Saludos, Ésta es la percepción de una amiga de Zoe, es la parte dos de Señorita Cereza (Cherry Lady) Donde se revela el porqué la conducta de Zoe. Sin más. Me retiro.
Y les saludé, agitando la mano, a lo lejos, la niebla marina conducía el eco de sus risas, ellas dos caminaban con un manto echado como capa, juntas casi abrazadas, sus lentes de sol eran innecesarios, hacía un frío de esos y los estruendos de las olas al chocar solo me animaban a salir corriendo, observada las gafas resaltaban las pecas de la primera, ella, cuyo nombre desconocía, tenía una sonrisa de aquellas, que son una mezcla de picardía, travesura e inocencia. Era la tipa que jamás fumaba, a diferencia de Zoe que lo hacía regularmente, esencialmente cuando sentía que estaba sola, que su familia había partido hace poco y ella se quedó por la ilusión de ese primer hombre. Que tuvo que morir en un accidente, una sincera mierda, me decía, pensar que ello pueda afectar siquiera al registro de bajas en las misiones. De ahí heredó, o mejor dicho absorbió el carácter de su prometido, él era bombero. Siempre ayudaba en los rescates, y ese día sucedieron disturbios. Aún lo recuerdo, me enteré por su madre, unos días después, el funeral era muy concurrido.
Los periodistas redactaban el heroico accionar del hombre entre los escombros. -Una noble intención. Una tragedia. Familia desconsolada. Rendimos homenaje a los valerosos hombres voluntariosos-. Así titulaba la noticia, una primera página, y al costado el emblema de la revolución y los disturbios. Por supuesto que ella lloró, su familia estuvo desconsolada, y le rindieron homenaje, cartas, emails, cientos de cartas, y la carta de un prestamista desconocido que le perdonaba una deuda. -Que horribles son los negocios, que horrible es ser generoso, Me decía, mientras sollozaba. Esa fue la última vez que estuve con ella. Ella viajó a Europa, a estudiar; según decían. Yo pensaba que ella no quería saber nada más del mundo. Que le importaba muy poco, que le hacía sufrir, ser la causa de compasión de nosotras sus amigas. Yo la percibía valiente. Entonces, luego de un tiempo, un día en la feria local, me encontré con su madre. Ella me invitó a su casa. Decía que la estaba vendiendo, que había encontrado una cartera de clientes, pero que no se decidía, que un banco local le había hecho una sustanciosa oferta, que pronto se mudaría también, que estaba agradecida con las amigas de su nena. Aún le decía así, pese que habían pasado los años. Yo acepté -Yo encantada- le dije alegremente. Y quedamos por la tarde. -Que excelente, de paso tomamos el té- me confesó antes de partir. Ahora pienso que fue una gran idea asistir, que sino, jamás hubiese comprendido a su hija. Ya en casa, tomé una ducha, pensé en prepararme algo para picar antes de salir, pero me quedé dormida desnuda entre las sábanas desordenadas. Pronto ya se estaba poniendo el sol, Salí como pude, no tuve mayor tiempo en maquillarme, ni en prestar atención a que blusa escogía, tomé una azul, que la usaba en las exposiciones de la facultad. Tomé el abrigo oscuro de piel de toda la vida y partí en coche. Pronto, ya en el camino quedé que parecía una estudiante, y que al lugar que tenía que ir no era a clases, sino a la casa de la doña. Un auto me lanzó la bocina, me había detenido en medio de la calle, pronto el tipo me adelantó, y me gritó –¡Una nena tenía que conducir!- Quién lo diría.. esa frase fue la que se terminó en la llave que abrió las puertas de la confesión de la doña. Llegué con tiempo, por suerte no hubo tráfico. Estacioné el coche media calle lejos de la casa, por precaución, para salir con prisa, sin preocuparme en hacer las maniobras para sacarlo del parqueo de la zona residencial, que pronto se convertiría en una financiera, irreconocible hoy. Con los edificios tan altos y los autos de los ejecutivos en la avenida. Ni bien entrar la doña me saludó. La casa estaba casi vacía. Quedaba únicamente la habitación principal y un pequeño recreo, donde estaba preparada la mesa. Estaba sentado el señor, ni bien entré, él se levantó, me saludó con un abrazo y me cedió un asiento pronto se levantó y fue a hacer sus quehaceres. Me quedé con la doña, para mí era inusual, me parecía mucho mejor si estuviésemos todos juntos. Pero se inició la conversación sin más… temas rutinarios… negocios... ella me decía que una empresa bancaría le prometía grandes beneficios si accedía a venderle su casa. Era amplia, para qué, un jardín enorme, y no había mayor construcción. El banco quería hacer un edificio. Y era una propiedad ideal. La conversación estaba tornándose muy seria, hasta que le conté lo del tipo que me gritó que las nenas no deben conducir. Yo supuse que ella lo encontraría gracioso, pero no. Su rostro cambió de repente, y tras unas preguntas. Me contó que el esposo de su hija quien había muerto en el accidente, el incendio fue causado, por una manifestación subversiva, según las noticias, pero lo cierto fue que era una manifestación de mujeres. Yo pensé que me tomaba el pelo, que era un disparate, que fue una anti-sistema, como las que todavía y raramente ocurrían por aquella época, que pronto llegó a mayores y bueno… el incendio. Pero no. Así no fue. Conversamos sobre el tema. Sucede que fue una manifestación por los derechos de las mujeres, la desigualdad, la imposición católica, una corriente que se denominaba feminista, que se origino en países liberales. Que, entre las manifestantes universitarias, pronto se unieron radicales, y otros tipos de sindicalistas e ideologizados. Que llegaron las fuerzas de seguridad antidisturbios… que pronto comenzaron a lanzar proyectiles y los manifestantes respondieron con molotov… y bueno… pronto el edificio comenzó a arder… y Llegaron los bomberos, y la manifestación se dispersó, por el incidente, y pronto entre los labores de rescate… sucedió el accidente… un techo cayó sobre la cuadrilla de los bomberos encerrándolos ellos estaban heridos y el humo comenzó a... dejarlos sin aire… se salvaron muchas vidas… pero no había mucho que hacer, él comenzaba a sangrar, la radio estaba desconmpuesta, hacían ruidos con los pitillos y gritaban.. pero el caos afuera era enorme.. pronto la ayuda llegó y lograron salir, todo estaba bien.. cuando él cayó. Lo levantaron con prisa, lo llevaron a la unidad, e intentaron todo lo posible. Él había muerto. La cuadrilla no lo podía creer.. ellos habían salvado cientos de vidas y no podían salvar a su compañero. Muchos de los bomberos eran doctores y veteranos de un conflicto entre países. Hacía mucho que no habían visto un compañero morir.. por eso todas las cartas que llegaban a casa, días después. Yo no pude evitar llorar. Un ligero odio hacia las mujeres se apodero de mí. Sentía que ellas con sus manifestaciones habían causado todo. Aunque la prensa mal informase por esconder la realidad. Pronto comprendí cómo se había sentido ella, tan dulce como era, su esposo era un ángel, le había permitido seguir estudiando en la universidad, ella era muy joven, tendría 18 años, ni hace unos meses que se habían casado… y que difícil ser viuda tan joven… él tendría sus 25, de buena familia, tenía un negocio familiar una inmobiliaria y vivía de las rentas… Su padre se hizo cargo, tampoco le extrañó ni se enfadó cuando se enteró que su nuera hiciese ese viaje de estudios. Se habían casado presurosos, enamorados, pronto se hicieron llamar señores, don y doña, a pesar de ser tan jóvenes. Claro que nuestro país era en ese entonces conservador. Hoy ha cambiado tanto…
Y bien, ahora me encuentro en el puerto, en una playa, observándola venir junto a la nueva chica de sus ojos… Si para mí es algo difícil comprender cómo han cambiado las cosas, cómo esa dulce nena se volvió en esta exitosa profesional, educada y refinada. Pero con el carácter de su esposo, habilidoso y voluntarioso, con ese corte de pelo tan moderno.. Bueno... No me imagino cómo se transformó ni cómo obtuvo la resolución de ser ella misma. Una resiliencia poderosa me cuentan mis amigas… Ellas se acercan, se ríen, parecen muy monas juntas. Y yo, aquí, con la copa de licor entre mis manos, observando el océano tan lejano y misterioso. A veces me pregunto, si el atardecer del mar, es lo que le causa temor... el cielo y su enorme parecido al fuego de un incendio... Pues, no lo creo, pará mí esta nena es demasiado valiente.