miedo, tanto miedo, aunque se negase a aceptarlo, lo descubrí porque fumaba luego de hacerlo, y cuando llegaba a la mitad del pitillo, lo lanzaba a la acera, le jodía pensar que se había enamorado de mí. Le jodía pensar que yo, una chica perfecta, me terminase enamorando de ella, Yo feliz, claro. Me reía bastante con sus aventuras, que relataba junto a nuestros amigos, ellos, por supuesto, lindos, tolerantes, sabían de lo nuestro, pero no se atrevían a hacerlo notar, pensaban que era mi educación en Europa, en el señorío de las hierbas nocturnas, Lo único que aprendí ahí fue, que la cultura era una sincera mierda. Pues había tanta y bastante, que lo que yo consideraba asombroso, culto, no era ni una pizca frente a todos los sabios de la humanidad, yo era una dama, sí, pero una científica, una de esas que se enamoran de la ciencia, curiosa, sí, y por eso me interesó a desmanera la señorita que me hacía sentir eso. Más perfecta que un príncipe, aun más bella que las musas idealistas, tal cual. Siempre me preguntaba si era sexo, o si sinceramente era algo más. Y claro está, el escepticismo de una profesional, me decía que no espere demasiado, todo ello, hasta que ella me invitó a su casa. Yo no sabía que tenía casa, pensé, que, como toda una tipa moderna, tendría un departamento, con luces, y música y un friobar repleto de bebidas. No era de ese tipo de persona, era culta, incluso más que yo. Siempre pensé que fingía serlo, que se aventuraba a lanzarme esas frases copiosas, que me enamoraban. Pero no. Cuando contemplé su biblioteca, sentí temblor en las piernas, quería hacerlo, ahí mismo, sin más. Tuve que contenerme.

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Era una sensación extraña, mi mente era la que se conectaba y aplicaba analogías entre los recuerdos que tuvimos, mi corazón latía a mil, mis piernas se sostenían, mi columna y mis brazos, solo querían lanzarse a ella, echarla en el piso de madera y hacerlo rápidamente como para que no pudiese oponerse. ¡Mis labios, ¡Oh mis labios, no podía soportar su calor, quería besarla, quería morderla, ¡Para mi fue demasiado, hablamos cosas frías, diálogos, encerrados en su natural tinte de infraestructura, cargada de modismos, anglicanismos, en mi mente solo una idea me asaltaba, por primera vez, incluso antes de mis años rebeldes, sentía eso, A la mierda la Filosofía! Ella no tenía un friobar, tenía una bodega, con vinos y licores añejados, Ahora lo comprendía todo, mientras ella me hacia un tour, una idea peligrosa me hacía sentir insegura, ¿era su casa? O estaba casada, o era la de su novio? Rayos, me sentí una total idiota, tenía que preguntárselo, pero ¿cómo, hacerlo que parezca sutil? Buscaba el momento, luego subimos a su habitación. Creía que habíamos tocado fondo, cuando descubrí una cama tipo realeza, grande amplia, con cobertores, eso significaba una sola cosa para mí. Que la compartía con alguien. Luego comprendí su intención, quería besarme, yo no lo permití, me sentía insultada, le pregunte si tenía fuego, que necesitaba fumar. Ella lo entendió, Yo no fumaba, y era muy extraño que le pidiese lumbre. Salimos a la azotea. Mientras mirábamos el cielo convertirse un tinte aún más claro. Era de noche, seguíamos hablando embriagadas por los licores calientes que me brindaba, eso lo conocí en un viaje, y bueno, el frío era acogedor, una que otra vez se oía sonar la sirena de una patrulla, en la gran ciudad. Ella estaba muy charlatana, entonces le pregunte por su casa, quien la diseño, o si lo hizo de poco en poco, ella decía que su padre le había conseguido esa pieza porque su hermano que se había casado hace unos años se había mudado a Londres y habían simulado una venta. Su esposa era inglesa, por lo cual el diseño de la casa, yo me reía, porque me parecía una osadía el vivir en la casa de su hermano. Me pareció una historia tierna y que me ocultaba algo, le pregunté si alguien le ayudaba en la limpieza, me sorprendió su confesión. Era ella muy ordenada, e independiente. Para mí, una sorpresa, porque la casa estaba impecable, y ella, bueno, a veces me parecía desordenada, Comenzaba a tener sueño, y ella seguía tan natural como nunca, luego me contó que jamás dormía temprano, que los años en la escuela de medicina le enseñaron a prescindir del sueño, Yo una tía de las que leen bastante, y aprecian el sabor del café, tampoco solía dormir temprano, pero el licor, o la tan sincera noche me acomodaba y me daba pereza. No me sorprendió que me pidiese me quedase a dormir, de todas maneras, era una autentica falta de respeto dejar a una dama en la calle, o incluso en su carroza a esas horas nocturnas. Se lo dije, ella vaciló, luego estalló en risas, creía que lo decía en broma, todas las veces que le hablaba en ese tono, ahora sabía que era verdad, que ese orgullo noble y tirano que sentía era real, y ella rebelde, seguro se sintió un poco herida y hecha mierda, disculpando esas palabras. Me preguntó porque guardaba gran convicción, y le respondía en inglés, because is my philosophy.
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Estabamos ebrias. Eso era un problema, y había una sola cama, ni se me ocurrió armar un mueble, nada, trepé –y digo trepé, porque esa cama era enorme- En mi cabeza ya aturdida por el alcohol, solo me decía, a la mierda, no debe ser diferente que la última vez. A ella le encantó, Pero me dijo en perfecto acto de sumisión: Servida, mi señora. Mientras se retiraba y apagaba las luces, quedando sólo la tenue luz del buró. Yo me quedé en shock, ¿era broma? ¿No lo haríamos hoy? Estaba caliente, y no quería tocarme, no lo consentiría en mi primera noche en su casa, debíamos estrenarla, ya. Un momento de tristeza, me asaltó. Sentía nostalgia, mientras sentía la brisa de la terraza asaltar la habitación. Hubiese querido una noche más larga, entre risas y confortable camadería. No recuerdo mucho, a la mañana siguiente desperté, creo que por la brisa helada, y el sonido del tren allá a lo lejano. Me dolía un tanto la cabeza, sí, tenía resaca, ¿que hacer? No tenía friobar como para tomar una soda de limón. El café me mataría. Y por suerte no tenía que asistir al programa de doctorado. Bueno, me dije por lo menos estoy en una cama con almohadas suaves, y me quedé dormida, caprichosa, yo, toda una lady. Eran las 9 am cuando me animé a tomar una ducha. ¿Dónde estaba el servicio? La habitación tenía muchas puertas falsas, me confundí con puertas de armarios, de cuarto de calzado, de sombreros.. esta niña, tantos accesorios! Bueno por lo menos no encontré consoladores, eso si me gustó, esta tía, no era una pervertida, o al menos sabía esconderlo muy bien, La cosa es que comencé a hacer mucho ruido, y supongo que eso la atrajo. Ella estaba increíble. Peinada, linda, en un blusón de cuerpo entero, fresca, contrastaba a la tía con leggins, nudo de cuello y sacos de piel, que conocí, estaba muy descubierta. Y su piel, bueno estaba demasiado.. me adelanté a saludarle, con un guiño, ella vaciló, yo estaba semi-desnuda, y tenía mi espalda descubierta. Claro, ella no sabía que tenía un tatuaje, creo que eso la encendió. Se acercó a mí. Y me sentí una sucia, quería bañarme, aún tenía hedor a alcohol. Me dijo preciosa, que tal la noche le dije que increíble, que era confortable, que necesitaba una soda de limón que necesitaba bañarme, que no hallaba el servicio, que me sorprendía que no lo tuviese en la habitación principal. Ella me dijo que por higiene lo diseñaron afuera, que la casa era para una pareja, a lo mucho, no para una familia. Era una casa de soltero. Yo le discutí que los departamentos eran de solteros, no las casas. Ella me aseguró que su hermano odiaba los ascensores, y saludar a los vecinos, quería una vida privada, y yo encantada, por su respuesta, su hermano se parecía tanto a mí. Se lo dije. Y ella me guiñó y dijo No lo creo, tu eres diferente, no sé si lo iterpreté se la forma correcta, o ella lo percibió así, pero continuó Tu eres una noble lady. Bueno, tuve que sonreír, aunque seguro sintió un rubor en mi rostro. Fui a tomar una ducha, preciosa, me dijo, y comencé a tararear, Cherry Cherry lady….

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