En lo que ya se ha transformado en un sello local, Chile continúa mejorando su Índice de Desarrollo Humano (IDH), manteniendo así su clasificación dentro del selecto grupo de países de “alto desarrollo humano”.
Con un IDH de 0,878, el país se mantiene en el puesto número 44 de la clasificación mundial y en primer lugar en Latinoamérica y el Caribe, detrás de Barbados (37 en el ranking general), según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que genera este parámetro y que ayer informó de los resultados de la versión 2009, que incluyó a 182 países. “Estaba dentro de los esperado, porque Chile desde hace tiempo viene mostrando buenos resultados a largo plazo en esta materia”, dice Rodrigo Márquez, sociólogo del PNUD en Chile.
El experto asegura que pese a la crisis económica, el país no retrocedió en el índice, porque “la crisis es un fenómeno coyuntural, en cambio, el índice mide parámetros a largo plazo, consistentes en el tiempo”.
El IDH se calcula a partir de un conjunto de indicadores como las tasas de alfabetización, el acceso al sistema educativo, la esperanza de vida al nacer y el ingreso per cápita. A partir de estos parámetros se busca medir el éxito de los países en promover el desarrollo de las capacidades de las personas.
Este año los primeros lugares del ranking lo ocupan Noruega, Australia, Islandia y Canadá. En el último lugar se ubica Níger.
Pese a caer un lugar respecto a los datos comparables de 2006 (lugar 43 con un valor de IDH de 0,874), Chile baja un puesto al ser sobrepasado en el IDH por Eslovaquia.
DESIGUALDAD DE GÉNERO
La gran deuda social del país sigue siendo la desigualdad de género, según el Índice de Potenciación de Género (IPG), elaborado para medir la participación de la mujer en el mundo de las decisiones políticas y económicas dentro de la sociedad. Chile aparece clasificado en el lugar número 75 entre 109 países y en la región, se ubica en el lugar número 19 entre 24 países para los cuales se calculó el IPG. “Sigue siendo un mal indicador, comparándolo con otros países, pero cuando la comparación se hace consigo mismo, el panorama cambia, pues el país ha ido mejorando consistentemente en este aspecto”, explica Márquez.
Más allá de los importantes avances de los últimos años, los resultados del Índice de Potenciación de Género reafirman la persistencia de un déficit en dos áreas: en la incorporación de la mujer al mercado laboral (sobre todo la de aquellas pertenecientes a los hogares de menores ingresos) y en el acceso a las diversas instancias de poder. “El desarrollo humano no puede dejar de lado a la mitad de la población”, reflexiona Márquez.