Si realmente este lanzamiento se realiza en este momento, Windows 7 sólo llevaría en el mercado poco más de dos años, por lo que hay que tener en cuenta que muchos usuarios aún no habrían migrado a esta versión, ni tampoco muchas empresas. Por otro lado, hay que destacar las críticas tan positivas que ha tenido este sistema, es rápido, intuitivo y fiable, algo que hace preguntarnos, ¿qué más queremos ahora mismo?
Además de todo esto, hay que tener en cuenta que los consumidores medios suelen cambiar de equipo cada 3 ó 5 años, por lo que si Windows 8 es lanzado sólo 2 años después de Windows 7, es muy probable que éstos no se decidan a probar el nuevo sistema hasta que no hayan “pulido” su nuevo equipo cien por cien.
Y como no mencionar a las empresas, cuya migración a los nuevos sistemas es un proceso caro y tedioso. Windows XP aún se pueden encontrar en los ordenadores de muchas de ellas, y eso que ya han pasado casi 10 años desde su lanzamiento. La gran mayoría ni siquiera han comenzado el despliegue a una versión posterior, sin embargo su plan era iniciarlo este mismo año hacía Windows 7. Sabiendo esto, ¿acaso cambiarán a Windows 8 tras realizar todo este despliegue del que hablamos?
Por supuesto, hay una pequeña minoría de usuarios como nosotros que siempre están dispuestos a estar al día en lo último en tecnología y que están deseosos de nuevos cambios. Pero lo que me temo, es que no entramos dentro precisamente del tipo de ganancia que Microsoft quiere conseguir.
Ustedes que opinan, ¿realmente necesitamos a Windows 8 tan pronto?