Mitos sobre los autos Desmentimos diez mitos y leyendas urbanas sobre los autos. Probablemente no existe persona alguna que no conozca a alguien que diga: ya no hacen los autos cómo antes, o que aseguran que una camioneta gigante es más segura que un auto pequeño, o quien se baja del auto a patear las gomas para ver si están infladas a la presión correcta. Tuvimos que dejar algunos más fuera pero esta es nuestra lista de los 10 Mitos de autos más famosos, ridículos y su explicación. Hamacar el auto cuando llenás el tanque Este mito consiste en que cuando vas a cargar combustible, muevas un poco el auto estando parado para eliminar “burbujas” que se pueden formar en el tanque que estarían ocupando espacio y que le restan volumen al combustible. Esto es completamente falso pues los tanques de los autos no tienen formas extrañas donde se puedan hacer estos espacios, o por lo menos significativos como para que se noten cada que llenas el tanque. Lo que sí podés hacer es fijarte de ir a una estación de servicio con el piso completamente plano ya que si el auto está inclinado puede mover el nivel real de llenado, provocando que la pistola de la bomba lo marque como un tanque lleno. Un auto grande es más seguro que uno chico La sensación de indestructibilidad de un vehículo nada tiene que ver con la protección que ofrecen a sus ocupantes y esto es lo que se puede malinterpretar. Cuando ocurre un choque, la energía (como bien aprendimos en la escuela: no se crea ni se destruye, sólo se transforma) tiene que salir de alguna forma. En el caso de un auto viejo o una camioneta grande sin zonas de deformación pasa directamente a los ocupantes mientras que en un auto moderno es absorbida por las zonas de deformación de la carrocería, destruyendo el auto, pero salvando la vida de los pasajeros. Todo esto está respaldado por organizaciones como NHTSA, IIHS, EURO NCAP, LATIN NCAP y China NCAP que se dedican a chocar los autos nuevos, evaluarlos y calificarlos para que los usuarios sepan cuáles ofrecen mejor protección. Es prudente mencionar que las pruebas de choque se realizan a 60 Km/h y que cualquier velocidad extra significa un mayor riesgo de manera exponencial. En un choque es mejor salir volando Aunque suene absurdo, sí ha habido casos en los que la vida del conductor o acompañante fue salvada porque salió despedido del auto por no traer el cinturón de seguridad. Pero nunca va a ser mayoría como para hacer semejante afirmación. Para empezar, es mucho más predecible lo que va a pasar con el ocupante dentro del auto y con el cinturón de seguridad puesto, que si la persona sale expulsada del auto (pudiendo pegar con muchas más cosas), además de que el cinturón de seguridad ayuda significativamente en la desaceleración súbita de un choque. Lo que sí es muy importante es que la persona vaya correctamente sentada ya que si está muy atrás –con el asiento reclinado, por ejemplo- puede darse el caso de que el cinturón en lugar de ayudar a retenerla, la termine provocandole serias lesiones. Usar aceite o silicona en aerosol en las correas Productos milagrosos como los lubricantes en aerosol se utilizan también cuando una de las correas del auto empieza a chillar o a hacer ruido. Si bien funciona en un inicio, no soluciona el problema de fondo. Las correas de auto están tensas para que no resbalen y se muevan todas las poleas al mismo tiempo, pero con el tiempo (como son de caucho) tienden a aflojarse, provocando ese muy molesto chillido. Las siliconas y lubricantes en aerosol rehidratan la banda, quitando ese ruido al instante, pero al poco tiempo regresa. Si se vuelve a recurrir a la misma solución se corre el riesgo de que la banda termine rompiéndose, provocando daños en el motor o la molestia de quedarse tirado a la mitad del trayecto. También, estos productos pueden dejar residuos en la banda que ensucian tu motor de caucho o grasa que resulta difícil de quitar. Cuando tus correas empiecen a chillar, andá al mecánico para ver si es posible tensarlas un poco más o si es mejor reemplazarlas. Verificar la presión de las ruedas a patadas Este mito es uno de los más populares. Se dice que si al patear con tu pie las gomas del auto, éste rebota, quiere decir que le falta presión. Aquí lo importante no es si le falta o no aire, sino cuánta presión hace falta para que estén en su presión ideal. Aunque no lo parezca, la presión de las ruedas puede hacer la diferencia entre gastar mucho combustible o gastar de más los neumáticos. Cada fabricante define a cuánto deben de ir inflados los neumáticos de cada uno de sus autos, tomando en cuenta la geometría de la suspensión y el peso máximo del modelo para así obtener la mejor área de contacto con el suelo todo el tiempo. Lo ideal es revisar la presión de las gomas en frío (sin rodar mucho) y una vez por semana. Recordá hacerlo con un manómetro (un instrumento más preciso) y no con pataditas. Los autos explotan al chocar Este mito es producto de tantas películas de Hollywood en las que una impresionante persecución termina con un auto chocando contra otro (o un muro, o prácticamente cualquier cosa) y explotando de manera espectacular. El combustible –sobre todo la nafta y el etanol (el diésel es más bien un aceite)- si bien es bastante volátil al encenderse, no explotan al impacto. Sí hay muchos casos en los que tras un choque el combustible se derrama y por alguna chispa se prende, pero nunca vas a ver un auto impactar y explotar. Puede ser que sí salga una “llamarada” pero es sólo cuando se prende muy rápido. La evolución de los autos también se ha preocupado por asegurarse de que esto sea imposible, brindándoles de trabas de seguridad en el mismo tanque o sistemas que cortan la corriente de un auto al chocar para así evitar chispas que puedan prender el combustible. Tu auto gasta menos con nafta Premium La diferencia entre la nafta Premium y normal es únicamente el número de octanos, esto quiere decir que la primera soporta mayor compresión antes de explotar. Si el motor está hecho para trabajar con los octanos de la nafta normal, entonces esos octanos extras de la Premium se estarían "desperdiciando". La mezcla entre aire y nafta (llamada mezcla estequiométrica) ideal es de 14.7 partes de aire por cada una de nafta y la controla la computadora del motor (con inyección electrónica) o el carburador y es completamente independiente de la cantidad de octanos del combustible. Esto quiere decir que la computadora tratará de siempre inyectar la misma cantidad de nafta dependiendo del aire que está entrando al motor (sea Premium o no). En cuanto a la potencia, es exactamente lo mismo, la nafta Premium no explota con mayor fuerza, así que no estás aumentando la potencia del motor. Acelerar antes de apagar el motor La idea detrás de este mito es que si acelerás fuertemente y apagas el motor, los inyectores se quedan “cargados” con combustible y cuando lo vuelvas a encender será más fácil. Los autos modernos utilizan una bomba de combustible eléctrica que comienza a enviar combustible desde que insertás la llave y en algunos casos inclusive desde que abrís la puerta del conductor. Ahora te explicamos por qué estás estas dañando al motor en lugar de ayudarlo al hacer esto. Cuando acelerás, los inyectores administran combustible al motor y si en ese momento lo apagas se corta el encendido, dejando combustible sin quemar en los cilindros, que por efecto de la gravedad se podrá ir filtrando “lavando” los cilindros y dejando sin lubricación para la próxima vez que arranques el motor, además de contaminar el aceite. Naftalina en la nafta Este es un mito que fue muy popular en los años 50 y 60 cuando la nafta no tenía la misma calidad y octanaje que hoy (en ese entonces tenía alrededor de 60 octanos cuando hoy, mínimo tiene 83 la normal). Está comprobado que la naftalina aumenta el octanaje del combustible pero hasta menos de los 90 octanos, lo cual no es mucho (utilizando nafta Premium, estarías bajando el octanaje) considerando además que los residuos pueden tapar las líneas de combustible y/o los inyectores, resultando en un arreglo muy caro. Motor más grande, más rápido el auto Si bien este mito es cierto hasta cierto punto, existen otros factores que intervienen para que un auto sea más rápido. El peor enemigo de un auto siempre será el peso, como bien demostró el inglés Colin Chapman con Lotus y Vanwall en los años 60. El peso es lo que impide que un auto se mueva rápido. Si bien se puede contrarrestar con una fuente de poder más potente, también hay que asegurarse que toda esa potencia llege al piso. Esto pasó en la época de los Muscle Cars, donde monstruos de más de dos toneladas tenían motores V8 de ridículas capacidades pero no lograban transmitir todo ese poder al suelo. Hoy en día se cuida mucho el peso de los autos ya que además de eliminar la necesidad de un motor más grande (que ocupa más espacio), también se tienen que mantener estrictos números de gases contaminantes emitidos. Los motores modernos son más compactos pero utilizan mejor la energía del combustible dando como resultado pequeños autos ligeros que son muy rápidos.
Mitos sobre los autos
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