Las 11 terribles y cómicas etapas emocionales que todas atravesamos al depilarnos el bikini

¿¡Qué!? ¡Parezco un bebé gigante! ¡O uno de esos horribles gatos arrugados y sin pelo!
Ser mujer no es fácil, vivimos en disyuntivas eternas y una de ellas es qué hacer con nuestros pelos que crecen en todos lados (sí, también en sitios donde uno menos se lo espera). Y en nuestro pubis, claro. No es como que nos importe qué opinen otros al respecto… si quiero me los dejo y si quiero me los depilo… pero también es cierto que hacerlo puede ser mucho más cómodo, aunque aplicar la cera ahí abajo: ¡qué dolor!
Por eso muchas optan por hacerlo ellas mismas. Y vivir el proceso de depilarte tu propia parte íntima tiene de todo.
Es una montaña rusa de emociones y de seguro estarás de acuerdo conmigo. ¡Mira!
1. Miedo

¿¡CERA!? Ni pensarlo. No me arriesgaré a ese dolor. ¿Dónde está mi rasuradora?
2. Confusión

¿En qué posición debo ponerme para lograr esto?
3. Desesperación

¿En serio? Es un área tan pequeña y todavía no termino. ¿Tres rasuradoras y aún falta?
4. Alivio

¡Ya no veo nada, por fin terminé!
5. Decepción

¡¿Quéeeeee?! Mi pubis parece un gato de esos sin pelo y horribles
6. Aceptación

¡¡¡Esto es lo más cómodo del mundo!!!… Trajes de baños diminutos, ¡vengan a mí!
7. Decepción nuevamente (sí, hay algo de bipolaridad en el proceso)

¡Lo odio, lo odio, lo odio! Parezco un bebé gigante ¡IUGH!!
8. Incomodidad

Pica, pica, pica, pica.
9. Horror

Ahora mis pelos crecen gruesos y disparejos… ¡esto es lo más feo del mundo!
10. Convicción

¡NUNCA MÁS! Era mucho más feliz antes de depilarme, esperaré a que crezcan y así me quedaré para siempre
11. Recaída

Creo que hoy sería buena idea depilarme aquí abajo… ¿en qué momento pensé que dejar crecer estos pelos era buena idea? ¿Dónde está mi rasuradora?…