
La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 22 de diciembre de 1993 una resolución determinando el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua, a celebrarse en conformidad con las recomendaciones de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 (Recursos de Agua Dulce) de la Agenda 21. En esa oportunidad se invitó a los diferentes Estados a consagrar este día, en el marco del contexto nacional, a la realización de actividades concretas como el fomento de la conciencia publica.
El agua es un bien escaso en el mundo, sólo alrededor del 3 % de toda el agua existente en el planeta es apto para el consumo humano. Los principales reservorios están en el continente latinoamericano. Los “compromisos” van desde acciones tan sencillas como: No dejar las canillas abiertas y hacer un uso responsable del agua; No regar el jardín en exceso, ni lavar el coche con demasiado frecuencia; cambiar las bombitas de sus casa por unas de bajo consumo y hacer las compras con carrito en lugar de utilizar as bolsas de plástico que ofrecen los locales, hasta otras que implican tomarse un poco más de tiempo como escribir a grandes empresas para que se comprometan a no utilizar materias primas modificadas genéticamente en sus productos (la misma ONG proporciona direcciones); asociarse a una cooperativa de productos ecológicos y comprar con regularidad; evitar los productos envasados, reemplazándolos por otros reciclados.